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miércoles, 18 de abril de 2012

ELOGIO DE LA BIBLIA


 

Para Esta Vida y la Venidera

“La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples”. Salmos 119:130.
Según la ley de Dios, la fuerza para la mente y el alma, lo mismo que para el cuerpo, se adquiere por medio del esfuerzo. El desarrollo se obtiene por medio del ejercicio. De acuerdo con esta ley, Dios ha provisto en su Palabra los medios necesarios para el desarrollo mental y espiritual.La Biblia contiene todos los principios que los hombres necesitan comprender, a fin de prepararse para esta vida, o para la venidera. Estos principios pueden ser comprendidos por todos...
Mayor aún es el poder de la Biblia en el desarrollo de la naturaleza espiritual. El hombre, creado  para ser compañero de Dios, puede hallar su verdadera vida y desarrollo únicamente en ese compañerismo. Creado para hallar en Dios su mayor gozo, en ninguna otra cosa puede hallar lo que puede calmar los anhelos de su corazón, y satisfacer el hambre y la sed del alma. Aquel que con espíritu dócil y sincero estudia la Palabra de Dios para comprender sus verdades, se pondrá en contacto con su Autor, y, a menos que sea por su propia elección, no tienen límite las posibilidades de su desarrollo.
En su vasta esfera de estilo y temas, la Biblia tiene algo para interesar a cada mente y atraer cada corazón. Sus páginas encierran historia antiquísima; biografías fieles a la vida; principios de gobierno para regir al Estado y gobernar la casa, principios que la sabiduría humana nunca ha conseguido igualar. Contiene la más profunda filosofía, la poesía más dulce y sublime, apasionada y patética. Los escritos de la Biblia, aún considerados de esta manera, son inconmensurablemente superiores en valor a las producciones de cualquier autor humano, pero considerados en su relación con el gran pensamiento central, son de alcance infinitamente más amplio, de valor infinitamente mayor. Desde este punto de vista, cada tema adquiere nuevo significado. En las verdades más sencillamente enunciadas se encierran principios tan altos como el cielo, y que abarcan la eternidad.
El tema central de la Biblia, el tema alrededor del cual se agrupan todos los demás del Libro, es el plan de la redención, la restauración de la imagen de Dios en el alma humana. Desde la primera insinuación de esperanza que se hizo en la sentencia pronunciada en el Edén, hasta la gloriosa promesa del Apocalipsis: “Y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes”, el propósito de cada libro y pasaje de la Biblia es el desarrollo de este maravilloso tema: la elevación del hombre, el poder de Dios, “que nos da la victoria, por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
El que capta este pensamiento, tiene ante sí un campo infinito de estudio. Tiene la llave que le abrirá todo el tesoro de la Palabra de Dios.
Extraído del libro "Exaltad a Jesús", Abril 18

miércoles, 14 de diciembre de 2011

MEDITACIÓN DE NAVIDAD

 E indiscutiblemente grande es el misterio de la piedad:
¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?
Dios fue manifestado en carne,
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
Justificado en el Espíritu,
Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.
Visto de los ángeles,
Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo?
Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios.
Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, Y a sus ministros llama de fuego.
Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino.
Predicado a los gentiles,
Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito:
¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!
Creído en el mundo,
Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.
Recibido arriba en gloria.
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.
¿Quién es este Rey de gloria?
Jehová el fuerte y valiente,
Jehová el poderoso en batalla.
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.
¿Quién es este Rey de gloria?
Jehová de los ejércitos,
El es el Rey de la gloria.
Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos

Maravillosa síntesis del Evangelio para meditar en esta Navidad.
(1 Timoteo 3:16 - Lucas 1:31-35 - Romanos 11:33,34 - Juan 1:14,18 - Romanos 3:23-26; 8:7-9 - Hebreos 1:5-8 - Romanos 10:13-15 - 1ª Juan 4:15-17 - Salmos 24:7-10 - Apocalipsis 5:11-13).

