domingo, 20 de diciembre de 2009

DIOS NO HIZO NADA POR ÉL

En la entrada anterior vimos como Jonatán hijo de Saúl obtuvo una gran victoria sobre los filisteos. Su fe lo impulsó a avanzar en una empresa que humanamente estaba condenada al fracaso. Pero Dios honra a los que le honran.
El caso de su padre fue diferente: "Y Saúl consultó a Dios: ¿Descenderé tras los filisteos? ¿Los entregarás en mano de Israel? Mas Jehová no le dio respuesta aquel día".  1º Samuel 14:37
El Señor promete contestar nuestras oraciones, y cumple con lo que prometió; pero en este caso no hizo nada por él.
¿Por qué fue que Saúl no recibió respuesta?
Veamos los pasos que llevaron a este hombre que una vez fue grandemente honrado por Dios y por todo el pueblo a caer de manera tan categórica:
  1. Al finalizar el primer año de su reinado, después de vencer a los amonitas, Saúl confió en sus propias fuerzas para pelear contra los filisteos
  2. Al ver que el pueblo desertaba, ofreció sacrificios, cometiendo así un pecado doble; demostró impaciencia hacia Dios y además usurpó las funciones de sacerdote.
  3. Cuando los filisteos huyen delante de Jonatán, llama al sacerdote para que traiga el arca a fin de consultar a Dios, pero luego considera que no hace falta. Evaluó humanamente la situación y consideró que podía vencer sin necesidad de consultar al Todopoderoso.
  4. A todo esto le añadió una prueba inventada por él mismo para satisfacer su ego: Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había probado pan. (vs. 24)
  5. Finalmente estuvo dispuesto a matar a su propio hijo para mantener su voto, y lo hubiera hecho de no ser por el pueblo:"Entonces Saúl dijo a Jonatán: Declárame lo que has hecho. Y Jonatán se lo declaró y dijo: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la vara que traía en mi mano; ¿y he de morir? Y Saúl respondió: Así me haga Dios y aun me añada, que sin duda morirás, Jonatán. Entonces el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta grande salvación en Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán". (vs. 43-45)
Saúl se convirtió así en un claro ejemplo del que procura ser justificado por sus obras independientemente de Dios, en agudo contraste con el fiel Jonatán.
  • La fe de Jonatán era una fe que obra por amor y produce salvación. Las obras de Saúl eran fruto de la presunción que es la falsificación satánica de la fe.
  • Uno actuó dependiendo de Dios y el otro dependía de sí mismo para la victoria.
  • El hijo esperó señal del Señor para actuar y el padre no esperó ni siguió nada más que su propio criterio.
  • Finalmente, la respuesta que recibió Jonatán fue un despliegue maravilloso del poder divino y la respuesta para Saúl fue el silencio.
Dios no hizo nada por él porque, como dijo el salmista: "Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado". Salmos 66:18
Si queremos que Dios haga algo por nosotros, obremos las obras de la fe como Jonatán, desconfiando de nosotros mismos.

