miércoles, 30 de noviembre de 2011

PERFECCIÓN EN LA ESFERA HUMANA

"Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro padre que está en los cielos es perfecto" Mateo 5: 48.
Nuestro Salvador comprende perfectamente la naturaleza humana y nos dice a cada uno:" Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto". Así como Dios es perfecto en su esfera, así debe serlo el hombre en la suya. A quienes reciben a Cristo se dirigen estas palabras llenas de esperanza: "A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios". Ellas nos indican que no debemos conformarnos con nada que sea inferior a un carácter sobresaliente y elevado, formado a la semejanza divina. Cuando se posee un carácter tal, la vida, la fe, la pureza de la religión constituyen un ejemplo instructivo para los demás.
Pero se chasquearán los que esperan contemplar un cambio mágico en su carácter sin que haya un esfuerzo decidido de su parte para vencer el pecado. Mientras contemplemos a Jesús, no tendremos razón para temer ni para dudar de que Cristo es capaz de salvar hasta lo sumo a todos los que acuden a él. Pero podemos temer constantemente para que nuestra vieja naturaleza no gane otra vez la supremacía, no sea que el enemigo invente alguna trampa por la que seamos otra vez sus cautivos. Hemos de ocuparnos de nuestra salvación con temor y temblor, pues Dios es el que obra en nosotros así el querer como el hacer su buena voluntad. Con nuestras facultades limitadas hemos de ser tan santos en nuestra esfera como Dios es santo en la suya. Hasta donde alcance nuestra capacidad, hemos de manifestar la verdad, el amor y la excelencia del carácter divino. Así como la cera recibe la impresión del sello, así el alma ha de recibir la impresión del Espíritu de Dios y ha de retener la imagen de Cristo.
Hemos de crecer diariamente en belleza espiritual. Fracasaremos con frecuencia en nuestros esfuerzos de imitar el modelo divino. Con frecuencia tendremos que prosternarnos para llorar a los pies de Jesús, debido a nuestras faltas y errores, pero no hemos de desanimarnos. Hemos de orar más fervientemente, creer más plenamente y tratar otra vez, con mayor firmeza, de crecer a la semejanza de nuestro Señor. Al desconfiar de nuestro propio poder, confiaremos en el poder de nuestro Redentor y daremos alabanza al Señor, quien es la salud de nuestro rostro y nuestro Dios.
(Extraído del libro ¡Maranata: El Señor Viene! Página 225).

