sábado, 1 de mayo de 2010

PERMANECER EN LA VERDAD

Todos sabemos que el agua y el aceite no se mezclan. O tal vez como yo, creíamos tenerlo por cierto....
Trabaje en un tiempo con mi suegro en su taller de herrería y pude ver con asombro el líquido refrigerante casero que preparaba. Primero hacía una solución jabonosa y luego agregaba una parte de aceite industrial; entonces, ¡maravilla química! el aceite se mezclaba perfectamente con el agua.
El enemigo de las almas es experto en mezclar agua y aceite, mentira y verdad. Intenta, (generalmente con mucho éxito) presentar sus sofismas mezclados con alguna verdad impactante, de modo que las almas incautas se centren en los aspectos desfavorables del mensaje o de los mensajeros del Señor, produciendo división, contiendas y acusaciones cruzadas de apostasía.
Vivimos en un tiempo de intensa confusión doctrinaria, con "cristianos" (las comillas son intencionales) fervientemente ocupados en convencer a otros del error de su posición con palabras agresivas y mordaces, que revelan que el espíritu que los mueve no procede del Padre. Esta es una de las razones por la que renuncié a participar en foros.
Los resultados de tales actitudes son siempre deplorables, porque avergüenzan a la causa de Dios ante el mundo, jamás traen un ápice de claridad en cuanto a la doctrina y resultan siempre en tercas y agrias disputas donde el yo resalta supremo. Evidencian lo poco que conocemos de la gracia transformadora del manso Jesús, que trae paz, amor y benevolencia al carácter de quienes lo reciben.
¡Cuánto mejor sería que toda esa energía se usara para predicar el evangelio y en socorrer a los perdidos!
Pero esto no es nada nuevo, ya en los tiempos apostólicos Juan escribió: "Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad. ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo". 1ª Juan 2:18-22
Ninguna mentira procede de la verdad. El agua no es aceite por más que puedan presentarse mezclados.
Los contenciosos tristemente ignoran hacia donde los llevarán sus esfuerzos. Creen ser defensores de la verdad, cuando en realidad trabajan para los poderes de las tinieblas. Creen con firmeza que los demás están en el error y sólo ellos tienen la verdad.
Vale para éstos (y para mí también) el sabio consejo del pasaje siguiente: "Entonces levantándose en el concilio un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerado de todo el pueblo, mandó que sacasen fuera por un momento a los apóstoles, y luego dijo: Varones israelitas, mirad por vosotros lo que vais a hacer respecto a estos hombres... Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios". Hechos 5:34-39
La iglesia permanecerá, pues el Señor lo prometió, pero los que escuchan los cantos de sirena del diablo y fundan su fe en palabras de hombres, verán desvanecerse su obra, que será desecha por el fuego del día final.
Ninguna verdad procede tampoco de la mentira.
Si la experiencia de la iglesia procedió del Espíritu Santo, no puede estar asociada al error. Cristo afirmó: "Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad". Juan 16:13
Resulta claro entonces que a lo largo de la iglesia, su divino Conductor jamás ha entregado a su pueblo medias verdades o permitido que el error coexista con la verdad. La mentira tiene su propio padre, Satanás.
Desde la fundación de la iglesia existieron en ella hombres de distintos temperamentos, con ideas propias y conceptos equivocados acerca de los planes de Dios, como Santiago y Juan que querían pedir que bajara fuego del cielo para que consumiera a los poco hospitalarios samaritanos. Para estos, como a algunos discípulos actuales, vale la respuesta de Jesús: "vosotros no sabéis de que espíritu sois" (Lucas 9:55)
Los apóstoles, los que formaban la "iglesia del desierto", los hombres de la Reforma, los valientes misioneros de siglos anteriores o los pioneros adventistas no estuvieron libres de errores o exentos de defectos de caracter. Rodeados de debilidad, a medida que avanzaban por fe, fueron también creciendo en el conocimiento y discerniendo más claramente la luz que procedía del cielo y guiaba su mensaje.
Pero la ignorancia o el error de los hombres no invalida el poder ni la procedencia de la verdad que proclamaban.
Debemos hoy examinar con honestidad y fervor nuestra propia experiencia a la luz de la Biblia para ver si el espíritu que nos mueve es del Señor.
¿Estamos viviendo en obediencia a su palabra? ¿El amor de Dios por los perdidos llena nuestro corazón? ¿Es la verdad divina más preciosa que nuestra propia vida?
La obediencia a su voluntad es el gran parámetro: "Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él... el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado". 1ª Juan 3:19,24
Cuando se levantan las objeciones sobre la experiencia del pueblo que espera la venida del Señor, tengamos siempre presente que los argumentos o la experiencia del mayor de los predicadores, no importa la reputación que se le atribuya, no es en modo alguno superior a "la segura palabra profética".
Ninguna mentira procede de la verdad. "Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza". 2 Pedro 3:17