sábado, 19 de diciembre de 2009

QUIZÁ DIOS HAGA ALGO

¡¡¡¡¡Que alguien haga algo!!!!!
En situaciones desesperadas, todos desean que alguien actúe. Los hijos miran a sus padres, los alumnos a sus maestros y los pueblos todos de la tierra miran a sus líderes con corazones angustiados, deseando que las cosas tuerzan su rumbo caótico y descendente.
El aumento de la violencia, la crisis moral, el cambio climático, el hambre y la pobreza; todos estos temas, por mencionar apenas algunos pocos, esperan imperativamente una solución.
Vanamente, sin embargo, ponen éstos su esperanza en el auxilio humano. Largamente hemos sobrepasado la capacidad de solucionar los problemas de todo tipo que sufre la humanidad, quedó ya muy atrás el punto sin retorno.
Este estado de cosas, alcanza dolorosamente también a la iglesia cristiana. Por todos lados crece la sensación de que si no se hace algo con celeridad, los principios bíblicos y morales que nos sostienen caerán sin remedio, uno tras otro, borrados por la creciente ola de impiedad y mundanalidad circundante.
Tenemos sin embargo que ser cuidadosos al intentar proveer soluciones, porque en el afán de ayudar podemos ser de bendición o, por el contrario, empeorar las cosas por obrar con apresuramiento. En la Biblia hay una interesante historia muy aleccionadora a este respecto:
Los filisteos dominaban completamente al pueblo de Israel en los comienzos del reinado de Saúl, al punto que la mayoría estaba escondida en cuevas y otros se habían pasado a sus enemigos para sobrevivir. Se les negaba el acceso a la vital tecnología del hierro y solo Saúl y su hijo Jonatán poseían espadas.
El abuso de los invasores era tal que éste último decidió hacer algo: "Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos.  Y su paje de armas le respondió: Haz todo lo que tienes en tu corazón; ve, pues aquí estoy contigo a tu voluntad". 1 Samuel 14:6,7
Hay una enorme diferencia entre una expresión de deseos y el "quizá" de Jonatán.
No es una palabra nacida de la duda, sino una manifestación de fe madura, con carencia absoluta de presunción; sabía que cualquiera fuera el resultado, Dios estaba con él. Su escudero fue contagiado por su intrepidez al punto de acompañarlo en una empresa a todas luces imposible.
Para asegurarse de la dirección divina pidió una señal que volvía todavía más difícil la acometida: atacaría en el caso de que sus enemigos le invitaran a subir la montaña hacia ellos.
Tenía todas las posibilidades en contra. Con solo una espada, teniendo inferioridad numérica, debiendo trepar con manos y pies rumbo a la guarnición filistea, era improbable que pudiera hacer algo. Pero su confianza estaba puesta en el Dios de los imposibles.
Su fe fue honrada y el resultado excedió sobremanera su valeroso esfuerzo. Uno a uno sus enemigos cayeron frente a él y reinó la confusión entre los filisteos. La tierra tembló y sus adversarios se mataron unos a otros.
Esto tuvo su impacto en el resto de Israel: "Y juntando Saúl a todo el pueblo que con él estaba, llegaron hasta el lugar de la batalla; y he aquí que la espada de cada uno estaba vuelta contra su compañero, y había gran confusión. Y los hebreos que habían estado con los filisteos de tiempo atrás, y habían venido con ellos de los alrededores al campamento, se pusieron también del lado de los israelitas que estaban con Saúl y con Jonatán. Asimismo todos los israelitas que se habían escondido en el monte de Efraín, oyendo que los filisteos huían, también ellos los persiguieron en aquella batalla. Así salvó Jehová a Israel aquel día". 1º Samuel 14:20-23
En este relato vemos un microcosmos del pueblo de Dios en el tiempo del fin:
  • Jonatán representa a los líderes del pueblo de Dios, los que están en el frente de batalla.
  • Su escudero a los que, aunque no son líderes ejercen con entera consagración el don divino de ayudar.
  • Los israelitas escondidos en cuevas a aquellos que, aunque temerosos en su fe, pueden ser animados a unirse a la batalla por Emmanuel.
  • Los que se habían pasado al enemigo, simbolizan a los que como Pedro volverán de haber negado al Salvador para ponerse decididamente de su parte
¿Y Saúl? De él nos ocuparemos en la entrada siguiente.
En conclusión, la historia de Jonatán demuestra que Dios espera que actuemos, no con la infatuación de que somos nosotros quienes vamos a corregir los males de su pueblo, sino con la humilde confianza de un niño que se aferra del poder y la promesa del Padre:¿"Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros"? Romanos 8:31

