miércoles, 3 de noviembre de 2010

DOBLE MICROCOSMOS

Les propongo un estudio comparativo de dos parábolas enseñadas por Jesús que aparentemente no tienen relación entre sí; pero que vistas en conjunto, nos enseñan valiosas lecciones espirituales.
La primera de ellas es la parábola del buen samaritano; la otra la parábola del redil. 
"Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? El le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás". Lucas 10:25-28
El énfasis de la pregunta, típica en un legalista, era: "qué debo hacer yo" para obtener la salvación.
El egoísta y autosuficiente corazón humano es incapaz de percibir que no hay absolutamente nada que podamos hacer por nuestra cuenta y mérito para alcanzarla.
La repregunta del Salvador y el relato siguiente, tenían como objetivo guiarlo de su errada confianza basada en la letra de la ley, a la nobleza del espíritu de la ley. Del error de la autojustificación, deseaba llevarlo a una correcta comprensión de lo que significa amar y obedecer a Dios. 
La respuesta del hombre fue defensiva: "Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?
Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? El dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo". Lucas 10:29-37
De los tres viajeros, solo uno tuvo la actitud requerida por el Señor: la misericordia. 
"Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios". Miqueas 6:8
Eso fue lo que lo convirtió en un PRÓJIMO. 
No era pues cuestión de HACER sino de SER.
El relato siguiente era familiar para los judíos porque presenta escenas de la vida pastoril. Un redil, un rebaño, un pastor, acompañados de otros personajes, buenos y malos, todos comunes al contexto de la historia.
"Ciertamente les aseguro que el que no entra por la puerta al redil de las ovejas, sino que trepa y se mete por otro lado, es un ladrón y un bandido. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El portero le abre la puerta, y las ovejas oyen su voz. Llama por nombre a las ovejas y las saca del redil... Ciertamente les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas...  El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. El asalariado no es el pastor, y a él no le pertenecen las ovejas... Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo lo conozco a él, y doy mi vida por las ovejas. Tengo otras ovejas que no son de este redil, y también a ellas debo traerlas. Así ellas escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor". Juan 10:1-16
En este relato hay una aparente confusión de roles: el asalariado y el verdadero pastor, el ladrón y el pastor, las ovejas de dentro y fuera del redil. Al final, queda claro el lugar de cada uno.
En el cuadro que sigue, una relación de los personajes de ambos relatos nos proporciona una visión comparativa del "quién es quién" en este microcosmos de la redención.

EL BUEN SAMARITANOPARÁBOLA DEL REDIL
HOMBREOVEJAS
LADRONESLADRON
SACERDOTEASALARIADO
LEVITAASALARIADO
BUEN SAMARITANOBUEN PASTOR
MESONEROPORTERO

Tanto el viajero moribundo como las ovejas (tu y yo), son presentados como indefensos, incapaces de hacer algo por sí mismos para cambiar su suerte. Son nuestro fiel reflejo, pues sin el auxilio de la gracia divina seríamos fácil presa de Satanás. Pero aunque necesitados y débiles, somos llamados a la salvación.
Las ovejas, además, ya sea las que están en el redil, como las que se hallan fuera, son objeto del más alto interés del pastor, que está dispuesto a dar su vida por ellas. 
La Biblia es meridianamente clara al afirmar que ninguna otra cosa que la misericordia del Salvador obra nuestra salvación; que nuestra obediencia, aunque necesaria, es posterior y derivada de este soberano acto de redención.  La observancia de la ley es consecuencia de la morada del Espíritu en el corazón del creyente.
 El mesonero y el portero representan a los que, con fidelidad, aunque sin brillar, colaboran activamente en el adelanto de la causa del Señor: Podemos encontrarlos en la puerta de cada iglesia con una sonrisa de cálida aceptación. Son los que dan la bienvenida, cobijan y sostienen a los nuevos creyentes.
 En contraste, tanto el levita, como el sacerdote y el asalariado se ocupan nada más que de sus propios asuntos. Son representativos de aquellos que aman más a los bancos del templo que a quienes se sientan en ellos. Éstos sienten pasión por los programas de la iglesia, pero desprecian a sus beneficiarios. Hablan de la responsabilidad pero huyen de ella.
El elemento negativo lo aportan el y los ladrones de sendas historias. No traen más que problemas, robo, muerte y destrucción. Reflejan la triste categoría de muchos que pueblan nuestras congregaciones, no siendo trigo sinó cizaña.
Felizmente, en ambas aparecen con el calificativo de bueno, un samaritano y un pastor. Los dos son despreciados; el primero por su nacimiento, el segundo por su profesión. No son religiosos profesionales sino humildes trabajadores. No obstante, traen salvación, cuidado y seguridad a quienes se encuentran bajo su responsabilidad. Representan sin duda a Jesús, nuestro maravilloso pastor y auxiliador.
Cada uno de nosotros es inevitablemente uno de los personajes de estas parábolas, con excepción de los últimos dos nombrados. 
¿Con cuál de estos personajes te identificas?

domingo, 31 de octubre de 2010

CONTROVERSIA, ¿BUENA O MALA?

