martes, 31 de enero de 2012

LA IGLESIA VERDADERA II

“Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”. Mateo 16:16-19
La confesión de Pedro en Cesarea de Filipo dio paso a una contundente declaración del Señor sobre la iglesia 
¿Qué significan estos dichos de Jesús?
Buscando reafirmar la fe de los discípulos, Jesús les pregunta la opinión de los demás sobre él, pasando luego a inquirir lo que ellos mismos pensaban de su Maestro. Entonces Pedro -bajo inspiración divina-, confiesa su convicción de que él es el Mesías prometido. Cristo, ante tal respuesta, hace cinco afirmaciones:
  • Tú eres Pedro. Su nuevo nombre representa una nueva experiencia, un nuevo comienzo y una nueva posición. Para ser parte de la iglesia, todo creyente necesita nacer de nuevo por obra del Espíritu, dejando de ser un pecador condenado para ser un hijo de Dios con pleno derecho al cielo.
  • Sobre esta roca edificaré mi iglesia ¿Cuál es la roca? Si la roca fuera Pedro, la iglesia estaría fundamentada sobre un hombre, pero la Biblia dice que “nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” 1ª Corintios 3:11. El cimiento de la iglesia es Cristo mismo y los hombres entran a ella cuando ejercen fe en su Maestro, Pastor y Salvador.
  • Las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Nos proporciona la dulce seguridad de que la iglesia triunfaría al fin en su conflicto secular contra el mal.
  • A ti te daré las llaves del reino de los cielos. Esta declaración se complementa con Mateo 18:18-20, en la que Jesús les concede idénticos privilegios a todos los demás discípulos y a todos los creyentes. Su iglesia reunida es la que ostenta ese poder que le ha sido delegado por Dios mismo. Este es un asunto que no debe desdeñarse.
  • Todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielo. Los creyentes son representantes del que tiene todo el poder en el cielo y en la tierra; por lo tanto corresponde a la iglesia amar, adoctrinar, cuidar, apoyar, adiestrar, recibir y/o desfraternizar a sus miembros.
Vimos en la entrada anterior que nunca fue el propósito de Dios que hubiera tantas denominaciones religiosas. Existe un único Pastor, un rebaño y un redil tal como se ve en el cuadro:
Cristo el 
fundamento
La iglesia en los cielos y la tierra existe por Cristo, está asentada en Cristo y depende de Cristo.
1ª Corintios 3:11
Efesios 2:19,20
2ª Timoteo 2:19
El redil  de las ovejas
Representa la iglesia a nivel mundial, organizada para su misión.
Mateo 16:18,19; 18:18-20
El rebaño
Representa al pueblo de Dios tanto
dentro como fuera de la iglesia
Apocalipsis 14:6-12
Mateo 24:14
Efesios 3:10,11

En consecuencia, también hay una única verdad, basada en las Escrituras. Todo lo demás es falsificación.
La incredulidad, la tibieza, la división, las falsas enseñanzas, la enemistad y la apostasía dentro de la iglesia son obra del enemigo, que como ladrón, ha entrado por otro lugar que no es la puerta. Triste es decir que a lo largo de la historia muchos, mal llamados cristanos, han colaborado con Satanás en esa terrible obra, ayudando a que millones se extraviaran y se perdieran. Otros, abandonado su puesto de combate y amando más el mundo, han cedido a sus presiones y perdido su fe en la verdad.
Estos son los asalariados de la alegoría de Juan 10: “Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas” (vers. 12,13).
Jesús se presenta a sí mismo como el buen Pastor. En el contexto actual de adormecimiento, apostasia e incredulidad en que se encuentra su rebaño, es bueno repasar cual es el significado de la iglesia.
No fue llamada para juntarse alguna vez cada tanto en un buen templo, escuchar un buen sermón y cantar, para luego irse a sus casas a seguir sus vidas tal como los demás. Existe para representar el carácter de Dios, para demostrar el poder de Cristo para salvar y para evidenciar en sus vidas la operación del Espíritu Santo al renovar el alma. Tiene que vindicar la justicia divina ante todo el universo creado; ángeles y hombres, santos y pecadores.
Además es su colaboradora en la gran misión de redención. Le corresponde a la iglesia ser la voz divina que llama al arrepentimiento, el subpastor que busca la oveja extraviada y la trae de vuelta al verdadero rebaño, como está escrito: “También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor” (vers. 16).
Ante estas afirmaciones de Jesús, “le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho” (vers. 24-26).
Los que rechazan el mensaje de la verdad por incredulidad no son de sus ovejas. Pero para los que escuchan su voz, se dejó registrada esta maravillosa promesa: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre” (vers. 27-29).
Cristiano: nadie puede arrebatarte de las manos del único, verdadero y buen Pastor.
Gózate en esa maravillosa certeza.

