domingo, 10 de octubre de 2010

DIOS MISMO LOS CASTIGÓ

Vivimos en una época que se jacta de tolerancia y amplio criterio, que rechaza a los "retrógrados", "oscurantistas" y "fundamentalistas", pero que al mismo tiempo recibe y festeja lo inaceptable. Se pregona la defensa de los derechos humanos, pero se da preferencia a los indefendibles. Se promueven causas de pésimo corte moral, pero al mismo tiempo se olvida la causa del pobre y del justo. La impunidad con que los malvados actuan, parece decir que lo malo está bien y que lo bueno está mal. Todo vale. "No me juzgues", es el clamor de la mayoría.
Ninguna idea parece, por consiguiente, más aborrecible que la del juicio y el consiguiente castigo divino sobre las malas acciones. Así se cumple lo que dice la Escritura: "Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal." Eclesiastés 8:11
Pero si bien es cierto que todos los pecados recibirán justa retribución en el gran día del juicio final, en la Biblia aparecen varios ejemplos de personas que sufrieron en forma inmediata el castigo por sus pecados. Estas acciones divinas, aunque dolorosas y casi incomprensibles al provenir de un Dios de amor, están allí para que saquemos lecciones de ellos.
CASO I- Nadab y Abiú
"Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová". Levítico 10:1,2
Dos muchachos consagrados al servicio del santuario, instruídos por el mismo Dios y que habían tenido el privilegio de contemplar su gloria en el monte Sinaí, fueron muertos al ofrecer "fuego extraño". Dios mismo los mató e impidió que fueran llorados por su familia.
Por causa de la bebida y de su propio descuido, los dos jóvenes se habían vuelto incapaces de distinguir entre lo santo y lo común. Esta historia nos muestra que es muy riesgoso mezclar las cosas del Señor con lo profano.
CASO II- Uza
"Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios". 2 Samuel 6:7
Este caso es diferente al anterior en que aparentemente Uza quiso hacer algo bueno al intentar sostener el arca que tambaleaba en el camino. Pero Dios que lee el corazón castigó su presunción con la muerte. La manera en que el relato continúa, nos muestra que su deceso obró como preventivo de una mortandad mayor. El pueblo dejó de utilizar los métodos de los filisteos para transportar el sagrado mueble (un carro), y cargaron el arca sobre los hombros de los levitas como correspondía. No bastan las pretendidas "buenas intenciones" en el servicio del Señor; debe hacerse lo que él mandó. Dios no demanda nada menos que obediencia.
CASO III- los que se burlaban de Eliseo
"Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él [Eliseo], diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube! Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos". 2º Reyes 2:23,24
La imagen del Señor no es la de un Júpiter tonante, que lanzaba rayos a los que incurrían en su desagrado; pero tampoco es la de una especie de Santa Claus bonachón. Su mensaje, sus mensajeros y su nombre son dignos del mayor respeto. Hay un terrible peligro en tomarlos con liviandad. La  horrible escena de estos jóvenes despedazados nos habla de la necesidad de prestar atención al mensaje final: "temed a Dios y dadle gloria porque la hora de su juicio ha llegado" (Apocalipsis 14:7).
CASO IV- los hijos de Esceva
"Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos". Hechos 19:13-16
El relato es casi cómico, aunque desembocó en tragedia. Siete muchachos tontos intentando jugar a la religión.
Pero ellos eran hijos de un levita y deberían haber sabido que lo que hacían estaba mal. El mal espíritu que poseía a aquel hombre se hubiera rendido ante Pablo, pero ellos no representaban ningún peligro. La irreverencia es un gran error, pues el demonio es un poderoso enemigo contra el cual no valen artimañas. Recordemos siempre que no "tenemos lucha contra sangre y carne" (Efesios 6:12). Solo los que se hayan consagrado de todo corazón al Señor podrán hacerle frente con éxito.
CASO V - Ananías y Safira
"Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido". Hechos 5:9,10
No podemos agradar a Dios y al mismo tiempo agradarnos a nosotros mismos. La mezquindad nunca recibirá la recompensa de la fidelidad. Una entrega parcial, ya sea de nuestros recursos, talentos, cuerpo, tiempo o capacidades no es aceptable. Él no transige ni se conforma con las migajas de nuestra religiosidad, pues sabe que esa actitud dará como resultado la segura pérdida de nuestras almas.
Todos los personajes aquí mencionados eran parte del profeso pueblo de Dios. Algunos eran o al menos debieron ser líderes en su causa. Triste y lamentable realidad del pasado que se repite hoy con mayor descaro, por la aparente falta de instantánea retribución.
Pero la ausencia de castigo debe alarmarnos aún más. Muchas de estas muertes sirvieron como prevención y ayudaron al pueblo de Dios a corregir actitudes equivocadas en su servicio. El que no suceda lo mismo hoy, ¿es por que ya no surten efecto este tipo de advertencias divinas? Los irreverentes actuales, ¿ya no tienen esperanza?
Terrible es la suerte que nos espera a los que nos encontramos en el borde de la eternidad si no damos oído a estas cosas, si no obramos con reverencia hacia las cosas sagradas, si no educamos a nuestros niños y jóvenes en el temor del Señor. Es un pensamiento de veras solemne.
"La voz de Jehová clama a la ciudad; es sabio temer a tu nombre. Prestad atención al castigo, y a quien lo establece". Miqueas 6:9