martes, 27 de abril de 2010

SENTIR VERGÜENZA

"Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados". (1 Juan 2: 28)

"¿Cómo es posible que justamente tú estés haciendo esto?... ¡No lo puedo creer!"...
Una de las sensaciones más horribles de experimentar es sentir vergüenza. Cuando alguien nos encuentra en una situación comprometida, o cuando vemos descubierta una faceta desagradable de nuestro carácter o cuando simplemente no estamos a la altura de la fe que profesamos, nos avergonzamos.
Y esto, ante los hombres... ¿Cómo será experimentar vergüenza ante la misma santa presencia de Dios?
No solamente será incómodo, sinó un momento catastrófico y desolador.
El salmista lo expresó con estas palabras: "Si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?" Salmos 130:3
Bildad también preguntó a Job: "¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer? He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente, ni las estrellas son limpias delante de sus ojos; ¿Cuánto menos el hombre, que es un gusano, y el hijo de hombre, también gusano?" Job 25:4-6
No, no tenemos nada que nos recomiende ante el Señor. Nuestros pecados, que trajeron oprobio a su Nombre bendito, están grabados a fuego en nuestras conciencias; a menos que estemos tan lejos de Dios que ya no nos interese abandonarlos. Su recuerdo nos trae solamente condenación, tristeza y dolor.
El diablo se aprovecha de ellos para infundir en nosotros un sentimiento de derrota, condenación y frustración.
He visto eso muchas veces, he oído a cristianos sinceros pensar que ya no tienen remedio, que les es imposible vencer y hasta son empujados a dudar que el Espíritu haya obrado en sus vidas.
Si bien es cierto que debemos sentir tristeza por el pecado no debemos desesperar. No hay para el Salvador ningún caso sin remedio ni alma que se halle fuera de su alcance si así lo desea.
Claro que algunos por su orgullo y egoísmo han cerrado la puerta de la gracia para sí mismos. Pero ningún hijo de Dios que desee la salvación debe rendirse al desaliento ni pensar que sus vicios o sus defectos de carácter son invencibles.
Este mensaje de esperanza es el que muchos desean y deben oír, más que consejos, doctrina o reprensiones. Los que se hallan al borde del abismo no necesitan de estas cosas sino más bien de expresiones de estímulo, amor y confianza en el Señor.
Sean nuestras palabras de acuerdo a nuestra fe, hablemos de lo que nuestro Defensor puede hacer por nosotros.
"Dirigid a la gente palabras de aliento; elevadla hasta Dios en oración. Muchos vencidos por la tentación se sienten humillados por sus caídas, y les parece inútil acercarse a Dios; pero este pensamiento es del enemigo. Cuando han pecado y se sienten incapaces de orar, decidles que es entonces cuando deben orar. Bien pueden estar avergonzados y profundamente humillados; pero cuando confiesen sus pecados, Aquel que es fiel y justo se los perdonará y los limpiará de toda iniquidad. No hay nada al parecer tan débil, y no obstante tan invencible, como el alma que siente su insignificancia y confía por completo en los méritos del Salvador. Mediante la oración, el estudio de su Palabra y el creer que su presencia mora en el corazón, el más débil ser humano puede vincularse con el Cristo vivo, quien lo tendrá de la mano y nunca lo soltará". (El Ministerio de Curación, págs. 134-137).
El texto inicial nos recuerda permanecer en él con confianza absoluta. No hay razón para el desaliento porque podemos ser invencibles en Cristo. Aferrémonos a esta brillante promesa.
El salmista concluye: "Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado... Espere Israel a Jehová, porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con él; y él redimirá a Israel de todos sus pecados". Salmos 130:4,6,7.