lunes, 30 de enero de 2012

LA IGLESIA VERDADERA

“Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” Apocalipsis 14:12.
Después de haber sanado a un ciego de nacimiento, Jesús presenta su alegoría del buen pastor. En el capítulo 10 de Juan, se desarrolla una sólida teología de la iglesia que haríamos bien en considerar.
Habiendo centenares de grupos religiosos cristianos, algunos dudan acerca de cual es la iglesia verdadera. Otros más sostienen que no importa pertenecer a una iglesia en particular, pues “todas llevan a Dios”. Un creciente número duda incluso de la necesidad de que exista una iglesia, y afirman que las denominaciones cristianas están solo para sacar dinero y dominar a la gente.
¿Qué dice la Biblia? y aún más importante ¿que afirmó Jesús mismo? Comenzó su discurso diciendo que hay un solo redil, un solo rebaño verdadero y un solo pastor. También hay una sola puerta de entrada, y quien no entre por ella es un “delincuente espiritual”.
“De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz” (vers.1-4 ).
Veamos ahora quienes son y que significan los personajes de esta alegoría:
Personajes
Características
Significado y función
El pastor
Cristo (vers. 11)
Es el fundamento de la iglesia,
su puerta de entrada y su pastor.
El portero
Los líderes de la iglesia
Conducen a la puerta (Cristo)
Las ovejas
Los creyentes
Obedecen y siguen al pastor,
conocen su voz.
El ladrón
Falsos pastores
Viene para hurtar, matar y destruir
El asalariado
Falsos creyentes
No le importan las ovejas,
huye del peligro.
El lobo
Satanás
Arrebata las ovejas.
Así puestos todos ellos, vemos que dentro de la iglesia coexisten buenos y malos, verdaderos y falsos juntamente. Hay trigo y cizaña, peces buenos y peces malos, ovejas y cabritos; todos mezclados hasta el fin del tiempo.
El Señor proclamó “Yo soy la puerta de las ovejas” (vers. 7). Únicamente Jesús es camino y la entrada al reino de los cielos. No hay lugar aquí para el relativismo, el universalismo o el ecumenismo. Es una verdad meridianamente presentada en las Escrituras que solamente hay salvación en Cristo. No hay otro medio (ver Hechos 4:12); no hay otra forma de alcanzar la vida eterna sino por fe en los méritos de su gracia.
¿Y quienes son las ovejas? Las que conocen al pastor y le siguen (obedecen).
El hecho de que exista un pastor y un rebaño implica que hay una iglesia verdadera que sigue al verdadero Pastor.
Además, el mensaje confirma que hay otros que están interesados en las ovejas pero con malos propósitos: “Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (vers. 8-10). Tengamos cuidado de no caer en las manos de ladrones, porque su fruto, en vez de vida abundante, es desolación y muerte.
Así como las ovejas no andan dispersas sino en rebaño, no hay cristianos que anden aparte de su iglesia. Unirse a Cristo es unirse a su iglesia: “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. ” (Hechos 2:47).
La iglesia no puede salvar a nadie, pero nadie será salvo si no está dentro del redil que es su verdadera iglesia en la tierra. Vale aquí puntualizar que no todos los que se sientan en los bancos de la iglesia son ovejas, ni todas las ovejas están ya dentro del redil.
Porque no todos los que están son, ni todos los que son están.
Esto lo veremos más adelante, al considerar el significado y la misión de la iglesia.
“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas... Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen” (vers. 11,14).
Por ahora nos toca asegurarnos de ser ovejas y de estar siguiendo al verdadero pastor. El que oye la voz del buen Pastor le obedecerá. Esta es la primera y fundamental condición. “Si me amáis, guardad mis mandamientos” Juan 14:15
La consecuencia de haber sido rescatado del pecado -no el método de salvación-, es la obediencia a los mandamientos. Obediencia que es fruto del Espíritu morando en el creyente. Obediencia voluntaria, gozosa y llena de amor hacia Aquel que dio su vida por nosotros. Quien de veras cree y sigue a Jesús, guardará por la fe todos sus mandamientos.
¿Estás oyendo la voz del verdadero Pastor o estás siguiendo otras voces? Este es un asunto muy serio que afectará nuestra salvación y vida eterna.
Continuaremos en la siguiente entrada.

sábado, 28 de enero de 2012

CONTAGIA

Donde haya dudas, contagia tu fe
Donde haya fracaso, ¡redobla tu fe!
Donde haya flaqueza, contagia energía.
Donde haya tristeza, regala alegría.

