martes, 7 de diciembre de 2010

CUERPO O INDIVIDUALISMO

"De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular".  1º Corintios 12:26,27
Tengo 52 años, necesito usar anteojos, tengo una importante pérdida auditiva, mi vientre se abultó, mi cabello abandonó varias áreas de mi cabeza y se cubrió de canas; mi digestión ya no es tan buena, me canso más rápido y mis huesos se resisten a algunos esfuerzos que antes hacía con facilidad.
Aunque tengo mejor salud que muchos otros de mi edad, me doy cuenta que el vigoroso cuerpo de mi juventud está en franca declinación. Y dentro de unos años me fallará por completo...
- Tal vez debería abandonarlo...
- ¡¡¡UPS...!!!
- ¡No tengo otro cuerpo adonde ir...!
Como ven, encuentro que mi condición física es muy similar a la condición del cuerpo de Cristo.
La iglesia de hoy muestra signos alarmantes de decadencia; hay en ella descuido, mundanalidad, incredulidad, formalismo, luchas internas, celos, envidias, además de hombres corruptos y doctrinas de demonios que buscan infiltrarse.
Sin embargo es el cuerpo de Cristo; su deterioro no indica que deba descartarse, sino que necesita cuidado.
"Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos". Efesios 5:29,30
Tal como mi cuerpo, la iglesia es a la vez la obra de Dios y lo que hemos hecho de ella.
No soy responsable por el deterioro normal de mi cuerpo, resultado del pecado, pero sí soy el culpable de su funcionamiento negativo, ya sea por abuso o por descuido. 
En forma similar, cuando nos espanta la condición de la iglesia deberíamos preguntar qué hemos hecho para que se encuentre así, o para mejorarla...
Pero, a diferencia de mi cuerpo físico que un día cesará de funcionar, sin importar cuánto lo haya cuidado, el cuerpo de Cristo no perecerá sino que será gloriosamente renovado por el Señor. Dejará de ser la iglesia militante para transformarse en la iglesia triunfante.
El gran peligro de considerar a la iglesia una corporación (negocio) está en olvidar su condición de cuerpo, dada por Cristo mismo y registrado en su Palabra. Cuando una sociedad comercial no funciona bien, tal vez,  lo mejor es abandonarla y seguir cada uno por su lado. Pero esto no es aplicable a la iglesia.
Aunque la individualidad es valiosa y debe ser preservada, el individualismo no es el método elegido por Dios para la evangelización del mundo y la proclamación de su último mensaje de amonestación.
Elena White afirma:"Dios ha constituido a su iglesia en la tierra en un canal de luz, y por su medio comunica sus propósitos y su voluntad. El no dará a uno de sus siervos una experiencia independiente de la iglesia y contraria a la experiencia de ella. No da a conocer a un hombre su voluntad para toda la iglesia, mientras la iglesia ­-el cuerpo de Cristo­- sea dejada en tinieblas. En su providencia, coloca a sus siervos en estrecha relación con su iglesia, a fin de que tengan menos confianza en sí mismos y mayor confianza en otros a quienes él está guiando para hacer adelantar su obra". Los Hechos de los Apóstoles,  Página 163
En mi condición de soldado raso del evangelio, sin más compromisos que el que hice con mi Señor -de servirle-, creo que tengo algo para decir; aunque no necesito defender a la iglesia.