LA IGLESIA ¿CIELO O INFIERNO?



¿Cómo quieres que sea tu iglesia?
Veamos algunos modelos bíblicos:






La iglesia es lo más parecido al cielo cuando en ella hay gente como:
  • Abraham, que son amigos de Dios y van donde El les manda
  • Bernabé, que animan a los demás y suman a nuevos Pablos a la obra
  • David, con su celo y devoción por la causa de Dios
  • Demetrio, de buen testimonio ante todos y consecuentes con la verdad
  • Enoc, que caminan diariamente con el Señor esperando su venida
  • Esteban, dispuestos a dar la vida por testificar de Jesús
  • Gayo, amigables, serviciales, hospitalarios y que viven lo que predican
  • José, siempre dispuestos a perdonar y a buscar el bien de los demás
  • Pablo, que solo preguntan: ¿Señor, que quieres que yo haga?
  • María, que dicen “he aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu voluntad”
  • Timoteo, instruidos en la verdad desde niños y fieles misioneros

Por el contrario...

La iglesia es lo más parecido al infierno cuando en ella hay gente como:
  • Ananías y Safira, que pretenden estafar a Dios dando impresión de santidad
  • Judas, que son capaces de traicionar a sus mejores amigos en la fe
  • Simón el mago, que creen que la iglesia es un negocio, donde todo se compra o vende
  • Coré, que no reconocen a los líderes designados por Dios e incitan a la rebeldía
  • Himeneo y Fileto, que introducen doctrinas erróneas y trastornan la fe de muchos
  • Elimas, que critican e impiden a los sinceros escuchar el mensaje divino
  • Caín, que creen que con sus propios méritos pueden ganar la aceptación del cielo
  • Diótrefes, que buscan tener el primer lugar y corren a la gente de la iglesia
  • Balaam, que venden su alma y traicionan al pueblo de Dios
  • Demas, que abandonan el cristianismo y sus labores por amar más el mundo
  • Saúl, que prefieren seguir su orgullo y su propio criterio desechando al Señor

¿En qué lista va tu nombre?