miércoles, 6 de octubre de 2010

TU ERES MUY AMADO

¡¡¡Te quiero mucho!!!
En el día del padre, el día del maestro o en mi cumpleaños suelo recibir muchos regalos. Y cada uno de esos regalos, sin importar su calidad, costo o tamaño, funciona como indicador de a quienes les importo bastante para molestarse por mi. Algunas veces incluso fui gratamente sorprendido cuando alguien no tan cercano, o algunos alumnos de años anteriores me traían algun presente.
Sin dudas, recibir muestras de cariño es algo que todos deseamos. Ya sea de nuestros familiares, amigos, alumnos o conocidos, una muestra de aprecio siempre es bienvenida. Pero, otra cosa es que nos digan que una multitud que ni siquiera conocemos nos quiere y nos admira...
El profeta Daniel, ya anciano y olvidado por las clases políticas que antaño lo reverenciaran, observaba con angustia la condición de la ciudad santa de Jerusalén y de su precioso templo. Pareciera que las promesas divinas no podrían cumplirse por la infidelidad de su pueblo. Con gran sentimiento, eleva una oración que es un modelo de intercesión, de humildad, de fe y de total confianza en la gracia de Dios.
"Ahora pues, Señor Dios nuestro, que sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te hiciste renombre cual lo tienes hoy; hemos pecado, hemos hecho impíamente. Oh Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos en derredor nuestro. Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos; y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor. Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo". Daniel 9:15-19
¿Contestaría el Señor?
¿Cuál sería el mensaje que recibiría en respuesta a tan extraordinaria oración...?
Con total seguridad, las oraciones extraordinarias merecen respuestas extraordinarias:
"Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios; aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde. Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento. Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado".  Daniel 9:20-23
¡Muy amado! ¡Qué hermoso!
Él literalmente era un "hombre de deseos" (RV 1909), (expresión que se repite en el capítulo 10:11) es decir, uno cuya felicidad era muy deseada en el cielo, o bien, un hombre de que traía alegría al corazón de Dios.
Por causa de la fidelidad de su testimonio, no solo era amado; era muy amado. Fue por esta razón que su oración fue escuchada, y que Dios le envió este mensaje tan importante sobre lo por venir.
Varias lecciones se desprenden de esto:
  1. Que nuestras oraciones sinceras se oyen en el cielo "al principio de [nuestros] ruegos",  o sea, tan pronto como son ofrecidas. Entran a los oídos de Dios, y él las considera y responde en el instante. Somos tenidos en cuenta.
  2. Ángeles son comisionados para traernos la respuesta a la velocidad del pensamiento. Esta inmediatez con la que contesta demuestra la importancia que Él nos concede. Somos valiosos.
  3. Los ángeles están listos para comunicarnos la voluntad de Dios. Gabriel (el más importante de todos) vino, evidentemente, con agrado de ser el encargado de llevar buenas nuevas a Daniel. Ser mensajero es tenido entre los hombres en poca estima, pero... ¡qué buen empleo para un ángel! Seres poderosos están a nuestro servicio.
  4. Aunque Dios nos ama a todos, la manera en que respondemos a su influencia y el testimonio que damos con nuestra vida, aumenta el aprecio que los seres celestiales sienten por nosotros. Todo el cielo nos ama.
Tu y yo también somos amados por Dios, pero ¿somos muy amados? ¿De qué depende esto?
Tal como Daniel, que al comienzo de su cautiverio se propuso en su corazón ser fiel, necesitamos rendirnos de todo corazón al Señor; debemos jugarnos por el cielo y por la verdad.
Al hacerlo, y en la medida que permitimos a su Espíritu que obre en nosotros y por nosotros, reflejaremos mejor su imagen. Siendo cada vez más semejantes a él, le traemos gloria al mostrar experimentalmente la eficacia del plan de redención.
Jesús dijo: "Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente".  Lucas 15:10
Si hay gozo por los pecadores arrepentidos, ¿no lo habrá por un justo que se mantiene firme contra el mal, contra el Diablo y contra el mundo?
Piénsalo. Oleadas de gozo y alabanza recorren los coros angelicales cuando esto sucede, trayendo alegría al corazón de nuestro amante Salvador.
Este puede ser hoy nuestro caso si así lo decidimos.
Este pensamiento, ¿no debería impulsarnos a mayor consagración y a mayor fidelidad?
Sé hoy un muy amado del Señor.

