lunes, 15 de junio de 2009

ARIEL

Héctor Ariel Hein falleció el 12 de Junio de 2009.
Quizá para algunos sea solamente un lamentable dato estadístico en el cargado obituario de la humanidad.
Pero la suya fue una vida singular.
No se lo recordará en esta tierra como un gran conquistador o un iluminado estadista, o un ganador de almas para el reino de Dios. No fue un misionero enviado a tierras lejanas, un gran predicador ni un erudito en la Palabra de Dios.
Nada de esto. Fue un probador de corazones.
A poco de haber nacido, un accidente cerebral lo confinó a vivir como un parapléjico, postrado en una silla de ruedas. En sus 44 años de vida, jamás caminó ni pudo manejar su cuerpo a voluntad (aunque hablaba con mucho esfuerzo). Sin embargo, con la perseverante ayuda de sus padres y luego de Marcelo, tras innumerables sesiones de fisioterapia e incesante cuidado, pudo terminar la escuela primaria.
Poseía una memoria prodigiosa, y un interés especial por conocer todo. Entregó su vida a Cristo en su juventud y fue creyente hasta el final de sus días (El enfermero que lo cuidaba al fallecer sus padres me contó asombrado de su fiel testimonio y su conocimiento íntimo de la Biblia).
Tenía además un fino sentido del humor y reía con frecuencia a pesar de las continuas tragedias que lo alcanzaron a él y a los suyos.
No se si merezco el honor de poder llamarme su amigo, pero llegué a apreciar mucho a Ariel y a su querida familia.
¿Por qué permitió Dios que sufriera tanto? ¿Qué sentido tiene una vida así?
Dios no se equivoca, y ningún ser humano nace por casualidad o por error. Todos nosotros estamos aquí para un propósito especial. En el vasto y doliente mar de la humanidad, seguramente su invalidez no carecía de objetivo.
Creo firmemente, aunque parezca difícil de entender, que Ariel tuvo que pasar por esta condición, no para sí, sino en nuestro beneficio.
El Señor pone a las personas como Ariel entre nosotros con un propósito especial, como dice la cita que sigue:
"Dios se propone que los enfermos, los desventurados, aquellos que están poseídos por malos espíritus, oigan su voz a través de nosotros. Por medio de sus agentes humanos, él desea ser un consolador, tal como el mundo jamás ha visto antes. Sus palabras deben ser dichas por sus seguidores: "No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí".
El Señor obrará por medio de cada alma que se entregue a sí misma para trabajar, no solamente para predicar, sino para asistir a los desconsolados e inspirar esperanza en los corazones que no la tienen. Estamos para hacer nuestra parte en aliviar y suavizar las miserias de esta vida... Hay necesitados cerca de nosotros; los dolientes están en nuestros propios lindes. Debemos tratar de ayudarlos. Con la gracia de Cristo, las fuentes selladas de la obra ferviente, semejante a la de Cristo, han de ser abiertas. En la fortaleza de Aquel que tiene toda la fortaleza, hemos de trabajar como jamás hemos trabajado antes" (Manuscrito 65b, 1898).
En la parábola del juicio de las naciones, la identidad de los siervos de Dios no se basa en lo que creen, ni en lo que predican, y absolutamente no en cuan buenos son; lo que los califica es su servicio al desventurado, al doliente y al desfavorecido.
"Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis". Mateo 25:37-40
El sufrimiento ajeno, si bien es causado por Satanás, el Señor lo utiliza provechosamente para probar los corazones de sus profesos seguidores. Nuestra respuesta de amor hacia los que sufren determina cuan bien reflejamos el carácter de nuestro Salvador. ¿Cómo actuaba Jesús ante ellos?
"Cristo identifica su interés con el de la doliente humanidad... No nos ha dejado en tinieblas respecto a nuestro deber... declara que el trato dado al más pequeño de sus hermanos es alabado o condenado como si hubiera sido hecho a él mismo. Dice: "A mí lo hicisteis" o "ni a mí lo hicisteis"...Tal es la compasión de Cristo que nunca se permite a sí mismo ser un espectador indiferente de cualquier sufrimiento ocasionado a sus hijos. Ni la más leve herida puede ser hecha de palabra, intención o hecho que no toque el corazón de Aquel que dio su vida por la humanidad caída. Recordemos que Cristo es el gran corazón del cual fluye la sangre de vida hacia cada órgano del cuerpo. El es la cabeza, desde la cual se extiende cada nervio hacia el más diminuto y más remoto miembro del cuerpo. Cuando sufre un miembro de este cuerpo, con el cual Cristo está tan misteriosamente conectado, la vibración del dolor es sentida por nuestro Salvador". Ministerio de la Bondad pág. 26
El evangelio que ha de ser predicado a todo el mundo, tiene mayor poder transformador no cuando tenemos buenos predicadores, sino cuando la misericordia, la bondad y la compasión se encienden en sus hijos y se transmiten al dolorido mundo que los rodea.
Tenemos un deber casi olvidado a ese respecto. Como Jesús debemos preocuparnos por alcanzar primero las necesidades de la gente y especialmente las de nuestros hermanos creyentes menos favorecidos. Se nos pedirá especial cuenta de nuestra mayordomía en este sentido.
"¿Despertará la iglesia? ¿Sus miembros alcanzarán la simpatía de Cristo, de manera que tengan su misma compasión hacia las ovejas y corderos de su redil? Por ellos la Majestad del cielo se humilló a sí misma; por ellos, él vino a un mundo agostado y estropeado con la maldición; se esforzó día y noche para enseñar, para elevar y dar eterno gozo a los ingratos y desobedientes. Por ellos él se hizo pobre, para que por medio de su pobreza ellos fueran hechos ricos. Por ellos se negó a sí mismo; por ellos soportó la privación, el escarnio, el desprecio, el sufrimiento y la muerte. Por ellos él tomó la forma de un siervo. Este es nuestro modelo, ¿lo imitaremos? ¿Tendremos cuidado por la heredad de Dios? ¿Fomentaremos una tierna compasión por los que yerran, los tentados y los probados?" (Carta 45, 1894).
Aunque no pueda él escuchar ya mi voz ni enterarse de mis palabras, cuando los ojos de Ariel vuelvan a abrirse, ya en perfecta salud; cuando nos reunamos en la Tierra Nueva que gozaremos al venir nuestro Señor, quisiera estar allí para abrazarlo y poder contarle que su vida nos hizo a quienes lo conocimos, un poco más sensibles al dolor ajeno, mejores y más dedicados siervos de Dios.