sábado, 24 de abril de 2010

EL INFIERNO II

"Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades". Apocalipsis 1:17,18
Continuando con la entrada anterior, veremos los otros pasajes bíblicos que se refieren al infierno a través de expresiones equivalentes.
No es la intención de lo que escribo polemizar sobre este tema tan sensible, sinó presentar los pasajes con la menor argumentación posible, para que con sinceridad cada quien saque sus propias conclusiones. No estoy interesado ni calificado para una exégesis profunda de cada término o pasaje pertinente de las Escrituras. Tan sólo intento hacer una lectura correcta de lo que dice la Palabra de Dios y expresar con humildad mis convicciones sobre este tema y la esperanza que me proporciona.
I- EL HADES
En la mitología griega, Hades (Plutón) era uno de los tres dioses mayores que junto a Zeus y Poseidón gobernaban el Olimpo, aunque este dios vivía mayormente en el inframundo o región a donde iban a parar los muertos. Posteriormente su nombre sirvió también para designar dicho lugar.
Al escribirse el Nuevo Testamento en griego, se usó mayormente esta expresión como traducción de la palabra hebrea Seol y significa básicamente sepulcro.
Veamos algunos de ellos:
  • Mateo 11:23 Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.
  • Mateo 16:18 Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
  • Hechos 2:27 Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.
  • Hechos 2:31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.
  • Apocalipsis 6:8 Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.
  • Apocalipsis 20:13,14 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.
  • Lucas 16:23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.
Solamente el último pasaje menciona al Hades como lugar de tormento, el resto equivale a decir la tumba o el sepulcro. Entenderlo de otro modo causaría un serio problema con el descenso de Cristo al Hades, es decir, a los infiernos (como reza literalmente el Credo Apostólico).
La parábola del rico y Lázaro sin embargo, cargada de elementos simbólicos como está, es un mal punto de apoyo para sentar doctrina (los buenos no van al cielo sinó al regazo de Abraham, por ejemplo).
Aunque hay con seguridad fuego y un tormento final, es necesario considerar el conjunto de los pasajes de las escrituras para arribar a una conclusión.
Las siguientes dos frases "fuego eterno" y "lago de fuego" completan el cuadro:
II- FUEGO ETERNO
  • Mateo 18:8 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno.
  • Mateo 25:41 Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
  • Judas 1:7 como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.
El fuego eterno mencionado aquí es eterno pero sólo en sus consecuencias. Sodoma y Gomorra dejaron de arder apenas poco tiempo después de recibir los juicios divinos, cuando toda la materia se consumió, aunque su condenación sí permanecerá por la eternidad.
El diablo y sus ángeles sufrirán junto a los malvados el mismo castigo anticipado en el siguiente texto: "Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará... y no les dejará ni raíz ni rama... Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies". Malaquías 4:1-3
Aquí claramente se menciona la aniquilación total de los malvados.
III- EL LAGO DE FUEGO
  • Apocalipsis 19:20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta… Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.
  • Apocalipsis 20:10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
  • Apocalipsis 20:14,15 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.
El lago de fuego y azufre que arde eternamente se explica en el Apocalipsis como la "segunda muerte" donde el Hades mismo será lanzado.
En el capítulo 20 se presenta el juicio final luego del milenio que sigue a la venida de Jesús y se habla allí de dos resurrecciones. Dice expresamente que los malos no estarán vivos antes de ese momento y afirma sencillamente que su final sería breve y contundente :"de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió" (vs. 9).
La muerte en la Biblia es presentada como un sueño y el resultado de la muerte biológica es la total inconsciencia, la no existencia (ver Eclesiastés 9:5,6), seguida de la primera resurrección en la venida del Señor. 
La segunda muerte que ocurrirá luego de la segunda resurrección, la de los impíos, es por analogía la extinción completa y definitiva del pecador.
¿Y que entonces de expresiones como "por los siglos de los siglos" o "su gusano no muere y su fuego no se apaga"?
Aunque reconozco que no hay una respuesta fácil, entiendo que reflejan lo irremediable del castigo final.
De otro modo la mentira del Edén pronunciada por Satanás (no moriréis) resultaría ser verdad, al conferir al pecador la inmortalidad en medio de sufrimientos sin fin.
No... Dios dijo en el principio que el pecador moriría y eso es lo que sucede y lo que sucederá. El diablo no tiene razón, puesto que al sueño de la muerte biológica seguirá la muerte segunda que es la desaparición eterna del pecado y sus adherentes.
Esta desvirtuación del caracter divino apunta a negar la justicia y la misericordia del Señor.
Su castigo, su "extraña obra" es una muestra de su amor, por que se hará luego del juicio ante toda la presencia del universo y resultará en el fin de la agonía de toda la creación una vez y para siempre.
Nuestro Salvador, que tiene las llaves de la muerte es nuestra única esperanza, y nos dice: "no temas" yo he vencido y mi victoria es también tuya.
Surgirá de ese acto divino una nueva tierra y unos cielos nuevos en los que morará la justicia... por los siglos de los siglos.