Donde haya apostasía, muestra tu fervor.
Donde haya cobardía, siembra tu valor.
Donde haya enojo, contagia el perdón.
Donde haya gran pena, da tu corazón.

Traza bien la línea entre el bien y el mal,
apártate del mundo y de lo terrenal.
Contagia a los hombres de tu decisión,
Muéstrate constante en tu vocación.

Contagia la dulzura del amor de Jesús.
No temas para nada el llevar su cruz.
Exhala cual perfume tu consagración.
Que puedan ver todos tu fiel devoción.

Contagia la esperanza de verle volver,
anuncia por doquiera que le has de ver.
Contagia a tus hermanos de tu lealtad.
¡Que pueda ver el cielo tu fidelidad!

Willy Grossklaus

jueves, 26 de enero de 2012

DESVALORIZACIÓN DE LA PALABRA

“Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino... El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia”. Salmos 15:1-4
Cuando vivían mis abuelos, la palabra empeñada era de más valor que un documento firmado. En la época de mis padres, la palabra era garantía de buenas intenciones. Hoy en día, cuando alguien dice o promete algo, casi con seguridad es señal de que piensa hacer todo lo contrario.
Asistimos a una verdadera desvalorización de la palabra. Las promesas, los compromisos, los pactos, los acuerdos y los juramentos están para romperse. Se hacen o se dicen para escapar de alguna situación incómoda o para “quedar bien” ante los demás, pero sin la intención de cumplirlos a rajatabla.
Los testigos ante el jurado, los novios ante el altar, los socios comerciales; todos juran decir la verdad y cumplir o mantener su palabra, pero... ¡con cuanta frecuencia estos vínculos sellados verbalmente se hacen añicos sin el menor remordimiento!
Se miente, se falsea y se incumple deliberadamente. Incluso el aviso previo de que alguien no podrá cumplir con su palabra es algo que va quedando en el pasado.
Felizmente, hay excepciones. Grandes, sorprendentes y maravillosas excepciones. Conozco personas que son incapaces de mentir o de prometer algo que no puedan cumplir. Todavía hay algunos de entre mis amistades que no desvalorizan lo que sale de sus labios. Son pocos, pero buenos.
Quisiera decir que todos ellos son cristianos; pero faltaría a la verdad. Muchos que no comparten mi fe son más veraces que aquellos que han tomado el nombre de Jesús para sí. 
Esto es verdaderamente trágico. Los cristianos deberíamos ser conocidos por nuestra sinceridad, porque el Señor enseñó: “sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede” (Mateo 5:37).
Agrego a lo dicho algunos consejos bíblicos:
  • “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”. Mateo 12:36,37
  • “Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas”. Eclesiastés 5:4,5
  • “Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, si has empeñado tu palabra a un extraño, te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios”. Proverbios 6:1,2
Y no escribí todo lo anterior porque sea un viejo anticuado, de aquellos que piensan que “todo tiempo pasado fue mejor”.
No, creo que la desvalorización de la palabra responde a algo más amplio que a la descomposición y el rebajamiento de la sociedad (que se evidencian por si mismos). Entiendo que este mal es parte del plan satánico destinado a oscurecer la verdad, socavar la fe y la confianza, y extinguir el amor fraternal.
Si, como afirman algunos, cada uno tiene “su verdad”, ¿dónde queda la mentira?
Si todo es relativo, y mentir es una costumbre aceptada en la sociedad, ¿en qué lugar colocaremos las verdades del evangelio? ¿Y las de la Biblia?
Si no podemos confiar en la palabra de los ministros religiosos, o en la de nuestros hermanos, ¿en quién confiaremos? ¿Son todos unos falsarios?
Cuando Jesús se presenta a sí mismo en el Apocalipsis se lo llama “el testigo fiel y verdadero” (Apocalipsis 1:5 ; 3:14). Él es la palabra encarnada, el LOGOS viviente, que no puede mentir, porque en su boca no hay engaño (Isaías 53:9).
Sus fieles también deberían ser conocidos por esta característica. La iglesia del Dios viviente no puede tener ninguna comunión con lo que procede de Satanás, el padre de la mentira. Debemos ser totalmente veraces, sinceros y fieles, al igual que los discípulos, que cuando hablaban, la gente reconocía que habían estado con Jesús (ver Hechos 4:13). 
El que tiene la verdad en el corazón la tiene también en su boca.
La completa integridad del creyente tiene que alcanzar también a sus palabras si quiere ser contado entre los 144.000, el remanente final; de los cuales se dice: “en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios”. Apocalipsis 14:5
¿Hay verdad en tu boca?