"El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar". Proverbios 18:19
El texto de referencia nos advierte acerca de entrar en disputas entre hermanos. No solamente causan enojos y discordia, sinó la pérdida de muchas almas. 
Es cierto que entre los cristianos es necesario que haya diferencia de opiniones, porque de lo contrario seríamos sumamente manejables (no hablo aquí de la paz de los cementerios); hay controversias que son inevitables y otras evitables, las hay buenas y malas, necesarias e innecesarias....
¿Cómo establecer la diferencia?
Primero, demos un paseo por el diccionario. Una controversia viene a ser una discusión extensa entre varias personas que defienden opiniones contrarias sobre un mismo asunto. La contienda es la pelea resultante de la diferencia de opiniones.
La Biblia es clara en cuanto a su origen: "Y manifiestas son las obras de la carne, que son: ... enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias... y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios".  Gálatas 5:19-21
Salomón agrega un tono personal, identificando al promotor de disputas, al decir que "el altivo de ánimo suscita contiendas". Proverbios 28:25
El orgullo no debiera dominar nuestras reacciones. En lo que dependa de nosotros, no demos dar lugar a la controversia o a la contienda entre quienes nos llamamos cristianos. Pablo amonestó a los corintios acerca de estas actitudes diciendo: "pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?" 1º Corintios 3:3
Defender nuestra posición de manera airada, hacer denuncias y acusar al otro con dureza, suelen ser síntomas de falta de conversión. Enojarse por las críticas o las opiniones contrarias a las nuestras también lo es.
¿Pero qué de aquellos que no son de nuestra fe y afirman mentiras? ¿Está mal polemizar con ellos?
La siguiente cita nos puede ser de ayuda: "No debemos entrar en controversia con quienes sustentan teorías falsas. La controversia es inútil. Cristo nunca entró en discusiones. El arma empleada por el Redentor del mundo fue: "Escrito está". Adhirámonos a la Palabra. Dejemos que el Señor Jesús y sus mensajeros den testimonio. Sabemos que su testimonio es verdadero".­ NB 101 (1915).
El método de Jesús no era debatir. Los predicadores no deben hacerlo. Elena White agrega: "No tengáis un espíritu de controversia. Los discursos denunciatorios hacen muy poco bien. El método más seguro para destruir las falsas doctrinas consiste en predicar la verdad. Mantened una actitud positiva. Dejad que las preciosas verdades del Evangelio maten la fuerza del mal. Manifestad un espíritu tierno y misericordioso hacia los que yerran. Acercaos a los corazones".­ Ev 224 (1902).
El consejo final de Pablo a Timoteo como líder de la iglesia incluía estas palabras: "Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes. Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas... Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él". 2º Timoteo 2:14-16;23-26
No deberíamos ser culpables de la perdición de nadie ¿verdad?
  • Echar nafta al fuego no constituye la mejor forma de apagarlo
  • No hay sangrado más difícil de detener que una hemorragia interna
No obstante, las disputas no se apagarán por más que los cristianos logremos dejar de debatir. Como lo aprendió por experiencia propia el profeta Jeremías cuando predicaba su impopular mensaje, la controversia que levantó entre los obstinados israelitas tenía su origen, más que en las palabras pronunciadas por el profeta, en la resistencia del pueblo a obedecer la palabra de Dios, lo cual lo hizo exclamar: "¡Ay de mí, madre mía, que me engendraste hombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierra! Nunca he dado ni tomado en préstamo, y todos me maldicen". Jeremías 15:10
Hay, por lo tanto, una controversia que resulta positiva.
No se trata de la que es levantada en el seno del pueblo de Dios; sino la que surge como consecuencia de la intrépida predicación de la verdad: "En todos los tiempos los mensajeros elegidos por Dios fueron víctimas de insultos y persecuciones; no obstante, el conocimiento de Dios se difundió por medio de sus aflicciones. Cada discípulo de Cristo debe ocupar un lugar en las filas para adelantar la misma obra, sabiendo que todo cuanto hagan los enemigos redundará en favor de la verdad. El propósito de Dios es que la verdad se ponga al frente para que llegue a ser tema de examen y discusión, a pesar del desprecio que se le haga. Tiene que agitarse el espíritu del pueblo; todo conflicto, todo vituperio, todo esfuerzo por limitar la libertad de conciencia son instrumentos de Dios para despertar las mentes que de otra manera dormirían".­ DMJ 31, 32 (1896).
Este tipo de controversias es inevitable, y debe ser esperada con humildad de corazón. Nada de nuestro yo puede surgir en la defensa de la verdad, porque así estropearíamos su poder e influencia. Daremos mejor testimonio contando con mansedumbre y reverencia lo que Dios hizo en nuestras vidas, que utilizando elaborados y pulidos argumentos en nuestro favor.
La Gran Controversia que Satanás comenzó en el cielo pronto llegará a su fin. Cada uno de nosotros tendrá que dar razón de su fe, y se nos echarán en la cara las palabras apresuradas, los comentarios subidos de tono y las expresiones imprudentes vertidas en tiempos de paz.
Seremos perseguidos y calumniados utilizando falsedades, medias verdades y controversias internas. Por lo tanto, evitemos dar argumentos al enemigo.
¿Cómo estaremos tú y yo en ese día?