viernes, 12 de junio de 2009

LOS 144000 SELLADOS II

Ya vimos quienes no formarán parte de los 144000. Aquellos que dan lugar a cualquier tipo de idolatría no tomarán parte en el sellamiento divino y recibirán en cambio el sello contrario, es decir, tendrán la marca de la bestia.
Resta solamente determinar quienes realmente forman este privilegiado grupo.
Hay algunas cosas claras sobre ellos. Son especiales. Tienen características que los hacen distintos. Pero no son características propias, sino que las recibieron de Dios mismo (su sello). Además, ellos son sellados con el propósito de resistir la furia de los vientos del conflicto final.
Pertenecen sin duda a la última generación de fieles, los que estarán vivos para ver la segunda venida de Cristo.
A esto se refería Pablo cuando afirmó: "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor". 1 Tesalonicenses 4:16
Me gustó esta cita: "Los que reciban el sello del Dios vivo y sean protegidos en el tiempo de angustia, deben reflejar plenamente la imagen de Jesús".-PE 71 (1851).
Nuestro carácter debe llevar el sello divino, ¡qué pensamiento extraordinario!
Los 144.000 son marcados simbólicamente para el cielo ¿En que consiste ese sello o marca?
La siguiente mención de los 144.000 sellados que nos puede dar pistas, se halla en Apocalipsis 14:1-5"Después miré, y vi que el Cordero estaba de pie sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. Oí una voz del cielo como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de un gran trueno. La voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Cantaban un cántico nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie podía aprender el cántico, sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son vírgenes.
Son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero. En sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios".
No se contaminaron con mujeres...en sus bocas no fue hallada mentira...son sin mancha...
Todas estas declaraciones indican una perfecta conformidad con la voluntad de Dios en sus vidas. La obediencia a sus mandamientos, no obstante, es el sello de la obra que el Señor hizo en sus vidas, no el resultado de humanos esfuerzos.
Pero, pensarán algunos, gran parte de la humanidad y de los cristianos en general aparentemente no tiene problemas con los Diez Mandamientos.
Bueno... con nueve...
El único mandamiento en conflicto se encuentra en el centro mismo del decálogo e invita a reconocer a Dios como Creador guardando el día de reposo establecido por Él mismo. El séptimo día de la semana, que es el sábado, es el sello de su ley.
La adoración en ese día llegará a ser un tema de controversia global.
¿Cómo sucederá esto? Aun está en el futuro, pero ya están dadas todas las condiciones. El desprecio a toda clase de ley es hoy casi universal, y la misma idea de un Dios Creador que hizo aparecer la vida en este planeta en seis días literales es repudiada cada vez por mayor número de cristianos. Las profecías respecto al renacimiento de la persecución religiosa ya son una triste realidad en muchos países.
Pronto llegará el tiempo en que la estricta obediencia a los mandamientos será probada hasta el límite, cuando los cristianos tendrán que decidir entre la voluntad de Dios y la de los hombres. Pero esto no sucederá sin que primero todo ser humano haya hecho una decisión inteligente y haya tomado una posición definitiva sobre este asunto.
La hoy confusa línea entre justos e injustos será trazada entonces con el grueso e indeleble marcador de las pruebas divinas.
"Tan pronto como el pueblo de Dios sea sellado en su frente -no se trata de un sello o marca que se pueda ver, sino un afianzamiento en la verdad, tanto intelectual como espiritualmente, de modo que los sellados son inconmovibles-, tan pronto como sea sellado y preparado para el zarandeo , éste vendrá".-4CBA 1183 (1902).
El sellamiento recogerá el trigo en el granero celestial, al tiempo que sacudirá a los vacilantes y echará al fuego final la cizaña de los que solo profesan la religión pero no se someten a su poder transformador.
"Estamos llegando a un tiempo cuando habrá una tristeza que ningún bálsamo humano podrá mitigar. Los ángeles guardianes están ahora reteniendo los cuatro vientos para que no soplen hasta que los siervos de Dios sean sellados en sus frentes; pero cuando Dios les ordene que los suelten, predominará una situación de contienda de tal naturaleza que ninguna pluma puede describirla". (Review and Herald, 14 de marzo, 1912).
Pronto el mundo será sacudido hasta sus cimientos cuando los terribles vientos de las pasiones humanas se desaten ya sin la intervención refrenadora del Espíritu Santo.
¿Qué debemos hacer?
En primer lugar, tenemos que reconocer que no podemos sellarnos a nosotros mismos. Dios debe hacerlo. Solamente por su gracia pueden salvarse los seres humanos de cualquier época. Sin embargo hay una obra que nos toca realizar.
Cuando alguien se está ahogando, lucha por permanecer a flote, y su misma lucha puede entorpecer la tarea de los rescatadores. Lo único que puede hacer en estos casos es simplemente rendirse y dejarse salvar.
De la misma manera procedemos muchos de nosotros, luchando equivocada y torpemente para impedir que Dios nos salve, dependiendo de nuestros débiles esfuerzos, en vez de luchar contra nuestra insensata autosuficiencia nacida del orgullo.
Solo así venceremos y podremos cantar el cántico de los 144.000, el canto de los que, aunque triunfantes en el conflicto más grande que hayan enfrentado los hombres, atribuyen toda la gloria y el mérito de su salvación al divino Cordero
"¿Estamos luchando hoy con todas las facultades que Dios nos dio para alcanzar la medida de la estatura de hombres y mujeres en Cristo? ¿Estamos procurando su plenitud, conquistando una altura cada vez mayor, en procura de la perfección de su carácter? Cuando los siervos de Dios alcancen este punto, serán sellados en sus frentes. El ángel registrador declarará: "Consumado es". Serán completos en él los que le pertenezcan por creación y por redención".-3MS 488 (1899).
Esta marca será conservada por la eternidad "Y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes". Apocalipsis 22:4