Si alguien espera que haga un minucioso análisis sociológico o una poderosa refutación de lo que otro dijo, quedará decepcionado porque no es mi intención.  Expreso nada más que mi criterio al respecto. No puedo, ni es necesario, dar razones de alta teología o de gran nivel académico, puesto que si la experiencia del cristiano común no es suficiente para dar razón de su fe, ninguna otra cosa serviría. 
Repaso algunos puntos que escribí en la entrada anterior:
1- Si la Iglesia es una burocracia dominante y sometedora, se transformó en Babilonia y Dios no está dirigiéndola.
2- Todo aquel que confía en la iglesia es entonces un crédulo o es cómplice de la dominación.
3- El calificativo da por sentado que la organización de la iglesia es corrupta por completo.
4- La autoridad final no estaría en la iglesia como delegada de Dios sino en el criterio individual.
  • 1a) En lo referente al primer punto, sucede con la iglesia como con el cuerpo. Lo verdaderamente importante no sucede en los altos niveles. 
    • La vida del cuerpo se rige por lo que pasa a nivel molecular; no son los grandes órganos o sistemas los determinantes, sino los intercambios que suceden entre las moléculas individuales.
    • La vida de la iglesia se determina por lo que pasa en cada miembro y en cada congregación local. En la iglesia local tienen mucho mayor impacto las decisiones locales que las que vienen de los administradores regionales o nacionales. Se debe ver la dirección de Dios por la calidad de sus conversos y la profundidad de su experiencia religiosa.
  • 2a) El siguiente promueve el individualismo, en oposición a la búsqueda del consenso y del peso del criterio de los que han servido fervientemente al Señor por años.
  • 3a) El tercer ítem invita a desconfiar de todo y de todos, pero la abolición de la confianza deja como saldo la parálisis espiritual del conjunto.
  • 4a) El cuarto punto nos vuelve a la situación inicial: si el cuerpo no funciona, hay que descartarlo, pero, los que proponen  eso, ¿qué tienen para dar a cambio?
¿Qué cosa superior a lo que ya tenemos hemos de recibir?
¿Hay algún otro cuerpo que reemplace al cuerpo de Cristo?
¿Cambiaríamos la segura palabra profética por la opinión de algunos hombres?
La conclusión es evidente. Cambiaríamos TODO por NADA.
En un cuerpo saludable, la individualidad de cada miembro es reconocida y preservada con dedicación por el conjunto. Cuando estamos sanos, ni siquiera nos acordamos de que tenemos corazón, hígado, riñones o pulmones. Los echamos de ver cuando fallan o se enferman, es decir, cuando nos duelen o funcionann mal.
Los líderes sanos deberían ser igualmente anónimos. No necesitan notarse mientras la iglesia marcha bien. He trabajado en algunas iglesias perfectamente saludables en las que algunos miembros ¡ni siquiera conocían el nombre de su pastor local!
Todos los cuestionamientos al liderazgo surgen pues de una dirigencia afectada y/o de una membresía contagiada por la recurrente enfermedad del individualismo (fruto del pecado).
Cuando el cuerpo de la iglesia deja de actuar en concierto, cuando los miembros dejan de confiar el uno en el otro, cuando sólo se ve lo negativo y se desprecia lo positivo; entonces se halla en graves problemas.
El arrogante egoísmo que proclama "solo yo tengo razón" actúa igual que un cáncer devastador que termina por destruir el cuerpo.
La Biblia contiene esta solemne advertencia al respecto: 
"Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras". 2º Juan 1:8-11
No demos lugar al individualismo. 