domingo, 13 de diciembre de 2009

ENGAÑOS DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

Cuando Jesús les presentó a sus discípulos las señales de su venida, lo primero que les advirtió fue: "Mirad que nadie os engañe" Mateo 24:4.
Tal vez esa sea la señal definitiva de su venida. En nuestro mundo sopla todo viento de doctrinas engañosas llenando de confusión las mentes de la mayoría en cuanto a la verdad. .
En estos párrafos que voy a compartir (y que eximen de todo comentario), escritos hace muchos años con profética visión, se anticipa lo que hoy es clara realidad en la iglesia:
"Antes que ocurran los acontecimientos finales de la obra de la apostasía, habrá una gran confusión en lo que concierne a la fe. No habrá conceptos claros y definidos con respecto al misterio de la Divinidad. Una verdad tras otra se irá corrompiendo.
Después que la verdad haya sido proclamada por testimonio a todas las naciones, comenzará a actuar todo medio concebible de maldad, y las mentes serán confundidas por muchas voces que clamarán: "¡He aquí el Cristo! ¡Helo allí ! ¡Esta es la verdad! Yo tengo el mensaje de Dios; él me ha enviado con gran luz". Entonces se removerán los hitos y se tratará de derribar las columnas de nuestra fe... En el futuro surgirán engaños de toda clase, y necesitaremos tierra firme para nuestros pies. Necesitamos sólidas columnas para el edificio. Ni un alfiler ha de quitarse de lo que el Señor ha establecido. El enemigo introducirá falsas teorías, como la doctrina de que no existe el santuario. Este es uno de los puntos en que algunos se apartarán de la fe. Habrá sueños falsos y visiones espurias, que tendrán una parte de verdad, pero que alejarán de la fe original. El Señor ha dado una regla para detectarlos: "¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido". A medida que nos acerquemos al tiempo de el fin, el error estará tan mezclado con la verdad que solo los que cuenten con la dirección del Espíritu Santo podrán distinguir al uno de la otra. Debemos hacer todo esfuerzo que sea necesario para mantenemos en el camino del Señor. En ningún caso debemos apartamos de su conducción para depositar nuestra confianza en el hombre. Los ángeles del Señor tienen orden de vigilar estrictamente a los que confían en el Señor, y ellos han de ser nuestro especial auxilio en todo tiempo de necesidad. Cada día debemos ir al Señor en plena certidumbre de fe y acudir a él en procura de sabiduría... Los que sean guiados por la Palabra de Dios discernirán con seguridad entre el error y la verdad, entre el pecado y la justicia". ¡Maranata: El Señor Viene! Página 190
¿Caerá la iglesia? ¡De ninguna manera! El gran Pastor de las ovejas cuida su rebaño y nadie puede arrebatar las ovejas de su mano. Estaremos más que seguros en él.
Pero los engaños del tiempo final sorprenderán a miles sin la única guía segura, el Espíritu Santo; serán entrampados los que "no recibieron el amor de la verdad para ser salvos" (2º Tesalonicenses 2:8-12)
¿Cómo estarás tu en ese día ?

Si…

Esta poesía la aprendí en la secundaria y me gusta mucho, porque aunque tiene un enfoque humanista, describe el carácter que debería tener un hijo de Dios.

Si…

SI puedes conservar tu cabeza, cuando a tu rededor
todos la pierden y te cubren de reproches;
Si puedes tener fe en ti mismo, cuando duden de ti
los demás hombres y ser igualmente indulgente para su duda;
Si puedes esperar, y no sentirte cansado con la espera;
Si puedes, siendo blanco de falsedades, no caer en la mentira,
Y si eres odiado, no devolver el odio; sin que te creas,
por eso, ni demasiado bueno, ni demasiado cuerdo;

SI puedes soñar sin que los sueños, imperiosamente te dominen;
Si puedes pensar, sin que los pensamientos sean tu objeto único;
Si puedes encararte con el triunfo y el desastre, y tratar
de la misma manera a esos dos impostores;
Si puedes aguantar que a la verdad por ti expuesta
la veas retorcida por los pícaros,
para convertirla en lazo de los tontos,
O contemplar que las cosas a que diste tu vida se han deshecho,
y agacharte y construirlas de nuevo,
aunque sea con gastados instrumentos

SI eres capaz de juntar, en un solo haz, todos tus triunfos
y arriesgarlos, a cara o cruz, en una sola vuelta
Y si perdieras, empezar otra vez como cuando empezaste
Y nunca mas exhalar una palabra sobre la perdida sufrida
Si puedes obligar a tu corazón, a tus fibras y a tus nervios,
a que te obedezcan aun después de haber desfallecido
Y que así se mantengan, hasta que en ti no haya otra cosa
que la voluntad gritando: “¡persistid, es la orden!”

SI puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud,
o alternar con reyes y no perder tus comunes rasgos;
Si nadie, ni enemigos, ni amantes amigos,
pueden causarte daño;
Si todos los hombres pueden contar contigo,
pero ninguno demasiado;
Si eres capaz de llenar el inexorable minuto,
con el valor de los sesenta segundos de la distancia final;
Tuya será la tierra y cuanto ella contenga
Y -lo que vale más- ¡serás un hombre hijo mío!