EL CARÁCTER DE CRISTO

 "Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos". (Heb. 7: 26.)

El carácter de Cristo tuvo una excelencia sin parangón, conteniendo todo lo que fuera puro, verdadero, amable y deseable. 
En ninguna parte encontramos que haya visitado una reunión de placer o un salón de baile, y sin embargo era el ejemplo perfecto de una conducta amable y cortés. Cristo…se distinguía por las elevadas facultades intelectuales que poseía, aun desde el comienzo de su vida. Su juventud no fue desperdiciada en la indolencia, y tampoco fue desperdiciada en placeres sensuales, indulgencia propia, o malgastada en cosas sin provecho. Ninguna de sus horas de la niñez a la virilidad fue malgastada, ninguna fue malversada...
Jesús no tenía pecado, y no temía las consecuencias del pecado. Con esta excepción, su condición era como la vuestra. Vosotros no tenéis una dificultad, que no haya gravitado con el mismo peso sobre él, no tenéis una tristeza que su corazón no haya experimentado. Sus sentimientos podían ser heridos, por el descuido y la indiferencia de sus amigos profesos, tan fácilmente como los vuestros. ¿Es espinoso vuestro camino? El de Cristo lo fue diez veces más. ¿Estáis angustiados? También él lo estuvo. ¡Con cuánta propiedad Cristo puede ser nuestro ejemplo!...
El registro inspirado dice de él: "Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres" (Luc. 2: 52). A medida que aumentaba en años, también crecía en conocimiento. Vivía temperantemente. Sus horas preciosas no fueron malgastadas en placeres disipadores. Tenía un cuerpo verdaderamente saludable y verdaderos poderes mentales. Las facultades físicas y mentales podían expandirse y desarrollarse como las vuestras, o como las de cualquier otro joven. Su estudio era la Palabra de Dios, como debiera ser el vuestro.
Tomad a Jesús como vuestra norma, imitad su vida. Enamoraos de su carácter. Andad como Cristo anduvo. Vuestras facultades intelectuales recibirán un refuerzo, vuestros pensamientos se ampliarán cuando pongáis vuestras facultades en vigoroso contacto con las cosas eternas, que son intrínsecamente grandiosas. 
Dios nos Cuida -  Página 104  (Reproducido sin comentarios de mi parte)