domingo, 22 de enero de 2012

LA COMPRENSIÓN BÍBLICA DEL JUICIO

“Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia”. Isaías 26:9
¿Un juicio o muchos? Examinemos el asunto a la luz de la Biblia.
Desde el momento en que el pecado entró en el universo perfecto de Dios, la armonía reinante se quebró. A fin de restablecerla, se inició el plan divino de rescate -que incluye un continuo proceso judicial-, a fin de establecer tres cosas:
  • Si Dios era justo. El primer cuestionado en el Juicio es el Señor mismo en su trato con los transgresores.
  • Si el pecador podía ser perdonado. El siguiente acusado es el pecador individual en relación con los requerimientos de la ley divina.
  • Si es posible vivir sin pecar. Este asunto, estrictamente relacionado con los dos anteriores, es crucial para la seguridad cósmica en la eternidad futura.
La expulsión de Adán y Eva del Edén, el diluvio, la destrucción de Sodoma, la conquista de Canaán, el exilio babilónico, fueron manifestaciones parciales de los juicios divinos. Todos  tienen elementos en común:
a) Dios ejecuta la sentencia
b) un remanente es salvado.
c) todos los castigos tuvieron mezcla de misericordia.
d) tras ellos, los seres humanos volvieron a caer en el pecado.
Por lo último que expresé, queda todavía por realizar un juicio definitivo para resolver el problema del pecado y esclarecer los tres asuntos mencionados.
  • El amor de Dios en cuestión:
“Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás... Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?” Job 1:6,8-9
El pecado comenzó en el cielo con Lucifer. A partir de su rebelión, todo el universo está comprometido. Abarca a los ángeles leales y a los ángeles rebeldes, a los nacidos en esta Tierra y a los habitantes de otros mundos creados que no cayeron como nosotros.
Todos los involucrados necesitan que se conteste la acusación del Diablo: ¿Es Dios un Dios de justicia? ¿Cómo puede perdonar al culpable y seguir siendo justo?
La muerte de Jesús en la cruz contestó satisfactoriamente las dos primeras cuestiones. Dios puede ser al mismo tiempo justo y justificar al transgresor en virtud de que él mismo pagó el precio de nuestra salvación (ver Romanos 3:25,26). Nuestro Salvador se convirtió en sustituto del pecador y garante de nuestra redención.
La norma del juicio es la gran ley de los diez mandamientos, la ley de libertad (Santiago 2:12), por la cual serán juzgados todos los vivientes, tanto ángeles, como hombres; ya sean leales a Dios o rebeldes a su gobierno.
Hay por lo tanto tres etapas del juicio:
  • El juicio investigador establece la justicia divina ante los seres no caídos.
“Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios”. Romanos 14:10,11
Esta instancia -en favor del pueblo de Dios-, debe realizarse antes de que Cristo venga y los santos sean trasladados al cielo. Constituye la respuesta a dos de las preguntas antes formuladas: si los salvados son aptos para la compañía de los seres celestiales, y si no volverán a caer en el pecado.
  • El juicio durante el milenio establece la justicia divina ante los redimidos.
“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años”. Apocalipsis 20:4
¿A quiénes juzgarán los que se salven?
Este segundo juicio servirá para que podamos comprobar si el Señor fue justo al privar de la vida eterna a los que se pierdan, tanto ángeles como hombres. Las Escrituras afirman:
“¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?” 1ª Corintios 6:2,3
Por último, despejadas las dudas, solamente resta ejecutar la sentencia. Pero antes de ella, comparecerán ante Dios todos los actores del gran drama de los siglos para vindicar su justicia. Allí toda rodilla se doblará ante el Creador y reconocerá su perfecta justicia.
  • El juicio final establece la justicia divina ante los perdidos
“Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él... y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras... y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”. Apocalipsis 20:11-15
La lección será completa y definitiva. No habrá más dudas sobre el amoroso carácter de nuestro Padre Celestial. El pecado ya no se levantará más y habrá perfecta paz, armonía y felicidad para siempre.
Amén.

Nota:
Entradas anteriores relacionadas con el tema:

miércoles, 18 de enero de 2012

Divino Amor, la demora del advenimiento y la Misión de la Iglesia.