Rudyard Kipling.

sábado, 12 de diciembre de 2009

PERDIDOS

En los medios de comunicación de mi país se siguió ansiosamente por 24 días una triste noticia. Una familia entera desapareció y no podían ser hallados. En seguida se tejieron hipótesis, a la cual más imaginativa, de los móviles de la desaparición. Corrieron muchos rumores de haberlos visto aquí y allá.
Toda la opinión pública y el periodismo estaban pendientes del caso. Finalmente, sus cuerpos sin vida y su automóvil volcado fueron encontrados al costado de una carretera, tapados por las malezas. Hasta la fecha no se sabe con certeza que sucedió con ellos.
Alguno podría pensar que es otro hecho más de los que a diario pueblan los titulares de la prensa. Ciertamente al día de hoy día nos hemos vuelto casi insensibles al dolor, la tragedia y la muerte, tan familiares nos resultan. Ya estamos acostumbrados a verlos y en tanto les suceda a otros...
Trato de imaginar a través de este lamentable incidente cómo habrá sido el día en que se conoció la caída de Adán y Eva.
Qué medios vinculan a los habitantes del universo o de qué forma se enteran de lo que pasa aquí no lo sé, lo que sí es seguro es que la noticia debe haber corrido con un impacto terrible y desolador. Oleadas de dolor por los perdidos integrantes de la primer familia humana deben haber llenado las cortes del cielo, con muchas más lágrimas de las que pudo haber arrancado el caso que citaba al principìo.
El lamento más grande, sin embargo no vino de ninguna criatura, sino del Creador mismo por sus hijos extraviados.
Resulta imposible describir lo que Dios siente por los pecadores. Pero siendo él más sabio que nosotros y conociendo el fin desde el principio, vio con una tristeza inefable la tremenda estela de dolor y sufrimiento que la iniquidad dejaría a su paso.
El mismo hecho de convivir día a día con el mal nos incapacita para discernir lo terrible de su carácter, de la misma forma en que las personas que viven en los basurales ya no perciben la podredumbre y el nauseabundo hedor que les rodea.
Por no captar la terrible realidad del pecado, de lo definitivo de su condición; no somos conscientes de la desesperada necesidad que tenemos del remedio que podría curar nuestro mal. El profeta se hacía eco del angustioso clamor de Dios cuando preguntaba: "¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo?" Jeremías 8:22
¿Entiendo yo lo que es estar perdido? ¿Lo entiendes tú?
No, no creo que comprendamos cabalmente lo que significa la perdición, porque sino nuestra actitud y por consiguiente la actitud de la iglesia serían completamente distintas a las de hoy.
La iglesia no debe parecerse a una alegre muchachada que goza de la mutua compañía mientras olvida a los que están fuera; debe considerarse la agencia de salvación que pone a la vista de todos el bálsamo de Galaad, nuestro señor Jesucristo.
Tristemente, sin embargo, escasean hoy los que sienten como propio el dolor de Dios por los perdidos, los que son capaces de sacrificarlo todo por buscar al pecador y llevarlo a los pies de Jesús.
Recordemos que "Todo el cielo está interesado en la obra de salvar a los perdidos. Los ángeles velan con sumo interés para ver quién dejará a las noventa y nueve y saldrá en la tempestad, la tormenta y la lluvia al árido desierto para buscar la oveja perdida. Los perdidos están en todas partes a nuestro alrededor, pereciendo y tristemente abandonados. Pero son valiosos para Dios, porque constituyen la adquisición hecha por la sangre de Cristo" (Review and Herald, 30 de junio, 1896)
Esto tiene un costo: "El amor hacia las almas por las cuales Cristo murió significa crucificar al yo. El que es hijo de Dios debe desde entonces considerarse como eslabón de la cadena arrojada para salvar al mundo. Es uno con Cristo en su plan de misericordia y sale con él a buscar y salvar a los perdidos. El cristiano ha de comprender siempre que se ha consagrado a Dios y que en su carácter ha de revelar a Cristo al mundo. La abnegación, la simpatía y el amor manifestados en la vida de Cristo han de volver a aparecer en la vida del que trabaja para Dios". El Deseado de Todas las Gentes pag. 417
¿Llena tu alma con vivo interés la pasión por "buscar y salvar lo que se había perdido"?