sábado, 2 de octubre de 2010

GÉNESIS, TODO O NADA

"En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día". Génesis 1:1-5
En una entrada anterior (ver la creación y yo) expuse mis convicciones sobre el tema. Quiero volver sobre un aspecto muy cuestionado del informe de la creación y la entrada del pecado que presenta el Génesis en sus primeros capítulos.
Desde diversos círculos, ya sea escépticos, científicos, seculares e incluso religiosos se afirma que esta parte de la Biblia no tiene que ser tomada al pie de la letra. Que son (según quien lo diga) alegorías, mitos, leyendas o folclore recopilado por diversos autores. Lo triste no está en los tres primeros círculos mencionados, sino que esta idea es muy aceptada entre los religiosos que dicen creer en la Biblia.
La pregunta que hago es: el relato de la creación, ¿es literal o no?
Cuando digo literal, quiero decir que el texto debe leerse como está escrito. Sin dejar de lado una sana exégesis bíblica (géneros literarios utilizados, figuras del lenguaje, contextos históricos, culturales y sociales, etc.); debemos asumir que Dios dijo lo que dijo.
Aunque no desaliento la investigación -necesaria como es-, no abandono el concepto del origen divino-humano de la Biblia, siendo esta la Palabra de Dios en lenguaje humano. El método histórico-gramatical de interpretación de la Biblia que utilizamos (y el que me parece más lógico) tiene sus raíces en el principio protestante de sola scriptura, y acepta que el mensaje bíblico se originó por inspiración divina y que sus autores lo comunicaron por medio del limitado lenguaje humano.
Solamente me planteo que pasaría si tomamos la narración de nuestros orígenes como pura alegoría o folclorismo judío.
  • Si los días no fueron días de 24 horas, rebajamos el poder del Creador reduciéndolo a un simple "Originador", todo con el fin de salvar la dificultad de explicar como apareció la materia primigenia.
  • Si hubo una larga y dolorosa evolución, con millones de seres "inadaptados" que perecieron, la muerte no es la consecuencia final del pecado, sino que pasa a ser algo sumamente necesario y positivo.
  • Si el ser humano no fue creado a imagen de Dios, siendo el producto de una larga evolución, no es responsable ante su Creador ni ante las demandas de su ley.
  • Si Adán y Eva no existieron realmente, cualquier explicación de nuestros orígenes es posible.
  • Si no podemos tomar en serio esta parte de la Biblia, ninguna otra parte debería correr una suerte distinta.
Por lo tanto:
  • Moisés fue nada más que un hábil folclorista que narró coloridos relatos para niños.
  • Isaías no debería, como lo hace, apoyar en este relato su defensa del Dios verdadero en contraste con los falsos dioses.
  • Los Salmos que alaban la maravilla de la creación divina son nada más que bellas y elocuentes poesías dedicadas a algo que no sucedió.
  • Jesús fabuló (mintió) al utilizar relatos puramente alegóricos como hechos históricos y al nombrar a Adán, Noé y otros personajes bíblicos como personas reales.
  • Los argumentos de Pablo y Pedro en sus epístolas, las referencias de los evangelios, y las figuras del Apocalipsis que refieren a Satanás como "la serpiente antigua" no tienen ningún sentido.
Podría seguir, pero creo que es bastante. Los pensamientos aquí expuestos, por otra parte, no prueban nada más que mis propias convicciones. Bastan, sin embargo, para demostrar que tener fe en la Palabra de Dios no lo hace a uno ignorante ni oscurantista.
Todo esto forma parte de una trampa antigua, como lo afirma esta cita: "El dominio en el que Satanás condujo a nuestros primeros padres es el mismo en el cual conduce a los hombres hoy día. El inunda al mundo con fábulas agradables. Por todos los medios de que dispone trata de impedir que los hombres obtengan el conocimiento de Dios que lleva a la salvación.
Vivimos en un siglo de grandes luces; pero mucho de aquello que es llamado luz es sólo una puerta abierta a la sabiduría y a los artificios de Satanás. Muchas cosas son presentadas bajo la apariencia de la verdad; sin embargo hay que considerarlas cuidadosamente y con mucha oración, porque pueden ser astucias del enemigo. El camino del error a menudo puede parecer paralelo al sendero de la verdad. Difícilmente se le distingue del camino que conduce a la santidad y al cielo; pero la mente alumbrada por el Espíritu Santo puede ver que se aparta del buen camino. Después de cierto tiempo, los dos caminos van netamente separados". Joyas de los Testimonios Tomo 3 pag. 268
Creo personalmente que si alguien nos ha estado contando cuentitos, no ha sido precisamente la Biblia. Para mí ella merece muchísima más confianza que los dichos de los hombres, no importa lo eruditos que parezcan.
Confirma mi pensamiento la triste evidencia de las consecuencias que trajo esa manera de pensar. Vale preguntarse:
¿Ha mejorado el mundo por una "ilustración" que se burla de Dios?
¿Nos hará mejores creer que venimos al mundo por casualidad y que vamos hacia la nada?
¿Hay esperanza, paz o felicidad en una vida independiente de nuestro Creador?
¿Qué camino elegiremos?
"No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará". Gálatas 6:7