Un caluroso día de verano, un niño de trece años estaba sentado en un barril de madera en los frescos pasillos de una vieja tienda de Vermont. A las dos en punto, el viejo reloj del abuelo colgado en la pared, empezó a repicar. Pero el mecanismo se apiñó y el reloj continuó golpeando. En su decimonoveno golpe el joven se levantó de repente y corriendo hacia la calle empezó a gritar, "¡Nunca había sido tan tarde!" "¡Nunca había sido tan tarde ni para los estudiantes de las profecía bíblica!"
En su segunda epístola, el apóstol Pedro insta a la preparación del corazón para la venida de Cristo (2Ped. 3:11-3). El apóstol hace énfasis en tres puntos significativos: (1) como vives afecta lo que crees y lo que crees afecta como vives, (2) la demora del advenimiento no ha ocurrido debido alguna falla por parte de Dios y (3) es posible apresurar el Advenimiento.
El estilo de vida determina la teología
Pedro hace referencia a su primer punto significativo en los versículos 3-4, "Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias. Y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento?" En efecto, ellos están diciendo, "No va ha venir". Esto se revela en la ultima parte de su pregunta: "Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación."
La pregunta, en sus mentes, ya ha sido contestada. No están esperando una respuesta. Son burladores y así la pregunta no está fuera de la deshonestidad, de la genuina sinceridad.
Pero note que estos "burladores" caminan "según sus propias concupiscencias." Los hombres y mujeres persiguiendo sus propios deseos, hacen la pregunta, "¿Dónde está la promesa de su advenimiento?". Su estilo de vida determina su teología. Su moralidad (o falta de ella) dicta lo que creen y niegan la inminencia del Advenimiento.
Este pasaje introduce el hecho de que nuestra forma de actuar comúnmente determina lo que creemos, mientras es verdad que lo que nosotros creemos sinceramente determina como actuamos. De esta forma si yo estoy fascinado por las concupiscencias que me cautivan en televisión, si los deportes dominan mi pensar, si el materialismo me agarra, o si mi principal objetivo en la vida es hacer dinero, estos intereses afectaran mi actitud hacia la pronta venida de Cristo.
Además de esto, claro, lo que creo acerca de la segunda venida debe tener un impacto en mi estilo de vida. Hay una sutil forma de pensar acerca del Advenimiento que también puede despertar nuestro ardor y entusiasmo en el regreso de Jesús tanto como en un estilo de vida mundanal. El razonamiento viene así: No hace ninguna diferencia si Cristo viene en 25, 50, 100 o 1000 años. ESA NO ES TU PREOCUPACIÓN. TU PREOCUPACIÓN ES SIMPLEMENTE ESTAR LISTO.
Puede sonar bien en la superficie, pero sus efectos pueden despertar la moral de la iglesia. Es como decirle a un estudiante de medicina, "Sus tablas de estado llegaran este año o el próximo o hasta el otro. Tal vez puedan llegar en cinco años; sólo alístate". ¡Hay algo acerca del reordenamiento de prioridades cuando ves la inminencia de un evento! El hecho del evento condiciona tu comportamiento.
Un sentido del Advenimiento cercano siempre ha espoleado a la iglesia. Un sentido de que Cristo viene pronto siempre ha guiado a la oración, al compromiso y al reavivamiento. La iglesia siente una urgencia y canaliza su tiempo, energía y fondos a la actividad evangelística y misionera. Hay algo acerca de la inminencia. Hay algo acerca de la pronta venida del Salvador.
Note quien dice, "¿Dónde esta la promesa de su advenimiento?", burladores. Note quien dice, "Mi Señor se tarda en venir" (Mat. 24:48); El siervo malvado, no el siervo inteligente. Así que aquellos entre nosotros quienes dicen ese tiempo no hace diferencia, y el Señor esta demorando su venida, y el no vendrá en 50 o 100 años, no están clasificados con el siervo inteligente en las Escrituras.
¿Por qué demora?