sábado, 16 de octubre de 2010

LEER LO QUE ESTÁ ESCRITO

"Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.  Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho. Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio". Tito 3:8-11
Desde que comencé a escribir, me propuse no participar en debates, sinó que intentaría destacar solamente lo positivo.
Abundan por el ciberespacio los burladores, los críticos de todo, los resentidos, los agresivos, los que aman confrontar, pelear y discutir. No quiero  ser uno de ellos.
Nada útil se saca de esto, nada complica más las cosas que discutir sin saber de que se habla, y sin detenerse a escuchar al otro.
Hay también muchos que tienen buenas intenciones, pero que gustan de polemizar por minucias sin sentido.
Aunque para enredar verdaderamente las cosas, están los teólogos (perdón, es broma...). No hablaba de los buenos teólogos ni de la sana teología, sino de aquellos que a lo largo de los siglos se han ocupado en oscurecer lo sencillo con infinidad de detalles e invenciones humanas; los que han ocupado el lugar de los rígidos fariseos de los tiempos de Cristo y fueron condenados por él.
Ninguno de estos ayudan al alma que está sedienta de las gracias de Cristo.
Expresado lo dicho, no puedo permanecer tampoco indiferente a los errores que circulan como si no existieran. Veo como mi deber tomar posición en algunos casos.
Nuestra fe cristiana se halla hoy dividida entre católicos, protestantes, ortodoxos, evangélicos, liberales, fundamentalistas... y la lista puede seguir.
Una de las principales causas de división, instigadas por Satanás mismo, ha sido la mala interpretación de las Escrituras. Numerosas contiendas se han levantado a lo largo de los siglos, obligando muchas veces a los "disidentes" a salir de la denominación que amaban.
Nos hemos escindido, separado, dividido, mutilado, descuartizado y anatematizado unos a otros en nombre del único Dios verdadero (que siempre resulta favorable a nuestra versión).
La Biblia ha sido malinterpretada y deformada para apoyar las doctrinas más diversas y contrarias entre sí. Concilios de eruditos se convocaron para dar legitimidad al error y suprimir la verdad y sus testigos, oscureciendo su claridad con negras tradiciones.
El resultado ha sido que muchos hoy sostienen que la Palabra de Dios es difícil de interpretar y que debe dejarse este asunto en manos de una élite de gente calificada.
Lo que olvidamos es que la revelación de Dios esta dirigida al hombre común.
Nuestro Dios es un Dios sencillo y su mensaje es sencillo de interpretar...  a menos, claro, que no se le quiera obedecer....
Solamente tenemos que leer lo que está escrito...
Hay dos problemas que impiden entender el texto de la Biblia.
  • Jesús le preguntó al confuso intérprete de la ley: "¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?" Lucas 10:26
Dios requiere en primer lugar que al encontrarnos con su Palabra, leamos su mensaje, no lo que nosotros creamos que dice. No podemos abordarla con presuposiciones o ideas preconcebidas.
  • Además, incluso con la actitud correcta, podemos no entender lo que está escrito por falta de iluminación o de adecuada instrucción. Felipe le preguntó al eunuco: "Pero ¿entiendes lo que lees?" Hechos 8:30
Si, al igual que yo, no disponen de formación teológica, no deben desesperar. Es bueno tener conocimiento de los idiomas originales para enriquecer nuestro entendimiento, pero vale recordar que no es indispensable. Existen hoy muy buenas y fiables versiones en casi cada idioma que nos pueden ser de provecho.
Es necesario apenas un poco de conocimiento de las reglas del propio idioma, pues los traductores se sirvieron de dichas reglas y de las de la lengua original para volcar su versión.
También un buen diccionario puede servir de ayuda. Muchas personas tienen dificultades con el significado de las palabras; como aquella que comentando algo muy cómico decía: -yo me "destornillaba" de la risa - (la expresión correcta es desternillaba). O la otra, que leía que en la Tierra Nueva el Señor "enjuagará" (por enjugará) toda lágrima.
Hay palabras que tienen una sola acepción, en tanto que hay otras que admiten varios significados; a esto se lo denomina polisemia. Utilizamos además figuras retóricas* en el lenguaje corriente, que no tenemos dificultad en entenderlas en una conversación:
-Cuando alguien afirma que tiene mil cabezas de ganado, sabemos que no se refiere a que tiene solo las cabezas, sino a mil animales enteros (nombra el todo por la parte).
-Tampoco nadie entendería literalmente la expresión: "cada vez que abre la boca mete la pata"....
Por eso, es necesario leer lo que está escrito.
En cuanto al texto bíblico en particular podemos distinguir un lenguaje coloquial y de significación directa (el habitual de la narración), un lenguaje poético y uno profético; estos dos últimos se sirven de figuras y simbolos para comunicar su mensaje.
El texto del Génesis 1-3, por ejemplo, es coloquial, se trata de un relato, no una poesía ni profecía, que requiera la interpretación de sus símbolos.
Por ello, podemos tomar lo que dice al pie de la letra. No hay lugar para largos períodos de miles de años, la creación se realizó en una semana literal como lo exige la llana lectura del texto. El pecado comenzó con la desobediencia de la pareja original. No se trata de mitos ni leyendas (estos tienen sus propias convenciones que los diferencian de la narración).
En Job, entretanto, las preguntas de Dios están cargadas de poesía y nadie en su sano juicio debería entenderlas literalmente:
"¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?
Házmelo saber, si tienes inteligencia.
¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes?
¿O quién extendió sobre ella cordel?
¿Sobre qué están fundadas sus bases?
¿O quién puso su piedra angular...?
¿Quién encerró con puertas el mar,
Cuando se derramaba saliéndose de su seno,
Cuando puse yo nubes por vestidura suya,
Y por su faja oscuridad,
Y establecí sobre él mi decreto,
Le puse puertas y cerrojo..."
Job 38:4-10
Está claro que Dios hizo todo, pero... no se presenta aquí una descripción científica, puesto que el mar no tiene puertas ni vestido ni cinto ¿verdad?
Evitemos hacerle decir al texto lo que no tiene intenciones de decir, en un arrebato de literalismo. 
No obstante, una cosa es creer que el relato dice lo que dice, y otra muy diferente es entender la manera maravillosa en la que se realizaron esas simples declaraciones, pues hablamos del poder creador que hizo el universo de la nada.
Dios creó los cielos y la tierra, si ¿pero cómo?
Es allí donde nuestra comprensión se agota y nuestra razón debe inclinarse ante la revelación del Dios soberano. Debemos aceptar lo que dice su palabra ante nuestra incapacidad de explicar como sucedió. Lo mismo vale para los milagros o cualquier otro evento sobrenatural que ella registra.
Hay un gran peligro en una lectura especulativa de la revelación divina, por lo que haríamos bien en considerar el consejo de Pablo a Timoteo: "guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia la cual profesando algunos, se desviaron de la fe". 1º Timoteo 6:20,21
Solamente tenemos que leer lo que está escrito...
Permita el Salvador que tu y yo dejemos que la misma Palabra que hizo los cielos y la tierra hable hoy a nuestro corazón. Aceptemos su mensaje y vivamos sus enseñanzas.
Es todo lo que necesitamos.