lunes, 6 de diciembre de 2010

¿CUERPO O CORPORACIÓN?

"Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular". 1º Corintios 12:27
En los últimos tiempos estuve leyendo publicaciones en las que se compara a la iglesia (en fuentes de varias denominaciones cristianas), con una "Corporación". De todas las que leí, me tocó profundamente una que se refería a la iglesia a la que pertenezco; motivo de un supuesto análisis sociológico.
El término "Corporación" tiene varias acepciones, pero ninguna en castellano está referida a la iglesia. En realidad es un vocablo tomado del idioma inglés (un barbarismo), con una connotación mercantil. Lo más aproximado que encontré es esta definición:

CORPORACIÓN: designación general que se da a las sociedades anónimas en los Estados Unidos. La corporación monopolista contemporánea sirve a la oligarquía financiera de principal instrumento para enriquecerse y dominar. Fuente http://es.mimi.hu/economia/corporacion.html

Al trasladar el concepto y comparar la iglesia con una "corporación oligárquica", se tiene como objetivo último descalificar, ya sea a la institución, a sus doctrinas o a sus dirigentes (aunque el autor del escrito hacía referencia a la organización como tal). Usa el  término en forma peyorativa e insultante. Presenta a la institución eclesiástica como una monstruosa máquina de engaño, que busca el poder y la riqueza sirviéndose de la credulidad de los ingenuos.
Para comenzar quiero decir que me dolió. Las críticas, acusaciones, ataques y diatribas, son atendibles desde la óptica de un pagano o de un incrédulo ¿Pero... en boca de quienes se dicen cristianos? Me cuesta digerirlo.
Es frecuente y cómodo aplicar este calificativo a otras denominaciones. Los "otros" (¡pobre gente!), están en el error, los "otros" son Babilonia, los "otros" son los sometidos; pero la salida fácil es generalmente la equivocada.
Ahora bien, reitero que si este tipo de comparaciones viene de enemigos de la iglesia, resentidos, cínicos, críticos de todo, fanáticos de las conspiraciones o de  ignorantes, pasemos por alto sus conceptos y sigamos adelante...
En cambio si vienen de sinceros y preocupados cristianos...
¿Qué tal si tuvieran razón? ¿Qué tal si soy yo el engañado?
¿A quién estoy sirviendo, al hombre o a Dios?
O peor todavía: ¿Significa que derrotó Satanás a la iglesia cristiana?
Las evidencias de males en la iglesia, por desagradables que parezcan, no se inventaron y no deben ser ignoradas, a riesgo de nuestras propias almas. Si la iglesia cristiana se volvió en su conjunto o en parte una CORPORACIÓN, estamos ante un peligro muy serio.
Después de leer y analizar el tema  llegué a las siguientes conclusiones:
1- Si la Iglesia es una burocracia dominante y sometedora, se transformó en Babilonia y Dios no está dirigiéndola.
2- Todo aquel que confía en la iglesia es entonces un crédulo o es cómplice de la dominación.
3- El calificativo da por sentado que la organización de la iglesia es corrupta por completo.
4- La autoridad final no estaría en la iglesia como delegada de Dios sino en el criterio individual.
5- No hay ninguna esperanza para la iglesia, a menos que se destruya TODA su estructura y se la cambie por una nueva.
6- Si la iglesia no es la transmisora de la verdad y la justicia, no cumple ninguna función.
7- Sería mejor en aras de la libertad humana, que ella no existiera.
8- Los diezmos y ofrendas no son prueba de fidelidad, porque van a engrosar las arcas de gente inescrupulosa.
9- La predicación del evangelio es en realidad un medio de reclutamiento de adeptos para dominarlos.
10- La victoria en este caso le pertenece a una maquinaria humana de dominación y no a Dios.
El desarrollo de estos conceptos me llevará más espacio del que dispongo, pero continuaré en las siguientes entradas.
Al llegar a este punto, quisiera dejar de lado mi "corazoncito adventista" y analizar el tema sin apasionamientos, pero no es fácil, pues atacan algo que amo. No obstante, les concederé el beneficio de la duda.
¿Dice algo la Biblia de esto?
De corporación, nada...
Aunque la Escritura presenta a la iglesia bajo diferentes símbolos, como por ejemplo, la llama "la esposa de Cristo", "edificio espiritual", "columna y baluarte de la verdad", "manada pequeña" etc.; el que más se le aproxima al calificativo de marras es el del "cuerpo":
"Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo... y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos... Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?...  pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular".
1º Corintios 12:12-27
En un cuerpo, ninguna parte es dominante, sino dependiente. Los miembros más humildes son los que reciben más honra. Nadie ejerce supremacía, porque ésta le pertenece al Espíritu Santo. Se enfatiza la unidad, la cooperación, el mutuo acuerdo. Su objetivo no es perpetuarse, sino dar paso al Reino de Dios. Busca, no el poder, sino la salvación de la humanidad. La cabeza es Jesucristo, sus dones vienen de Dios, su autoridad es delegada y su capacidad depende de la interacción de sus partes. La idea del Señor al establecer la iglesia fue crear un espacio donde el amor, la bondad, la abnegación, la solidaridad, la comprensión y la paciencia pudieran ser ejercidas y practicadas por sus miembros. Que el mundo pudiera ver en la práctica de estas virtudes cómo es el carácter divino. Es a la vez su campo de entrenamiento para el cielo, su agencia misionera y la vindicadora de su justicia.
¿No es lo mismo, verdad?
Pero hablo del ideal, al cual no siempre alcanzamos... ¡No lo perdamos de vista por completo!
Seguimos en otra entrada.