sábado, 30 de octubre de 2010

NECESITAMOS DESPERTAR

"Por lo cual dice:
Despiértate, tú que duermes,
y levántate de los muertos,
y te alumbrará Cristo.

Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos".
Efesios 5:14-16

Quiero compartir con mis lectores estas citas estremecedoras, junto a lo que dice la Palabra de Dios. Vivimos tiempo prestado y necesitamos desesperadamente despertar.

Entender los tiempos:
"Apreciados hermanos y hermanas: Mientras el error progresa rápidamente, debemos procurar estar despiertos en la causa de Dios, y darnos cuenta del tiempo en el cual vivimos. Las tinieblas van a cubrir la tierra, y la obscuridad los pueblos. Y mientras casi todos los que nos rodean están envueltos en densas tinieblas de error y engaño, nos incumbe sacudir el estupor y vivir cerca de Dios, donde podemos recibir divinos rayos de luz y gloria del rostro de Jesús. A medida que las tinieblas se intensifican y el error aumenta, debemos obtener un conocimiento más cabal de la verdad y estar preparados para sostener nuestra posición mediante las Escrituras". Primeros Escritos pág. 104
"Satanás procura mantener al pueblo de Dios en un estado de inactividad, e impedirle que desempeñe su parte en la difusión de la verdad, para que al fin sea pesado en la balanza y hallado falto." (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 88.)

Falta de fervor misionero:

"La falta de actividad y fervor en la causa de Dios es espantosa. Este estupor mortal proviene de Satanás. El domina la mente de los observadores del sábado no consagrados, y los induce a sentir celos unos de otros, a criticarse y censurarse. Es su obra especial dividir los corazones, para que la influencia, la fuerza y la labor de los siervos de Dios sean consumidas por el trabajo entre los observadores del sábado no consagrados, y les toque dedicar de continuo su tiempo precioso al arreglo de pequeñas divergencias, cuando debieran consagrarlo a proclamar la verdad a los incrédulos". Joyas de los Testimonios Tomo 1 pág. 89
"Hermanos y hermanas, ¿Queréis despertar de esta pereza que se asemeja al torpor de la muerte? Id a trabajar, sintáis el deseo o no. Esforzaos personalmente por traer almas a Jesús y al conocimiento de la verdad. Esta labor será para vosotros un estímulo y un tónico; os despertará y fortalecerá. Por el ejercicio vuestras facultades espirituales se vigorizarán, de manera que tendréis más éxito para labrar vuestra propia salvación. El estupor de muerte pesa sobre muchos de los que profesan a Cristo. Haced cuanto podáis para despertarlos. Amonestadlos, suplicadles, argüid con ellos. Rogad que el Espíritu enternecedor de Dios derrita y ablande sus naturalezas glaciales. Aunque se nieguen a escuchar, vuestro trabajo no estará perdido. Mediante el esfuerzo hecho para bendecir a otros, vuestras propias almas serán bendecidas" (Joyas de los Testimonios Tomo 2, págs. 128, 129).