*Nota: Figuras de retórica utilizadas en la Biblia (lista breve a título demostrativo)
Aféresis - Alegoría -  Anáfora - Antítesis - Circunlocución - Elipsis - Eufemismo - Hipérbole - Metáfora - Oxímoron - Parábola - Paradoja - Personificación - Pleonasmo - Quiasmo - Recapitulación - Sarcasmo - Símil - Sinonimia - Yuxtaposición - Zeugma

viernes, 8 de enero de 2010

LA BIBLIA

(Esta poesía me la acercó una alumna del secundario.
No se mencionaba su autor)




Libro apreciado y soñado
por el que muchos
su vida han dejado.

Palabras de esperanza que alientan
y otras que hablan de dolor
transformándose en un eterno amor.

Pura, clara y alentadora
pues cada vez que la leo me conmuevo
Siempre me dice algo nuevo.

Sueños e ilusiones
que te hablan del único Dios que es amor
quitándote dolores, penas y temor.

Única, alabada y glorificada
es la reliquia que debe estar guardada
en nuestros corazones, pues son palabras apreciadas.

Es un gran tesoro pues tiene
palabras ricas como el oro.
Su mensaje romántico pues huele
como la flor, hermosa, agradable y fragante.

Es tu Biblia
es la Palabra de Dios.

miércoles, 29 de abril de 2009

LA BIBLIA

Hace muchos años, cuando cursaba el último año del secundario, tuve una compañera estadounidense de intercambio que hablaba un perfecto español. A pesar de ello, los modismos de nuestra región (con influencia del guaraní) , sumados a nuestra jerga adolescente, le desconcertaban en gran manera.
Para ayudarla, una de nuestras profesoras, con gran paciencia, se hizo a la tarea de explicar y traducir las expresiones pícaras que escuchaba de nuestra parte.
Sucede que nuestro bello idioma, siendo uno, tiene muchas variaciones locales debido a su mezcla con otras lenguas regionales y a su propia evolución; perpetuando así la historia de Babel.
Algo muy parecido sucede hoy con la Biblia, que siendo una sola, es proclamada por muchas denominaciones religiosas como la fuente de sus diferentes y discordantes credos.
Sus preciosas enseñanzas no son contradictorias ni ambiguas, ni fueron diseñadas por Dios para entrampar a nadie, ¿por qué entonces esta confusión?
No se debe a la Biblia misma, sino al ser humano pecador, no sometido a la revelación de Dios.
Ella es la luz de la verdad, que obra maravillas en el corazón de quienes la reciben, pero debemos ser moldeados por ella y no intentar ajustarla a nuestro molde.
¿Cómo beneficiarse entonces con su lectura?
Primero, recordemos que hay una bendición para quienes la toman en serio.
"Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan las palabras de este mensaje profético y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque el tiempo de su cumplimiento está cerca" Apocalipsis 1:3 (NVI)
¡Qué maravillosa promesa y qué maravilloso regalo divino encierran estas palabras!
En segundo lugar, tengamos presente que no puede ser interpretada a nuestro gusto. Siempre la Escritura se explica a sí misma por intervención del Intérprete Maestro, el Espíritu Santo.
Finalmente, su conjunto no debe ser jamás motivo de disputa sino de unidad en la fe.
Elena de White escribió: "Cuando se estudie, comprenda y obedezca la Palabra de Dios, una luz brillante se reflejará al mundo; nuevas verdades, recibidas y obedecidas, nos unirán a Jesús con poderosos vínculos. La Biblia y sólo la Biblia, ha de ser nuestro credo, el único vínculo de unión. Todos los que se inclinen ante esta Santa Palabra, estarán en armonía. Nuestros propios puntos de vista y nuestras ideas no deben dominar nuestros esfuerzos. El hombre es falible, pero la Palabra de Dios es infalible. En vez de discutir uno con otro, exalten los hombres al Señor. Hagamos frente a toda oposición como lo hizo nuestro Maestro, diciendo: "Escrito está". Levantemos el estandarte en el cual diga: La Biblia, nuestra norma de fe y disciplina" (The Review and Herald, 15 /12/1885).
¡Gracias Señor por tu palabra!