lunes, 19 de abril de 2010

EL INFIERNO I

El infierno es una muestra del amor de Dios...
Esta desconcertante declaración la hacía un pastor que gustaba de polemizar, claro que con fundamentos bastante sólidos. Y no dejaba de tener razón (no me refiero al hábito de polemizar sino al argumento usado).
¿Cómo puede esto ser posible?
En las escrituras, el lugar de los muertos y el castigo de los malos se describen con varias expresiones que son dignas de estudio:
  • El Infierno
  • El Hades
  • El fuego eterno
  • El lago de fuego.
En la imaginación popular, el infierno evoca llamas, condenación y sufrimiento eternos como el castigo reservado para los malos. El diablo reina en este lugar y proporciona torturas inexpresables a los pecadores por la eternidad.
¿Cómo conciliar estas imágenes con un Dios de amor? ¿Cómo se entiende que un Dios justo condene a sufrimientos sin fin a personas que a lo sumo han pecado algúnas décadas? Es un castigo injusto y desproporcionado
Si el tormento es eterno, ¿no se perpetuaría eternamente también el pecado y el odio de los pecadores hacia  el Dios que los castiga?
Si los malos no morirán jamás, ¿cómo podrían los salvados gozar de la vida etena mientras sus amados que se perdieron se retuercen entre llamas eternas?
¿Dónde queda entonces el Dios de amor, esperanza y misericordia?
Tarea imposible de dilucidar, si no echamos mano de la Biblia para cerciorarnos de haber entendido bien.
Es que la idea popular, que cimentó sus raíces en la teología medieval no tiene nada que ver con la revelación de las Escrituras; pues no fue esta, sinó la mitología griega la que proporcionó estas visiones terribles, con Hades, el dios del averno, atormentando a los perdidos por siglos sin fin.
Nada de ello se encuentra en la Biblia entendida correctamente.
Durante la Edad Media, la gente se instruyó en las ideas de Platón y Aristóteles más que en la revelación de la Palabra. También la obra de Dante Alighieri contribuyó a moldear el pensamiento occidental: "lasciate ogni speranza voi que entrate" (abandonen toda esperanza los que entran por estas puertas) rezaba el cartel de la entrada del infierno de Dante. 
Por ello, millones conciben a Dios como lejano e indiferente, y al demonio como un ser con cola y cuernos a quien se le dio la tarea de martirizar perpetuamente a los condenados. Personaje presentado a menudo como una caricatura ridícula y risible, es bajo esta visión, alguien mucho más agradable que quien es realmente.
Lucifer se goza con esa representación fraguada por él mismo; pues presenta al Señor bajo la falsa luz de su propio carácter. 
El concebir el infierno en estos términos es una bofetada al carácter divino, haciéndole ver como perverso, sádico y cruel.
Un breve repaso por los textos referidos al infierno, puede arrojar algo de luz:
  1. Mateo 5:22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.
  2. Lucas 12:5 - Mateo 10:28 Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed. Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
  3. Mateo 23:15,33 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros. ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?
  4. Marcos 9:43-47 Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
  5. 2 Pedro 2:4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;
De ellos podemos notar primeramente que el infierno, más que designar un lugar, aparece como un castigo relacionado con el juicio que se aplicará en el futuro, tanto a los hombres como a los ángeles que pecaron (Satanás incluído).
El segundo texto dice que en el infierno serán destruidos por el fuego tanto el cuerpo como el alma de los pecadores..
El texto de Marcos 9:43-47 expresa la importancia de evitar caer en la condenación del infierno.
Finalmente (y siendo cuidadosos con las abundantes figuras del lenguaje de estos pasajes), está relacionado con la vindicación de la justicia de Dios.
Vuelvo al interrogante del principìo: ¿cómo puede ser el infierno una muestra del amor de Dios?
Presento algunas ideas iniciales, con el entendimiento de que en las próximas entradas completaremos el pensamiento .
  • Si leemos la Biblia con cuidado, podemos ver que el pecado es un intruso en el universo, un extraño que debe ser eliminado, puesto que éste y Dios no pueden coexistir.
  • El restablecimiento de la armonía inicial en el cosmos requiere la completa erradicación de la transgresión y de los transgresores.
  • Un amoroso Señor que quiere ver libres y felices a sus criaturas, diseñó el plan de salvación para terminar con el pecado y con quienes adhieren a él, en forma definitiva y total. 
  • Un Dios justo, que no pasa simplemente por alto el pecado, pagó en la persona del Hijo de Dios un alto precio a las demandas de la justicia.
  • La gran misericordia del Señor se vació por completo en la cruz y quienes la rechazan se condenan a sí mismos. 
  • El amor divino espera la reunión de las familias de la tierra y el cielo en una sola, no la postergación  eterna del statu quo.
  • El Diablo no es otro dios, ni tiene vida eterna, ni escapará al castigo. El mal tampoco existirá por siempre. Llegarán a su fin en un infierno que no será eterno.
En las siguientes entradas continuaremos el tema.