lunes, 28 de noviembre de 2011

CINCO RESURRECCIONES

¿Cinco..? ¿En serio...? ¿Has sacado bien la cuenta?
Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”. Juan 11:25
Él es el único que reclama para sí mismo el poder de devolver la vida. Y efectivamente dispone de tal poder, puesto que Cristo es también el Supremo Dador de la Vida. 
Dijo en cierta oportunidad: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar... Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. ” Juan 10:17,18; 5:21
La Biblia habla de varias resurrecciones, y según entiendo, podemos hablar de cinco de ellas.
1- Un grupo general de resurrecciones transitorias:
La resurrección del hijo de la viuda de Sarepta, el de la mujer sunamita, el hombre que resucitó al caer sobre el cadáver de Eliseo, la resurrección de Lázaro, junto a los distintos milagros de resurrección hechos por Cristo y por los apóstoles, pueden clasificarse como resurrecciones provisionales, puesto que todos estos volvieron a morir.
El objetivo del Señor en los casos citados era evidenciar su poder para devolver la vida a quienes creen en él y así confirmar sus promesas (ver Juan 3:16). Con todo, no era una solución definitiva al problema de la muerte. La vida eterna todavía aguarda a estos fieles.
2- La resurrección de los justos que ocurrirá al momento de la venida de Jesús:
“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”. Juan 5:28,29
Aquí se habla de dos grupos de resucitados, pero el Apocalipsis agrega que pasará un tiempo entre ambos: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar... y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección” Apocalipsis 20:4,5.
¿Cuándo ocurrirá esta primera resurrección general? Las Escrituras claramente la ubican en el momento del glorioso segundo advenimiento de nuestro Salvador: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”. 1ª Tesalonicenses 4:16
Los justos vivos y los resucitados experimentarán entonces una instantánea transformación, recibiendo cuerpos nuevos e inmortales (ver 1ª Corintios 15). Los que participen de esta resurrección ya no sufrirán jamás los efectos del pecado ¡Alabemos al Señor por tan maravillosa promesa!
3- La resurrección especial de los que asesinaron al Señor:
“He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él”.  Apocalipsis 1:7
Existe una sola manera en que “los que le traspasaron” (Pilato, Herodes y todos los que participaron de su muerte), verán su retorno: que sean resucitados en ese momento. Esto ocurrirá en cumplimiento de la promesa de Cristo a sus verdugos “Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.” Mateo 26:63,64
Tristemente, estos hombres malvados resucitarán pero serán aniquilados por el resplandor de su venida, y despertarán nuevamente luego del milenio, al momento del juicio final, para ser destruidos total y definitivamente (ver Apocalipsis 20:11-15).
4- La resurrección de los malvados, que tendrá lugar después del milenio:
“Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años...Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra... a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.” Apocalipsis 20:5,7,8
Luego de los mil años ocurrirá la segunda resurrección general; los malvados volverán a la vida para hacerse cargo de sus pecados. El gran juicio ejecutivo de Dios los confrontará -junto a Satanás y sus ángeles-, con sus perversas acciones y su persistente rechazo del amor divino. Reconociendo su responsabilidad y la justicia de Dios en su sentencia, serán eliminados para siempre por el fuego que bajará del cielo. No se levantarán nunca más.
5- La resurrección espiritual:
¿No quisieras estar en los dos grupos anteriores, verdad?
Ningún ser humano en su condición pecaminosa puede recibir la vida eterna. Le es necesaria una total y completa renovación que se equipara con la resurrección. 
Antes de que podamos ser transformados físicamente, debemos ser renovados espiritualmente. “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” Efesios 2:1
Se nos llama a resucitar de ese grave estado espiritual. “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo”. Efesios 5:14
Esta resurrección es necesaria para recibir la vida eterna. Ya sea que hayamos muerto o estemos vivos al momento de su venida, necesitamos ser vivificados con la luz y el poder del Espíritu, ser recreados a imagen de nuestro Creador y resucitados de una vida alejada de Dios.
Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”. Juan 11:25
¿Crees esto?