La obra de preparación:

"Es una solemne declaración la que hago a la iglesia, de que ni uno de cada veinte de aquellos cuyos nombres están registrados en los libros de la iglesia se halla preparado para terminar su historia terrenal, y que estaría tan ciertamente sin Dios y sin esperanza en el mundo como el pecador común. Profesan servir a Dios, pero están sirviendo fervientemente a Mammón. Esta obra que se hace a medias es una negación constante de Cristo, más bien que una confesión de Jesús. Muchos han traído a la iglesia su propio espíritu insubordinado, carente de refinamiento. Su gusto espiritual está pervertido por sus propias corrupciones inmorales y degradantes, y simbolizan al mundo en espíritu, en corazón y en propósito, confirmándose a sí mismos en prácticas lujuriosas, completamente llenos de engaño en su profesa vida cristiana. ¡Viven como pecadores, y pretenden ser cristianos! Los que pretenden ser cristianos y confesar a Cristo deben salir de entre ellos, y no tocar cosa inmunda, y separarse. . . .
Dejo mi pluma y elevo mi alma en oración, para que el Señor sople su aliento vivificante sobre sus hijos desviados, que son huesos secos, para que vivan. El fin está cerca, se insinúa sobre nosotros tan imperceptible y silenciosamente, como las furtivas pisadas del ladrón en la noche, para sorprender a los que duermen, estando desprevenidos y sin preparación. Conceda el Señor que su Espíritu Santo descienda sobre los corazones dominados hoy por la comodidad, para que no sigan durmiendo como los demás, sino que velen y sean sobrios." (Boletín de la Asociación General, 1893, pág. 132, 133.)
"Ha llegado la hora de hacer una reforma completa. Cuando ella principie, el espíritu de oración animará a cada creyente, y el espíritu de discordia y de revolución será desterrado de la iglesia". (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 254.)
"Un reavivamiento de la verdadera piedad entre nosotros es la mayor y más urgente de todas nuestras necesidades. El buscar esto debe ser nuestro primer trabajo". (Review and Herald, 22 de marzo de 1887.)

viernes, 29 de octubre de 2010

LIDERAZGO

¿Qué hace que algunas personas sean simples seguidores y otras sean líderes?
En la experiencia del rey Ezequías cuando los asirios sitiaban Jerusalén hay un verdadero modelo de liderazgo cristiano, que haríamos bien en imitar.
A todas luces la situación era desesperada. Los poderosos ejércitos asirios, famosos por su fiereza y crueldad para con los vencidos, estaban a las puertas de la ciudad, habiendo arrasado con todo a su paso.
El método guerrero de aquellas épocas estaba basado en los combates a campo abierto y el sitio de las ciudades amuralladas. El objetivo del sitio era agotar por medio del hambre, la sed y las epidemias a la población encerrada, para que se rindieran sin luchar o con pérdidas mínimas para los invasores.
A diferencia de otros reyes que prefirieron ser tributarios, Ezequías eligió luchar contra un adversario que le superaba largamente en número y recursos. Desde la óptica humana, parecía una empresa perdida desde el inicio.
Notemos lo que dice el texto sagrado para luego sacar algunas conclusiones:
"Viendo, pues, Ezequías la venida de Senaquerib, y su intención de combatir a Jerusalén, tuvo consejo con sus príncipes y con sus hombres valientes, para cegar las fuentes de agua que estaban fuera de la ciudad; y ellos le apoyaron. Entonces se reunió mucho pueblo, y cegaron todas las fuentes, y el arroyo que corría a través del territorio, diciendo: ¿Por qué han de hallar los reyes de Asiria muchas aguas cuando vengan? Después con ánimo resuelto edificó Ezequías todos los muros caídos, e hizo alzar las torres, y otro muro por fuera; fortificó además a Milo en la ciudad de David, y también hizo muchas espadas y escudos. Y puso capitanes de guerra sobre el pueblo, y los hizo reunir en la plaza de la puerta de la ciudad, y habló al corazón de ellos, diciendo: Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él. Con él está el brazo de carne, mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías rey de Judá". 2 Crónicas 32:2-8
Siete características se destacan en la intrépida acción del rey, como ejemplo para los líderes de hoy:
  • Buscó el consejo de sus subalternos. No tuvo la presunción de comenzar a dar órdenes sin antes hablar con quienes estaban capacitados, con los que estarían en el frente de batalla, para ver qué hacer y cómo proceder. 
  • Enfrentó la situación con ánimo resuelto. El entusiasmo o la falta de éste son igualmente contagiosos; por ello era imperioso que mostrara determinación para hacer lo que fuera necesario sin importar los riesgos que pudieran correrse.
  • Hizo provisión para la emergencia. Ningún plan marcha si primero no se tienen los recursos necesarios. El largo sitio requería de provisiones y fortificaciones adecuadas para enfrentarlo.
  • Delegó funciones. Sabía que el éxito a escala global depende de la suma de los pequeños éxitos alcanzados en cada nivel. Los que dirigen deben recordar siempre que su bienestar futuro está ligado al triunfo de sus colaboradores.
  • Infundió animo. La palabra oportuna puede encender la esperanza y el ánimo incluso en el corazón más apocado. El líder debe transmitir su visión positiva de la situación a quienes le siguen.
  • Fue creíble. Todos podían ver en sus actitudes, palabras y acciones a un hombre comprometido con el éxito de su empresa.
  • Se apoyó en Dios y no en el hombre. A pesar de sus previsiones y enérgica acción, sabía que la victoria dependía de la ayuda divina. Un dirigente realista ve los peligros y calcula las posibilidades. Los líderes de fe, ven más allá de las apariencias, tomándose del brazo poderoso del Dios Omnipotente.
Este piadoso rey bien pudo haber cantado las palabras del salmo 33:
"El rey no se salva por la multitud del ejército,
ni escapa el valiente por la mucha fuerza.
Vano para salvarse es el caballo;
la grandeza de su fuerza a nadie podrá librar.
He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen,
sobre los que esperan en su misericordia,
Para librar sus almas de la muerte,
y para darles vida en tiempo de hambre.
Nuestra alma espera a Jehová;
nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón,
porque en su santo nombre hemos confiado.
Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros,
según esperamos en ti".
Salmos 33:16-22

