domingo, 27 de junio de 2010

JUSTICIA Y JUICIO

“Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; misericordia y verdad van delante de tu rostro. Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro”. Salmos 89:14,15
Continuando con la entrada anterior, la palabra cáncer no tiene connotaciones agradables. Aunque también se refiere a una constelación y a un signo del zodíaco, casi todos la relacionamos con una temible y devastadora enfermedad. Millones de personas reciben con dolor ese diagnóstico que horroriza, y aunque hoy en día existen mejores métodos de curación que en el pasado, todavía sigue siendo temible.
El tratamiento generalmente utilizado para combatir este mal consiste en bombardear primero con radiación o con fármacos el tejido afectado y finalmente en la extirpación quirúrgica de la masa rebelde.
De modo similar obró Dios para sanarnos del terrible mal llamado pecado.
Atacó primero el carácter individual de la transgresión, destruyendo el poder del pecado en cada ser humano mediante la virtud de su sangre derramada en el Calvario. Su sacrificio en la cruz hizo posible no solo que pudiéramos ser perdonados pagando el precio de nuestra redención, también nos limpió, nos justificó delante de Dios y nos otorgó poder para vencer al pecado.
Pero todavía la redención no se completó. Aún no hemos vuelto a la casa del Padre. La amenaza sigue en pie, el pecado todavía reina en este mundo, intentando corromper lo que Él rescató.
Por ello el Señor diseñó una cirugía radical. En su segundo advenimiento y en el juicio subsiguiente, Dios acabará con el pecado para siempre. Todo lo dañado por el cáncer de la transgresión será eliminado, todo rastro de pecado desaparecerá y el mal no se levantará otra vez.
Estos dos aspectos de su trato con el pecado estaban ejemplificados en los servicios del santuario del Antiguo Testamento. Este tenía dos fases: el servicio diario y el anual. En la primera fase se satisface la justicia, en la segunda se lleva a cabo el juicio para terminar con el pecado.
En el servicio diario se presentaban ofrendas que tenían que ver mayormente con pecados individuales. La sangre derramada cubría las demandas de la ley divina y el pecador se iba perdonado. Los sacrificios representaban a Cristo como un “cordero sin mancha y sin contaminación" (1 Ped. 1: 19) que moría en sustitución del culpable. El ministerio del Sumo Sacerdote reflejaba la obra de Jesús como sustituto y mediador ante el Padre. La justicia quedaba satisfecha a nivel individual.
Pero en el gran día de la Expiación, el servicio anual, se trataba con el pecado de toda la congregación: “Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová... Y hará la expiación por el santuario santo, y el tabernáculo de reunión; también hará expiación por el altar, por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregación. Y esto tendréis como estatuto perpetuo, para hacer expiación una vez al año por todos los pecados de Israel”. Levítico 16:30,33,34
Los pecados individuales habían sido transferidos simbólicamente del altar de holocaustos al santuario por medio de la sangre que se derramaba frente al velo. Ahora debían ser definitivamente quitados de su pueblo mediante esta ceremonia anual que representaba el juicio.
El Sumo Sacerdote se despojaba de sus ropas de gala, usando la túnica común de lino y realizaba un ritual distinto. Del mismo modo, Cristo lleva a cabo ahora en el cielo una función diferente, actuando como Juez en el juicio previo al advenimiento; prefigurado por ese ritual, profetizado en Daniel 7 y anunciado en el Apocalipsis.
En la siguiente entrada volveré sobre este tema.
El plan divino de la redención solamente estará completo cuando todo vestigio del mal haya desaparecido. Al igual que el cáncer, no debe quedar trazas de él, no debe haber sombra de duda que pueda oscurecer el gozo de los salvados en toda la eternidad.
Si hemos de ver el rostro de Dios, lo haremos sin mancha de pecado.
¡Aleluya!

1 comentario:

  1. La verdad no lo puedo creer, como pueden citar ese versiculo de la biblia si la realidad es ,uy distinta, acaso hermanos vivimos en un mundo de fantasia?
    De que Justicia hablan, si la justicia no existe?
    Acaso ustedes cierran los ojos, el mundo ahora esta peor que sodoma y gomorra, sino que dicen de la pornografia en internet, acaso ustedes se hacen los locos? domde esta Cristo? esta durmiendo??? la relidad aplasta a Cristo y Elena G. de White juntos.

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