viernes, 3 de diciembre de 2010

A SALVO EN LA ROCA

La situación de Israel cuando Isaías fue llamado al oficio profético era tal que Dios mismo advierte a su siervo que sus mensajes serían rechazados. Se presenta el caso del pueblo elegido casi como sin esperanza, y se le encargan al profeta una serie de mensajes de juicio tan terribles que éste queda anonadado; la desolación sería tan completa que parecería no haber más remedio para la condición caída de los judíos. Desoían llamado tras llamado, avanzando  con frenesí en la senda de su propia destrucción, completamente ciegos y sordos a lo espiritual.
La situación se describe con palabras de gran severidad: "Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad. Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto; hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra. Y si quedare aún en ella la décima parte, ésta volverá a ser destruida; pero como el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el tronco, así será el tronco, la simiente santa". Isaías 6:10-13
A la rebeldía y maldad de su pueblo seguirían inevitablemente la miseria, la destrucción y toda clase de calamidades, provocadas por las sucesivas invasiones de los asirios y babilonios, culminando en el cautiverio y la desaparición de Israel como nación independiente.
Pero los castigos divinos tienen un propósito redentor, durarían solo "hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque. Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia. Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo". Isaías 32:15-18
¿Qué remediaría la triste condición de esa nación tan insensata y pecadora?
En cuanto dependiera de los hombres,  la justicia, la paz y el reposo serían tan solo una buena idea que nunca se concretaría. La dirección que le habían imprimido a sus vidas se alejaba más y más de ellas. Por su propia cuenta no lo lograrían.
El profeta anticipa entonces el reinado de un rey justo que haría volver los corazones hacia el verdadero Dios. Si bien el buen rey Ezequías fue el cumplimiento parcial de estos mensajes, el último y verdadero Rey que pondría fin a este estado de cosas, no sería otro que nuestro buen Señor Jesucristo.
"He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio. Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa. No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán atentos. Y el corazón de los necios entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos hablará rápida y claramente". Isaías 32:1-4
Como habitante de una tierra en donde suele hacer mucho calor (tanto que se dice que en Formosa solo hay dos estaciones: la del verano y la del ferrocarril, que ya no funciona), puedo entender muy bien la hermosa figura bíblica.
La enorme roca que sirve de protección contra el calor con su sombra y ampara de los fuertes vientos, es signo adecuado de la presencia de Cristo en el corazón. Él es nuestro divino Protector. Su amparo es indispensable y refrescante para los agobiados por las luchas de la vida. Sean cuales fueren nuestras dificultades, podemos confiar en que Jesús nos ama y que podemos encontrar asilo en sus brazos cuando los problemas parezcan aplastarnos.
Hay esperanza, incluso cuando el árbol de nuestra vida parezca un tocón seco, pues para Dios ese tronco es su valiosa "simiente santa".
Los sentidos ofuscados, las capacidades muertas, los sentimientos bondadosos, los afectos reprimidos y olvidados, todo revive junto a Cristo. El amante Salvador es nuestro "escondedero", aquel que nos proporciona refugio del asalto de nuestro enemigo mortal, Satanás. En sus manos heridas hay escondite para los que están cercados por el mal.
Esto debiera ser motivo de constante gozo para el cristiano que experimenta aflicciones. Todo cuanto es necesario para nuestra felicidad lo podemos encontrar en su aliviadora presencia.
Nos concede su Espíritu para que podamos caminar en novedad de vida, siendo transformados en nuevas criaturas. La segunda persona de la Divinidad es el agente regenerador por excelencia, que hace eficaz el sacrificio de la cruz y nos ayuda a obedecer por fe.
El Rey nos otorga además su justicia, convirtiéndonos en los "príncipes [que] presidirán en juicio". Los indignos seres humanos objetos de su gracia seremos convertidos en habitantes de pleno derecho en un universo sin pecado ¿No es algo demasiado maravilloso?
Hay amor, salvación, cuidado, protección, justicia, dignidad, compañía; todo esto se encuentra en Cristo y solamente en Cristo. Son sus dones de gracia para quienes los aceptan. Los brinda sin costo, aunque los consiguió a un precio elevadísimo, su propia vida inocente.
Tan grandioso es Jesús, su poder para redimir del pecado es tan asombroso, tan maravillosamente abarcante su obra en nuestro favor, que la eternidad no alcanzará para comprender la profundidad de su amor.
Cuando todo haya terminado y el mal no exista más, entonces "sólo queda un recuerdo: nuestro Redentor llevara siempre las señales de su crucifixión. En su cabeza herida, en su costado, en sus manos y en sus pies se ve las únicas huellas de la obra cruel efectuada por el pecado. El profeta, al contemplar a Cristo en su gloria, dice "Su resplandor es como la luz, y salen de su mano rayos de luz; y allí mismo está el escondedero de su poder." En sus manos y su costado heridos, de donde manó la corriente purpurina que reconcilió al hombre con Dios -allí está la gloria del Salvador, "allí mismo está el escondedero de su poder-." "Poderoso para salvar" por el sacrificio de la redención, era por consiguiente fuerte para ejecutar la justicia para aquellos que despreciaron la misericordia de Dios. Y las marcas de su humillación son su mayor honor; a través de las edades eternas, las llagas de Calvario proclamarán su alabanza y declararán su poder." CS 732, 733.
Podemos confiar en nuestro poderoso Escondedero. Él quiere llevarnos a su reino para gozarse con nosotros por las edades sin fin.
No obstante, no necesitamos esperar llegar al cielo para alabarlo. Hagámoslo hoy mismo.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