DOS MUJERES, DOS ORACIONES


Ana y María, dos grandes madres de la Biblia. Aunque estaban separadas por varios siglos de diferencia, por sus circunstancias, su condición y posición social, elevaron cantos a Dios luego del anuncio del nacimiento de su hijo.
Veamos algunas similitudes entre sendas alabanzas inspiradas en dos santas mujeres por el Espíritu Santo:

CANTO DE ANA
1º SAMUEL 2:1-10
CANTO DE MARÍA
LUCAS 1:46-55
Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salvación.
No hay santo como Jehová; porque no hay ninguno fuera de ti, y no hay refugio como el Dios nuestro. No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; porque el Dios de todo saber es Jehová, Y a él toca el pesar las acciones.
Los arcos de los fuertes fueron quebrados, Y los débiles se ciñeron de poder. Los saciados se alquilaron por pan,
y los hambrientos dejaron de tener hambre; Hasta la estéril ha dado a luz siete, Y la que tenía muchos hijos languidece. Jehová mata, y él da vida; el hace descender al Seol, y hace subir. Jehová empobrece, y él enriquece; Abate, y enaltece. El levanta del polvo al pobre, y del muladar exalta al menesteroso, para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor.
Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo. El guarda los pies de sus santos, Mas los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte por su propia fuerza.
Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos tronará desde los cielos; Jehová juzgará los confines de la tierra, Dará poder a su Rey, Y exaltará el poderío de su Ungido.
Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
Porque ha mirado la bajeza de su sierva;
Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes.A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos.
Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia de la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre.









  1. El motivo de ambas es el regocijo por el nacimiento de un niño especial.
  2. En el caso de María, un don inesperado en ella, pero prometido por siglos a Israel; el otro esperado ardientemente solo por Ana, pero igual de milagroso.
  3. Ambas entienden que los actos de Dios no son aislados, ni él bendice arbitraramente a una persona sí y a otra no. Preveen que su bendición personal se extenderá como una marea de bondad y justicia hasta alcanzar a todos los demás.
  4. Esto lleva a las dos mujeres a entonar cantos de alabanza, regocijándose por la salvación divina
  5. Reconocen tanto una como otra, su completa falta de mérito por la gracia recibida.
  6. Ambas destacan la santidad y el poder de Jehová. En virtud de ellas, el mal no prevalecerá para siempre y el bien triunfará.
  7. Las dos hacen énfasis en el juicio; destacan la intervención personal de Dios en los asuntos del mundo, que actúa para socorrer a los desvalidos y humillar a los malvados.
  8. Por último, la acción salvadora del Señor, basada en sus promesas y su misericordia, establece una justicia perdurable.   
Nuestras alabanzas a Dios deberían imitar estos hermosos modelos de gratitud.