jueves, 30 de septiembre de 2010

MARCA REGISTRADA

"Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. Cantad la gloria de su nombre; poned gloria en su alabanza. Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos. Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; cantarán a tu nombre. Venid, y ved las obras de Dios, temible en hechos sobre los hijos de los hombres". Salmos 66:1-5
A comienzos del siglo XX, el pastor O.E. Davis viajó al interior de las selvas de Guyana en respuesta al ruego de un jefe indígena que había soñado con un hombre blanco que llegaba con un libro negro. El pastor Davis deseaba alcanzar a este pueblo a quienes Dios había hablado por medio de una visión, pero el viaje era difícil y peligroso. Llegó cerca del monte Roraima, donde enfermó de malaria y luego murió. Sus esfuerzos no fueron en vano porque muchos en la tribu aceptaron el evangelio y adoptaron para sí el nombre del abnegado misionero. Son conocidos como los "indios Davis".
Historias como esta pueblan nuestros relatos misioneros. A lo largo de los siglos muchos hombres y mujeres, a veces familias enteras dejaron sus comodidades para llevar el mensaje del evangelio "a todo el mundo", como lo reclama la gran comisión.
Se cumplen ya 150 años de que un grupo insignificante de creyentes, remanente del movimiento millerita, adoptara como propio el nombre de Adventistas del 7º Día, pasando a convertirse hoy en una iglesia de alcance e influencia mundial.
¿Qué significa nuestro nombre?
Como en el relato inicial, adoptamos un nombre para honrar lo que creemos, como señal de las doctrinas que consideramos más relevantes y apropiadas para definirnos, y para definir nuestra misión como cristianos.
Ser "adventistas" es desear con todo el corazón la venida de Cristo, para acabar con el largo reinado del pecado sobre la raza humana. La añadidura "del 7º día" coloca en lugar relevante los mandamientos de Dios, sobre todo el sábado como memorial de la creación.
Ninguna de estas doctrinas tendría sentido si se las colocara fuera del contexto de nuestra necesidad de la gracia divina, de la justificación por la fe y del sacrificio expiatorio de Jesús. Pero en su debido marco, el sábado y el advenimiento magnifican las grandes doctrinas anteriores, revelan el amor de Dios y nos libran tanto de la gracia barata como del legalismo.
Estas dos características no solo nos diferencian de otros grupos religiosos, nos remiten al gran tema de la adoración. A quién, cómo y por qué adoramos.
¿Qué importancia tiene este aniversario?
Para mí significa tres cosas:
  • Alabanza al Señor
  • Cuidadosa reflexión
  • Necesidad de reforma y reavivamiento
Al mirar hacia atrás en la historia, los adventistas podemos gozarnos en lo que ha hecho Dios por nosotros.
De un pequeño y desanimado grupo que creía en la venida de Cristo para 1844, nos convertimos en una iglesia de relevancia mundial.
Bajo la influencia del poder divino, se levantaron hombres de fe y valor para avanzar hasta los más apartados confines del planeta llevando el mensaje del advenimiento; se estableció un pequeño periódico que creció hasta convertirse literalmente en raudales de luz que circundan el globo; progresó de una pequeña escuelita local a cientos de colegios y universidades en todas partes. Nuestro nombre y nuestro mensaje, antes desconocido e impopular, es hoy conocido y respetado.