NAVIDAD ¿SIN CRISTO?

"Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres"! Lucas 2:10-14
Fiestas navideñas: ocasión para el regocijo, para dar regalos, para estrenar ropas nuevas, para la reunión familiar, para el reencuentro con los amados que están lejos, para disfrutar de ricos manjares...
Pero también, tristemente, ocasión para riñas, excesos, juerga y borracheras; para sembrar de basura las calles; para dilapidar egoístamente nuestro dinero en cosas pasajeras. Tiempo para los accidentes en el hogar, la calle y la ruta, con su saldo de heridos y muertes innecesarias (siempre lo son), como triste fruto de la "celebración".
Noche en que recordamos el advenimiento del Redentor del mundo ignorándolo por completo ¡Qué paradoja!
Hemos acumulado tantas tradiciones locales y foráneas que se nos olvidó el verdadero motivo por el cual nos reunimos en estas fechas.
En vez de Cristo, Papá Noel. El pesebre y los ángeles son reemplazados por nueces, almendras, turrones, luces y arbolitos.
No que sean malas estas cosas por sí mismas; sinó que terminaron desplazando al verdadero Personaje de esta fiesta.
¿Y qué tenemos?
En lugar de paz y buena voluntad, nervios y apresuramiento; en lugar de hablar de fe, se privilegia la "magia". Más que buscar la gloria de Dios, casi todos buscamos atiborrarnos de comida.
Resulta más importante no olvidarse del pan dulce, que gustar de la dulce compañía del Dios encarnado.
En vez de ser un momento de reflexión, es la hora del aturdimiento.
En lugar de acercarnos a Dios, lo hacemos a un lado para "disfrutar" de algunos placeres sanos y de otros más bien dudosos.
¿De que vale un cumpleaños sin el cumpleañero?
Por otro lado, poco importa si el 25 fue o no la verdadera fecha del nacimiento de Jesús. Siempre será bueno recordarlo.
Aunque pareciera que el destino de Jesús como hombre es ser ignorado:
  • Cuando nació, ni siquiera tuvo lugar en alguna cuna decente, siendo despreciado por los hombres. "Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él" (Mateo 2:1-3). Ninguno de los que supieron de su nacimiento fue a verlo; apenas algunos pastores y unos pocos extranjeros lo honraron.
  • Al comenzar su ministerio, Juan el Bautista lo anunció como el "Cordero de Dios que quita el pecado del mundo", sin embargo apenas dos personas lo siguieron, el resto siguió ignorándolo. Su Mesías resultó un desconocido: "...Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado".  Juan 1:25-27
  • Después de su resurrección, se unió en el camino a dos angustiados discípulos, sin ser conocido por ellos: "Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos.  Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen".Lucas 24:15,16
Pero el niño ignorado no se olvidó de sus ingratas criaturas.
Creció, se hizo hombre, vivió una vida perfecta para ser nuestro ejemplo, y murió para pagar la deuda de nuestros pecados y así poder ofrecernos la vida eterna.
Ese mismo Jesús que resucitó de la tumba y ascendió al cielo, es hoy nuestro Salvador y nuestro Amigo Celestial, pronto a socorrernos.
Por último y mejor todavía, es la mayor esperanza de la humanidad. El Rey que nació en Belén es el Rey que viene en las nubes de los cielos.
Esta esperanza sublime es proclamada en el Padrenuestro, cuando decimos "venga tu Reino", anunciada en el credo como el que "ha de venir a juzgar a vivos y muertos" y confirmada en abundantes pasajes de la Sagrada Escritura.
Pronto vendrá. Él lo prometió ¿Por qué no recibirle hoy?
Tengamos en esta Navidad un lugar para el Señor Jesucristo en nuestra mesa, familia y corazón. Leamos un pasaje del evangelio, comentemos su profundo significado, elevemos una oración de gratitud, pero por sobre todo, gocemos el privilegio de su compañía en cada día de nuestras vidas.
No lo dejemos afuera en estas fiestas.

lunes, 29 de noviembre de 2010

¡PREPARAOS, PREPARAOS, PREPARAOS!