viernes, 5 de junio de 2009

LOS 144000 SELLADOS I

En una oportunidad oí decir a una persona mayor que la computadora es del diablo y que la Biblia (supuestamente en Jeremías 9:21) mencionaba a Windows (ventanas en español) como causante de que nuestros jóvenes se pierdan. Aunque reconozco la buena intención del que lo afirmaba, resulta bastante risible la aplicación del texto.
En cuanto a la interpretación de algunas partes de la Biblia y en particular del Apocalipsis, es muy fácil dejarse llevar por la fantasía o por la imaginación. Por eso es necesario entender lo que el texto mismo dice, evitando colocar nuestra opinión por sobre lo que afirma.
Mucho se ha escrito y dicho sobre los 144.000 sellados y no queda claro que significa o quienes forman esta singular hueste. Aunque el tema da para mucho, no es mi propósito ser exhaustivo ni dar una opinión definitiva. Solamente quiero presentar mis ideas al respecto.
Tres preguntas nos guiarán en nuestro estudio:
  • ¿Quienes son los 144.000?
  • ¿Qué es el sellamiento?
  • ¿Quiénes serán sellados?
Examinemos el primer texto: "Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles... diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados. De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil sellados. De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados. De la tribu de Isacar, doce mil sellados. De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados". Apocalipsis 7:1-8
En principio, podemos sacar más información de lo que no dice expresamente el texto bíblico de lo que sí afirma.
No se trata aquí de una nación en particular ni de un número literal de personas, pues entonces serían solamente judíos varones, quienes integran este grupo y no contarían los niños o las mujeres.
En las distintas listas de las tribus de Israel que figuran en el registro bíblico, por otra parte, no se toma en cuenta a los levitas ni aparece la tribu de José. Es también notoria la ausencia de las tribus de Efraín y Dan de esta enumeración.
¿Casualidad? No. La lista presentada aquí tiene un significado espiritual muy marcado.
Las dos tribus citadas fueron las que más notablemente se apartaron de la voluntad de Dios a la idolatría. Baste recordar los terribles relatos de las imágenes de Micaía en el libro de Jueces capítulos 17-18 o la apostasía de Jeroboam (ver la entrada Religión a medida).
Es que la idolatría de cualquier tipo excluye al Espíritu de nuestra vida. Si el Espíritu no es escuchado y obedecido, sin su voz que convence, no hay posibilidad alguna de salvación.
"Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino...". Efesios 5:5
"Pero los... idólatras... tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda". Apocalipsis 21:8
"Mas los perros estarán fuera, y los idólatras...." Apocalipsis 22:15
El apóstol Pablo advierte de la gravedad de este pecado y de sus consecuencias: "Y no contrastéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención". Efesios 4: 30.
La siguiente cita explora los efectos prácticos de rechazar o aceptar al Espíritu:
"Es algo serio contristar al Espíritu Santo; y se lo contrista cuando el instrumento humano trata de trabajar él mismo y rehúsa entrar en el servicio del Señor debido a que la cruz es demasiado pesada o la negación de sí mismo demasiado grande. El Espíritu Santo trata de morar en cada alma. Si se le da la bienvenida como a un huésped honrado, los que lo reciben llegarán a ser completos en Cristo" -CH 561.
Queda claro entonces que los que se apegan a sus ídolos y rechazan la voz del Testigo Fiel por medio de su Espíritu no formarán parte de esta compañía.
Veremos más adelante otras características de este grupo de 144.000 sellados.
Pero ahora, por sobre todo, recuerda, el Señor te llama hoy al arrepentimiento y al abandono de toda idolatría. ¿Responderás afirmativamente?
Continuamos en la siguiente entrada.