Y así podríamos hablar de nuestra obra médica, de la asistencia a los necesitados, de vidas transformadas...
En mi corta experiencia de algo más de tres décadas al servicio de su causa, pude ver cumplirse las profecías que había estudiado. En el desarrollo de la historia y en la evolución de la sociedad observé también que hito tras hito de las señales han ido quedando atrás.  Estamos hoy más cerca de Su Venida. Con cada día que pasa, mi esperanza crece más y más, anhelando que sea hoy mismo ese magnífico día.
Si somos creyentes de verdad, los acontecimientos actuales nos gritan con fuerza:
¡DESPIERTEN!
Aunque la noche del mal para nosotros se hace desesperadamente larga, no obstante, podemos confiar que Dios no nos olvido ni se le han ido las cosas de las manos.
Todavía veremos actuar al Señor poderosamente en nuestro favor completando su tarea y viniendo a buscarnos. Si bien muchos de entre los nuestros abandonarán la fe para seguir "doctrinas de demonios" (1ª Timoteo 4:1), la lluvia final del Espíritu moverá los corazones y millones se convertirán en un día. Él evangelio triunfará al final.
Alabemos a Dios por esto.
Pero debemos precavernos del triunfalismo y del orgullo espiritual. No nos gloriemos como Nabucodonosor de la "Babilonia que hemos edificado".
El primer hecho doloroso e incontrastable para nosotros, que decimos ser su pueblo verdadero, la iglesia visible, el remanente final, es que todavía estamos de este lado de la eternidad.
No llegamos a nuestro hogar. No alcanzamos la meta. Cristo todavía no vino.
Segundo hecho innegable: ¿Ha mantenido el grueso de la iglesia el espíritu fervoroso y fiel de sus pioneros? Lamentablemente no.
Como en la fábula de Samaniego, muchos discuten si son galgos o lebreles los perros que amenazan comerlos. No debemos desperdiciar nuestro tiempo en debates, en herirnos mutuamente, o en intentar demostrar que tenemos razón, cuando miles necesitan oír que Cristo viene antes de que su tiempo de gracia termine. La apostasía y la rebelión, la mundanalidad y la indiferencia, por otra parte, están siempre presentes amenazándonos.
El anciano Juan recuerda a las iglesias dos consejos muy pertinentes:
"Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido". Apocalipsis 2:5
"Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios". Apocalipsis 3:2
Necesitamos recordar que si somos algo, lo somos por la gracia de Dios. Nada debemos al hombre, que es apenas un instrumento. La Biblia advierte en forma contundente: "Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová". Jeremías 17:5
Recordemos y apreciemos a nuestros pioneros. Pero tengamos la honestidad de ser como ellos. Honremos su memoria con hechos y no con palabras.
Valoricemos los logros, pero no nos equivoquemos al atribuírlos a otro que no sea nuestro maravilloso Dios.
Busquemos con humildad la gracia divina para estos peligrosos días que tenemos por delante. Nos esperan grandes conflictos por delante, pero también el glorioso triunfo final.
Aferrémonos a la promesa: "Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona". Apocalipsis 3:10,11
MARANATHA