No quiero caer en lugares comunes, pero una de las diferencias entre los hombres y las mujeres es el concepto de estar listos. Un hombre está listo para salir en cuanto se vistió. Las mujeres (y las que son madres en especial), en cambio, están listas después de haber chequeado una lista más larga que la que necesita el transbordador espacial para despegar.
¡Perdónenme las damas! No es una ofensa, sino un elogio a su dedicación y cuidado de los detalles.
En el orden espiritual, estar listos implica otras cosas que haberse bañado, tener ropa limpia o la casa en orden.
Quiero invitarlos a considerar las preguntas de estas citas:
"Suponed que Cristo apareciera hoy en las nubes de los cielos, ¿quién. . . estaría listo para salir a su encuentro? Suponed que fuéramos trasladados al reino de los cielos tales como somos, ¿estaríamos preparados para unirnos con los santos de Dios, para vivir en armonía con la familia real, con los hijos del Rey celestial? ¿Qué preparación habéis hecho para el juicio? ¿Habéis hecho las paces con Dios? ¿Estáis colaborando con Dios? ¿Estáis tratando de ayudar a los que os rodean en vuestra casa, en vuestro vecindario, a aquellos con quienes os relacionáis y que no están guardando los mandamientos de Dios?. . . ¿Nos estamos preparando para salir al encuentro del Rey?. . . 
¡Maranata: El Señor Viene! Página 96
Pero, ¿por qué no podemos entrar así como somos?
Si fuera posible que se nos admitiera en el cielo tales como somos ¿cuántos de nosotros podríamos mirar a Dios? ¿Cuántos de nosotros tenemos el vestido de boda? ¿Cuántos de nosotros estamos sin mancha, ni arruga ni cosa semejante? ¿Cuántos de nosotros somos dignos de recibir la corona de vida?. . . El puesto no hace al hombre. Sólo serán dignos de recibir la corona de vida, inmarcesible, aquellos en cuyo interior se haya formado Cristo. 
Ibíd.
Aquí está el meollo de la cuestión. Para ser llevados a vivir en comunión con seres santos, debemos ser santos y sin mancha; el pecado no tiene que encontrar lugar en el corazón de aquellos que vivirán con Cristo por la eternidad.
¿Se ha formado Cristo en el corazón?
¿Le hemos consagrado todo lo que somos y tenemos?
¿Estamos buscando la perla de gran precio al costo que demanda, es decir, la vida entera?
Si la respuesta no es afirmativa, les invito a meditar juntos en lo que sigue:
Se me mostró al residuo en la tierra. El ángel les dijo: "¿Queréis huir de las siete postreras plagas?. . . En tal caso, debéis morir para poder vivir. ¡Preparaos, preparaos, preparaos! Debéis realizar mayores preparativos que los que habéis realizado. . . Sacrificadlo todo para Dios. Ponedlo todo sobre su altar: el yo, vuestras propiedades, todo, como sacrificio vivo. El entrar en la gloria lo exigirá todo.
Cristo viene con poder y grande gloria. Viene con su propia gloria y con la gloria del Padre. . . Mientras los impíos huyan de su presencia, los seguidores de Cristo se regocijarán. . .Cristo ha sido un compañero diario y un amigo familiar para sus fieles seguidores. Estos han vivido en contacto íntimo, en constante comunión con Dios. Sobre ellos ha nacido la gloria del Señor. . . Ahora se regocijan en los rayos no empañados de la refulgencia y gloria del Rey en su majestad. Están preparados para la comunión del cielo; pues tienen el cielo en sus corazones. Si sois correctos con Dios hoy día, estaréis preparados en caso de que Cristo venga hoy".
Ibíd.
Estaremos preparados para su venida si decidimos hacer del cielo nuestro hogar hoy mismo.
¿Ya lo tenemos hoy en el corazón?