Pedro discute en términos claros la demora del Advenimiento. El dice, "Mas, oh amados, no ignoréis esto: que un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día." La evaluación del tiempo para Dios es diferente a la mía.
Pedro esta diciendo que Dios tiene una tabla del tiempo divina. Si usted estudia las profecías relacionadas con la primera venida del Señor, verán que Jesús vino a tiempo. "Venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo" (Gal. 4:4); "a su tiempo murió por los impíos" (Rom. 5:6)
Cuando Jesús es bautizado en cumplimiento de Daniel 9, Él dice "El tiempo es cumplido" (Mar. 1:14-15). Cuando el reloj profético marcó la hora, el Mesías vino la primera vez. Pedro dice en efecto, que Dios tiene una tabla de tiempo profética, y cuando el reloj marque la hora profética, Cristo vendrá.
Ahora Pedro explica la aparente demora del Advenimiento, "El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; si no que es paciente con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos precedan al arrepentimiento" (ver. 9). Pedro explica que para Dios, una demora, es una naturaleza de largo sufrimiento.
Me gustaría que usted considerara la demora del advenimiento a la luz de un Dios sufriendo y a la luz de un amor sufriendo. Cuando Jesús estaba colgado en el Calvario, reveló que Dios prefería sufrir que dejar que tu y yo nos perdiéramos. La cruz es una revelación a nuestros apagados sentidos, de tal forma que Dios preferiría sufrir la agonía del pecado y sufrir la segunda muerte que dejar que nos perdiéramos. La demora del Advenimiento revela un Dios que sufre en amor.
Seguido pensamos en la demora del Advenimiento en términos de nuestro sufrimiento en un mundo de perversos, un mundo donde hay Bosnios y Gerzegovinos y Somalíes; en un mundo donde hay hambruna, angustia y niños explotados. Pero la demora del Advenimiento revela que Dios prefiere sufrir que permitir que una persona se pierda.
Piense en ello de esta forma: Nos vemos unos a otros y seguido decimos, "¿Cómo va tu día?" "Mi día esta bien". ¿Cómo estuvo el día de Dios hoy? Dios fue a 10,000 funerales hoy y aun más, irá a otros 10,000 mañana. Y él ama a cada uno de aquella gente más que de lo que tú puedas posiblemente amar a tu hijo o hija. El corazón de amor de Dios sufre con cada persona postrada en un hospital muriendo de cáncer. En una forma que nunca podré entender, Jesús en su ministerio del Santuario, carga con nuestras aflicciones.
Dios lleva la pena de cada mujer cuyo esposo se ha ido con otra. Dios lleva la agonía de cada mujer quien ha sido golpeada hasta que sus ojos se amorataron y su nariz sangró, porque su marido es un alcohólico y la golpea. Dios lleva el dolor de cada pareja cuyo hijo nació muerto. Dios lleva el dolor, en una forma que yo no puedo entender, de cada joven que choca violentamente con el vidrio de su auto destrozado. Y el Advenimiento se demora, porque Él prefiere seguir sufriendo que cortar la salvación de alguno que pudiera ser salvo. La demora del Advenimiento nos afecta, pero piense como afecta a Dios.
En el gran Día de Gracias cuando Dios venga, se sentará a la mesa, y verá tu lugar y mi lugar. Y si esa silla está vacía, habrá un vacío en su corazón que es siempre indescriptible. La demora del Advenimiento no es porque Dios aumentó el tiempo, es porque está alcanzando a la gente. La demora del Advenimiento es porque Jesús en su amor prefiere sufrir como el intercesor de la humanidad y experimentar el dolor corporal que el pecado cósmico y universal trae; que tener que perder gente que pudo haber sido salvada.
Cuando el periodo de prueba termine, no terminará porque la misericordia de Dios haya finalizado. El fin del periodo de prueba es más bien la declaración por parte de Dios que si la puerta del Santuario permaneciera abierta, no habría ninguna diferencia porque cada persona esta completamente lista para la cosecha. El que es justo, sea justo todavía; el que es injusto, sea injusto todavía (Apoc. 22:11). La puerta del periodo de prueba no se cerrará hasta que todos hayan hecho su última, irrevocable y completa decisión. El advenimiento se demora no porque las promesas de Dios hayan fallado, sino porque su amor es implacable, su misericordia alcanza para salvar a los hombres y mujeres.