domingo, 27 de noviembre de 2011

TIEMPOS PELIGROSOS

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” 2ª Timoteo 4:3,4
Estaba enseñando en la escuela a mis niños de segundo grado sobre los adjetivos. Les había dado un texto, al final del cual preguntaba acerca de sus cualidades y defectos como compañeros. Cuando una de ellas me trajo el trabajo a corregir, noté que no había escrito nada en la última parte, entonces le pregunté:
- ¿Y por qué no escribiste nada de tus defectos?
- No se que poner, no tengo ningún defecto - me contestó con toda candidez.
En la ingenua inocencia de esta niña, se halla el germen de una actitud que todos compartimos por igual: la dificultad para reconocer nuestros pecados.
Al no gustarnos reconocer nuestros defectos de carácter, tampoco aceptamos que intenten corregirnos, y seguimos cultivándolos hasta que nos terminan pareciendo buenos y aceptables. Preferiremos las voces que eviten hablarnos de nuestros males, a las advertencias de los demás y de nuestra propia conciencia. Si esa actitud se sostiene en el tiempo, nos colocaremos en una situación sumamente peligrosa para nuestras almas, porque la obstinación engendra más obstinación; persisitir en el mal conduce a endurecerse más y más en el pecado.  
El apóstol Pablo nos advierte que en los tiempos finales esta sería una actitud universal, diciendo: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.” 2ª Timoteo 3:1-8
Cuando leí este texto por primera vez, me parecía claro que hablaba de las personas que no conocen a Dios; grande fue mi sorpresa cuando entendí que hablaba del carácter de los creyentes de los últimos días.
Nadie duda de que vivimos HOY tiempos peligrosos. La maldad, la violencia y el vicio abundan por todas partes. Sin embargo, eso era de esperar entre los incrédulos.
Pero los tiempos peligrosos lo son precisamente por la situación imperante entre los que dicen llamarse el pueblo de Dios (yo incluído).
Los tiempos peligrosos de los que habla la inspiración abarcan tres aspectos:
1- La vida personal de los cristianos, en vez de estar regida por el Espíritu Santo, está dominada por la satisfacción de sus propios deseos, lo que los vuelve “amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios”.
El sistemático ataque satánico contra la familia, ha conmovido los cimientos de nuestra sociedad, y cada generación se ha vuelto más resuelta en seguir sus propios impulsos y resistirse a toda ley y autoridad. Nuestro mundo hedonista y sensual ha impulsado a muchos profesos creyentes a amoldarse a él antes que intentar transformarlo, y sus acciones pregonan con fuerte voz: “yo primero a cualquier costo”.
2- Se proclama entre nosoque hay que tener “una relación con Jesús”, pero al mismo tiempo se vive una parodia de cristianismo que es pura cáscara, sin nada adentro. Se dice pero no se vive, rechazándose en los hechos lo que se predica.
Por otra parte, una religión de puras formas hace que se deje de crecer en la gracia, dando como fruto “cristianos” que  “siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad”. Los resultados, tanto del sensualismo como del formalismo frío y falto de caridad, desemboca en personas que “tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella.”
3- Una apariencia de piedad expulsa a Cristo del alma y produce un amargo fruto de rebelión declarada. Al no crecer en la fe, los profesos creyentes terminan poniendo sus afectos en el lugar equivocado y se dice de ellos que “resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.”
Y esto no es obra humana solamente, porque Satanás procura entrampar al mayor número posible de profesos cristianos, dirigiendo sus principales armas contra la iglesia de Dios; por eso “el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” 1ª Timoteo 4:1
Si el natural orgullo y egoísmo del corazón humano es peligroso, tanto más lo es cuando se convierte en el rasgo distintivo de la sociedad toda. Se borran los límites, se desconoce la ley divina y se trastocan todos los fundamentos de la convivencia social. Las personas quedan envueltas en tal oscuridad que se dirige a ellos la advertencia “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!... los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!” Isaías 5:20-23 (Ver entrada anterior).
Pero cuando la obstinación generalizada se transforma en resuelta enemistad contra Dios, a esto sigue la apostasía y la persecución de los verdaderos creyentes, y tales épocas se convierten verdaderamente en TIEMPOS PELIGROSOS.
¿No estamos ahora mismo en ellos?
El único remedio a esta situación es que Dios mismo intervenga para salvar a los que le esperan.
¡Ven Señor Jesús!

COMPLETA CONFUSIÓN

“¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” Isaías 5:20

La siguiente noticia es un claro ejemplo del texto citado arriba:

Ciudad californiana cierra estudio hogareño de la Biblia
En Orange County, California, es ilegal llevar a cabo una reunión religiosa en su casa.
Esto es lo que Chuck y Stephanie Fromm, de San Juan Capistrano, descubrieron cuando fueron multados con 300 dólares a principios de este mes por la celebración de una clase de estudios bíblicos en su propiedad.
Un oficial del condado dijo que la pareja cometió una infracción, ya que se considera ilegal mantener "una reunión regular de más de tres personas" en propiedad privada. Las autoridades afirmaron que los Fromms necesitan una licencia para celebrar reuniones en su casa.
Las autoridades de San Juan Capistrano afirman que un estudio de la Biblia en el hogar no está permitido porque se trata de una "iglesia", y las iglesias necesitan un Permiso de Uso Condicional (CUP) en la zona.
Los Fromms recibirán multas adicionales de $ 500 por cada una de las futuras "reuniones religiosas" en su casa, de acuerdo con el Pacific Justice Institute (PJI).
La acción de la ciudad es una descarada violación de la Primera Enmienda, que garantiza la libertad de culto sin la intervención del gobierno.
El PJI y los Fromms planean apelar la decisión tomada por la ciudad para defender la multa y la restricción ante la Corte Superior de California en Orange County, de acuerdo con KCOY 12 Noticias,una filial de Fox.
Irónicamente, la ciudad de San Juan Capistrano fue fundada como una misión a finales de 1700 por el sacerdote católico Junípero Serra. Una capilla local establecida por Serra es el edificio más viejo de California.
(Publicado por Kurt Nimmo en Infowars.com el 21 de septiembre de 2011)
¡De qué manera el pecado altera las percepciones de estos hombres! Los que dejan a Dios de lado están tan confundidos en su juicio que pueden aprobar todo tipo de inmoralidades, pero condenan un estudio bíblico por “¿ilegal?”. Según este concepto, el estudio de la Palabra de Dios parece algo tan malo e inaceptable que debería quedar restringido solamente al interior de una iglesia.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