viernes, 29 de mayo de 2009

PRUEBAS, CHASCOS Y DESALIENTO

Cuando yo era niño, mi padre recibió como premio -por cuestiones comerciales- un viaje a los EEUU y se propuso llevarnos además a mi primo, a mi hermano y a mí. La increíble noticia produjo en nuestras cabecitas infantiles una alegría enorme y un entusiasmo desbordante, poblado de ilusiones, pero debido a causas que de pequeño yo no podía comprender, el viaje soñado nunca se realizó.
Cuando nos enteramos, lloré durante un día entero. Fue, no obstante, apenas la primera de muchas desilusiones que experimentaría en mi vida.
¿No pasa lo mismo en la vida cristiana? ¿Por qué será que tiene que estar el camino de los creyentes sembrado de pruebas, chascos y amargo desaliento?
En la vida de Cristo encontramos una experiencia que nos puede ayudar a comprender en parte la razón de las pruebas en nuestra vida.
El había alimentado una multitud con cinco panes y dos peces, y todos, con gran entusiasmo, pensaban hacerle rey por la fuerza y de inmediato, sólo pensando en derrocar a los odiados romanos. Sin embargo, el Salvador dispersó a la multitud, enfrió sus ánimos y se fue de allí. "Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él." (Juan 6:66)
La reacción popular resultó en que la mayoría abandonó a Jesús. Su orgullo no les dejó ver en Cristo al Mesías esperado; la senda de la abnegación y la humildad que proponía no cuajaba con sus deseos de exaltación propia y poder mundanal. El egoísmo de sus corazones y sus prejuicios rechazaron a Aquel que era el pan de vida y su garantía de vida eterna.
¿Por qué desanimó él a tan entusiastas seguidores? Encontré un brillante comentario al respecto:
"Aunque no podemos comprender ahora las obras y los caminos de Dios, podemos discernir su gran amor, que está a la base de todo su trato con los hombres. El que vive cerca de Jesús comprenderá mucho del misterio de la piedad. Reconocerá la misericordia que administra reprensión, que prueba el carácter y saca a luz el propósito del corazón.
Cuando Jesús presentó la verdad escrutadora que hizo que tantos de sus discípulos se volvieran atrás, sabía cuál sería el resultado de sus palabras; pero tenía un propósito de misericordia que cumplir. Preveía que en la hora de la tentación cada uno de sus amados discípulos sería severamente probado. Su agonía de Getsemaní, su entrega y crucifixión, serían para ellos una prueba muy penosa. Si no hubiese venido una prueba anterior, habrían estado relacionados con ellos muchos impulsados solamente por motivos egoístas. Cuando su Señor fuese condenado en el tribunal; cuando la multitud que le había saludado como Rey le silbase y le vilipendiase; cuando la muchedumbre escarnecedora clamase: "Crucifícale;" cuando sus ambiciones mundanales fuesen frustradas, estos egoístas, renunciando a su fidelidad a Jesús habrían abrumado el corazón de los discípulos con una amarga tristeza adicional al pesar y chasco que sentían al ver naufragar sus esperanzas más caras. En esa hora de tinieblas, el ejemplo de los que se apartasen de él podría haber arrastrado a otros con ellos. Pero Jesús provocó esta crisis mientras podía por su presencia personal fortalecer todavía la fe de sus verdaderos seguidores. ¡Compasivo Redentor que, en pleno conocimiento de la suerte que le esperaba, allanó tiernamente el camino para los discípulos, los preparó para su prueba culminante y los fortaleció para la aflicción final!"
Deseado de Todas las Gentes pag. 394
Él también nos desafía hoy a cada uno de nosotros. ¿Contestaremos igual que Pedro?

"Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna." (Juan 6:67,68)



martes, 26 de mayo de 2009

ACEPTACIÓN

"Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso... Entonces Ananías respondió: Señor, he oído... cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén... El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste... Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo." Hechos 9:10-17
En esta historia de la Biblia hay, por sobre muchos otros, un elemento conmovedor.
La inmediata y sencilla obediencia de Ananías incluye la aceptación de Saulo como su igual, pese a conocer de él una historia terrible como perseguidor de los creyentes.
¡Qué impresionante cambio de actitud y sentimientos! Mi enemigo ahora es mi hermano...
Ananías se constituye así en ejemplo para nosotros de bondadosa aceptación, de inclusión en la familia de Dios, hasta de los que consideraríamos los peores candidatos.
No se trata de simple cortesía, ni de una aceptación ingenua de cualquiera, ni de pretendido universalismo, sino más bien de una verdadera actitud cristiana que nace de una auténtica relación con el Señor.
Está bien claro, por otro lado, que también tenemos que orar "para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe" 2º Tesalonicenses 3:2
Lo que quiero resaltar es que en tanto Dios no lo indique, tenemos que considerar como nuestros hermanos a todos aquellos que buscan conocer y obedecer a Dios.
A los que predican la amonestación final para este mundo, el Señor les dice lo que dijo a sus discípulos que se opusieron a uno que predicaba a Cristo fuera de su círculo, "el que no es contra nosotros, por nosotros es." Marcos 9:40
No estoy hablando de que debamos ignorar la perversión de la doctrina, o los males que hay en los demás. Pero en lo que nos compete, debemos recibir y aceptar a todos los que hacen la obra de Dios sin considerar si creen exactamente como creemos nosotros. (¿no es fácil, verdad?)
Una historia más:
"Y habían quedado en el campamento dos varones, llamados el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu; estaban éstos entre los inscritos, pero no habían venido al tabernáculo; y profetizaron en el campamento. Y corrió un joven y dio aviso a Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento. Entonces respondió Josué hijo de Nun, ayudante de Moisés, y dijo: Señor mío Moisés, impídelos. Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos." (ver Números 11:26-29)
A veces como Josué tenemos la idea de impedir la labor de los que no parecen estar siguiendo al Señor, pero al llamar a los setenta ancianos, Dios envió su espíritu tanto sobre los que se encontraban reunidos como sobre los que no estaban allí.
Nuestro amado Señor no tiene cartelitos. Son los hombres quienes los ponen.
No distingue entre católicos, protestantes, evangélicos o no cristianos.
No clasifica a los hombres entre fundamentalistas, legalistas, liberales u ortodoxos.
Para Él no existen esas categorías, solamente tiene ovejas. Dentro y fuera de la iglesia, como en el caso de Ananías y Saulo.
Jesús mismo lo explicó en Juan 10 que tiene "otras ovejas" que no están en el redil.
El trabajo de los que están dentro es traer las ovejas que están fuera, no determinar quién es digno de estar en el aprisco. La nuestra es una labor de inclusión, no de separación.
La tarea de separar las ovejas de los cabritos le pertenece al Señor en el juicio de las naciones.
Debemos derribar la pared de separación, dejar de lado nuestros prejuicios y considerar a los demás como Moisés y Ananías lo hicieron, poniendo en primer lugar los intereses de la causa de Dios, antes que su apreciación negativa de las personas.
Recordemos que somos "aceptos en el Amado" (Efesios 1:6) no por lo que creemos ni por lo que hacemos, sino porque Jesús murió por nosotros.
No debemos ocuparnos en enderezar, sino en aceptar a los demás, pues la obra de cada uno se hará manifiesta tarde o temprano por sus frutos.
En el día final, se verá quien edificó con paja y quién lo hizo con buen material.
No nos toca a nosotros determinarlo. Nuestro omnisapiente Dios lo hará.
Recibámonos unos a otros en el amor de Jesús.