Apresurando el Advenimiento
El tercer punto de Pedro es la posibilidad de apresura el día del Advenimiento de nuestro Señor. Note lo que dice, desde que vivimos en el borde del Advenimiento, y viene rápidamente, como un ladrón, viendo que toda la naturaleza será disuelta, ¿Qué tipo de personas debemos ser? Pedro dice: "Lo que crees impacta tu vida. Esperando y apresurandoos".
¿Es posible apresurar el advenimiento? Es posible, pero viene un punto en la historia cuando los eventos cataclísmicos se despliegan. Así que, cada semilla llega a la cosecha y el carácter se desarrolla rápidamente en una hora de crisis. Por tanto, aunque la iglesia pueda apresurar el advenimiento, la iglesia no puede demorarlo. Dios es soberano. Y últimamente Dios toma el control. Hay un punto en los días de Noé cuando el carácter fue completamente desarrollado. Aquellos quienes estuvieron del lado de Dios permanecieron así; y quienes no lo estuvieron, permanecieron en la oposición. Y la puerta del arca que había estado abierta fue cerrada. Esa acción no indicó un cese de la misericordia de Dios sino que cada semilla había sido cosechada. Cada ser humano ha hecho su decisión irrevocable y final.
¿Qué puede hacer la iglesia para apresura la venida de Dios? Las Escrituras muestran tres cosas.
Oración
En la oración del Señor somos instruidos para orar "Venga tu reino" (Luc. 11:2). ¿Estas orando de rodillas todos los días para que venga el reino de Jesús? El libro de Apocalipsis termina con la oración de Juan "Ven (rápidamente), Señor Jesús" (Apoc. 22:20). ¿Por qué orar por un rápido regreso de nuestro Señor? Eso por lo cual oras, más deseas. Eso por lo cual oras, (bajo el Espíritu Santo) crea en ti un deseo de cumplimiento. Mientras estamos de rodillas abriendo nuestros corazones ante Dios , se desarrolla una reorientación de nuestras prioridades, y somos alzados de la niebla de este mundo.
Arrepentimiento
Ahora, encontramos el llamado de arrepentimiento en los versículos 9,11. El Señor desea que "todos procedan al arrepentimiento" y vivan vidas devotas. El arrepentimiento es un cambio de actitud acerca de mi condición personal ante Dios. El llamado del fin del tiempo a la santidad en un llamado del final del tiempo para el arrepentimiento que me trae ante el Señor y dice "Dios, sin ti no soy nada". "Dios, sin ti voy a ser llenado de egoísmo. Sin ti seré llenado de crítica, chisme, enojo, amargura y placer. Dentro de mi hay semillas que están retrasando el advenimiento. Busco tu perdón y un cambio de vida porque yo he, tal vez inadvertidamente, perpetuando tu sufrimiento".
Prioridades re ordenadas
Pedro dice, reordena tus prioridades para que puedas salir de un mundo perdido e ir con Jesucristo, ("apresurandoos para la venida de Dios"). El mismo Maestro dice, "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio a todos los gentiles: entonces vendrá el fin." (Mat. 24:14)
Los eventos en tiempos recientes de Europa del Este no son meramente eventos fortuitos en la historia secular, sino son parte de un plan divino que indica que este es el tiempo de la iglesia para establecerse en la complacencia de Laodicea.
En una forma maravillosa Dios ha abierto puertas en el mundo. Y el abrirá puertas en tu vida. ¿Hay alguien por quien estés orando? ¿Hay alguien en tu comunidad que te preocupa su alma? Necesito estar relacionado con ganar almas, no sólo por el alma de otras personas, sino por la mía.
Sin un involucramiento, el crecimiento de mi propio espíritu está atrofiado. Sin esto, mi propia vida espiritual esta desbaratada. Sin eso, la vida se vuelve egoísta.
Dios te esta guiando a tí y a mí a una santidad del fin del tiempo. Nos está guiando a una profunda oración, a un profundo arrepentimiento y profunda preocupación por las almas y a reordenar nuestras prioridades.