UN POCO DE PAZ

“Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.” Números 6:24-26
Todos necesitamos un momento de paz. En el agitado mundo en que vivimos, la tranquilidad se ha vuelto un bien escaso, a veces inexistente.
Al acercarnos al fin del año, cuando se acumulan las obligaciones y los plazos se acortan; cuando la prisa y los nervios son el denominador común, todos deseamos un poco de paz y quietud.
En mi caso, parece que al llegar al final del año lectivo, los niños y jóvenes están más acelerados de lo “normal” (¿o seré yo quien lo está?), y todo se torna más dificultoso: el trabajo en el aula, el diálogo, la disciplina, la convivencia.
Y esto también sucede en nuestros hogares. Los arreglos de la casa, los preparativos para fin de año y el afán por poner al día lo pendiente, se llevan nuestras últimas y agotadas fuerzas.
Esperamos las vacaciones para descansar; pero cuando se acaba el tiempo que tuvimos lejos de las obligaciones, sentimos que no nos hemos repuesto lo suficiente. Queremos algo más.
- ¿Y si fuéramos a tal o cual lugar...?
- Tal vez, si tuviéramos un poco más de dinero, podríamos...
 Pero no... No importa de cuánto tiempo o recursos dispongamos, no hay lugar en este mundo que nos proporcione la calidad de reposo que nos hace falta.
¿Dónde conseguir auténtica paz y reposo duradero?
Para descubrir en qué estamos fallando o qué nos falta para alcanzarlo, nada como apoyarse en las sabias palabras de las Escrituras:
  • “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33
En primer lugar, la verdadera paz se halla en aquel que es la fuente de la paz; Jesucristo. Únicamente él proporciona lo que satisface la necesidad del cuerpo, la mente y el alma. Todo lo que  mundo pueda brindarnos -dinero, lujo, diversiones, placeres-, es un miserable y fugaz sustituto de una correcta relación con el Vencedor del Mundo.
Gran parte de nuestro frenesí viene de la insatisfacción producida por el pecado; y en vez de acudir a Cristo con fe sencilla, buscamos aturdirnos en actividades que solo consiguen alejarnos más de nuestro Salvador.
  • “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien.” Job 22:21
Se nos advierte aqui que las cargas de la vida serían un tanto más soportables si nos apoyáramos en la providencia dvina; conformándonos con lo que tenemos y dejando de lado toda ambición egoísta.
  • “Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, Aun a sus enemigos hace estar en paz con él.” Proverbios 16:7
Las relaciones interpersonales también pueden beneficiarse de este consejo. Estar en armonía con nuestro Dios nos hace estar en paz con nosotros mismos y con los demás.
  • “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:7
. Finalmente recordemos que la paz es un don del Espíritu. Está a disposición de quienes lo piden con sinceridad de corazón y quieren hacer la voluntad de Dios.
Nuestro Señor nos ha dado varias fuentes de reposo en este mundo:
- La paz que se obtiene al obedecer su voluntad.
- El reposo que hay en una familia que se ama y que ama a Dios.
- Los espacios tranquilos que nos brinda la naturaleza, lejos de la agitación humana.
- El sábado, que es el espacio de tiempo que el Señor bendijo y santificó para que reposemos en él.
- Hay paz en la esperanza de la vida eterna, aquel sábado que nunca acabará y que pronto podremos disfrutar.
- Pero, por sobre todo, hay paz cuando permitimos que Jesús tenga el primer lugar en nuestros corazones.
Mi deseo es que hoy experimentes esa paz inefable que solo Cristo da.