Autor: Mark Finley. Pastor, evangelista, escritor, Director Mundial de Evangelismo y Vicepresidente de la Conferencia General de la Iglesia Adventista del 7mo. Día.
Reproducido de:
ojo adventista / artículos y libros: Divino Amor, la demora del advenimiento y la Misión de la Iglesia. Por Mark A. Finley

sábado, 14 de enero de 2012

EL DON DE PROFECÍA

“Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta. El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá”.Deuteronomio 18:18-20
¿Deberíamos creer en los profetas en la actualidad?
Muchos no creen que los profetas sean hoy un medio válido de transmitir la voluntad de Dios. Afirman que nos basta con la Biblia; que si la obedecemos no necesitamos profetas ni profecía.
Pero allí está precisamente la raíz del problema. No todos aceptan las Sagradas Escrituras como lo que realmente son: la Palabra de Dios. En consecuencia, no la obedecen.
Por otra parte, han surgido vez tras vez muchas personas que se han autodesignado profetas; pero al ser probados de acuerdo a “la ley y el testimonio” (Isaías 8:20), resultaron ser falsos.
Ahora, la presencia de una falsificación no nos autoriza a rechazar el don verdadero, antes bien constituye una prueba de su existencia.
La creencia en el don profético ha sido una constante  a lo largo de la historia del pueblo de Dios. Ese maravilloso medio de comunicación entre el Señor y sus hijos ha sido de gran bendición; guiando, aconsejando, amonestando e instruyendo al antiguo Israel y luego a la iglesia.
Siempre hubo profetas que transmitieran los oráculos divinos, hombres que “hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2ª Pedro 1:21). El producto supremo de tal Inspiración lo tenemos registrado en las páginas de la Sagrada Biblia.
Pero las Escrituras no son la voz final de Dios. Desde que se cerró el canon a fines del siglo I hemos recorrido un largo camino, durante el cual la voz del Espíritu por medio de sus profetas no se ha silenciado. Muchos profetas no nos dejaron nada escrito, como Juan el Bautista o Agabo, por ejemplo, sin que eso desmereciera su llamado profético.
Vale preguntarse ¿En el tiempo del fin ya no se oirá la voz de los santos hombres (o mujeres) de Dios para guiar a su pueblo?
Consideremos la siguiente historia:
"Suponga que estamos a punto de iniciar un viaje en barco. El propietario nos coloca en las manos el manual de instrucciones, diciéndonos que contiene instrucciones suficientes para todo el viaje, y que, si atendemos a aquello que está escrito en el manual, alcanzaremos con seguridad nuestro destino.
Iniciando el viaje, abrimos el manual a fin de aprender lo que en el está escrito. Constatamos que el autor registró allí principios de aplicación general para nuestra orientación, y nos instruye tanto como es posible, analizando las varias contingencias que se podrán  presentar  hasta el fin. Pero también nos advierte de que la última parte del viaje será particularmente peligrosa porque el trazado de la costa está siempre modificándose en virtud de bancos de arena y tempestades.  
Para esta parte final del viaje -prosigue el autor- hice provisión de un piloto, el cual vendrá a su encuentro y lo orientará completamente en todas las circunstancias y peligros de esa porción final del viaje. Atienda sus orientaciones.
Con base en las instrucciones que están en nuestro poder, conseguimos llegar a la parte final del viaje; y el piloto, de acuerdo con la promesa, aparece. Pero algunos miembros de la  tripulación se rebelan contra él cuando nos ofrece sus servicios.
Poseemos el manual original -dicen ellos-, y eso es suficiente para nosotros. Nos orientaremos de acuerdo con el, y solo de acuerdo con el. No queremos saber nada de usted. A partir de ese momento, ¿quien está realmente siguiendo el manual original de instrucciones? ¿Aquellos que rechazan al piloto, o los que lo aceptan, siguiendo la orden del manual?”
No es racional descartar la posibilidad de que hayan nuevos profetas.
Los adventistas creemos en que hace algo más de un siglo y medio, Dios habló por medio de una mujer llamada Elena White. En cuanto mi experiencia respecto a ella, ya escribí una entrada anterior:(ver por qué creo en el don de profecía).
No obstante, hay muchos al presente, adventistas o no, que rechazan la postura de la iglesia, acusándola de ser una falsa profetisa. Con un empeño digno de mejor causa, han disecado sus escritos y examinado su vida pública, tratando de encontrar algo que criticar. Con un nivel de agresión verbal que no es digno de cristianos descalifican su obra y sus escritos. Estos -según veo-, son los que rechazan al piloto.
Los que son sinceros, primero considerarán por sí mismos y con oración toda la evidencia, la juzgarán a la luz de la Palabra de Dios y la probarán por sus frutos (Mateo 7:20). Entonces podrán aceptar la luz o rechazarla, con toda honestidad y sin culpa.
La cuestión última que surge de esto es la siguiente; si no estamos dispuestos a aceptar un profeta moderno tampoco aceptaremos ningún otro en el futuro.
¿Dejará olvidados Jesús a sus fieles de los últimos días? No me parece lógico. Creo firmemente que muy pronto hemos de ver en forma superlativa la operación del don profético, (ver Joel 2:28-32 y Apocalipsis 18:4).
¿Le haremos caso? Está en riesgo nuestra vida eterna, pues el Señor nos pedirá cuentas de la revelación profética que hayamos recibido. 
Es mi más sincero anhelo que no seamos arrastrados por los engaños finales, al no haber apreciado la luz que brilló en nuestra senda.
Que de tí y de mí pueda decirse: “damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes”. 1ª Tesalonicenses 2:13