martes, 21 de diciembre de 2010

PATAS ARRIBA

En este mundo de pecado, las cosas se han puesto patas arriba. 
Se han trastocado al punto en que casi todo lo que el Señor diseñó para que sea provechoso y feliz se ha convertido en motivo de tristeza y fuente inagotable de lágrimas.
  • Los bosques de fresco verdor se volvieron desiertos desolados.
  • La brisa refrescante se convierte en tornados, tifones y huracanes que siembran la destrucción a su paso.
  • La dulzura de la uva se ha transformado (por obra nuestra) en la amargura de la borrachera.
  • La agradable compañía de los animales se ha vuelto una molestia o un peligro (como las ratas, las cucarachas o las vívoras por ejemplo).
  • La música que debería alegrar el corazón ensordece los oídos, despierta las bajas pasiones y corrompe los sentidos.
  • La sincera amistad se ha arruinado por la desconfianza y reemplazado por la más artera competencia.
  • La tan necesaria hermandad, marca distintiva de los verdaderos cristianos, dio paso a la indiferencia de algunos y a la crítica ácida de la labor ajena por parte de otros.
  • El trabajo que dignifica se ha vuelto una estresante forma moderna de esclavitud; en la que terminamos siendo simultáneamente esclavizadores y esclavos.
  • El sexo en vez ser santo y de proporcionar placer, acarrea dolor, inmundicia y culpa, por haberlo sacado de los límites que Dios le trazó.
  • El deleitoso lazo matrimonial se echó a perder por causa de la infidelidad y las reyertas.
  • El nacimiento de un hijo es temido en vez de esperado por muchas parejas, el niño por llegar no es una bendición, sino un "error de cálculo"
Y así se podría seguir largamente...
Es dentro del alma en donde la alienación de Dios impactó con mayor fuerza. La angustia, el vacío existencial, la codicia y el desenfreno, así como la rotura de las sanas relaciones empañan lo que debería ser el gozo de vivir. Todos nuestros logros y posesiones no alcanzan a llenar la ausencia del Creador en nuestro interior.
¡Qué terrible es que las cosas que deberían ser nuestra mayor alegría se hayan convertido en nuestra mayor tristeza!
La globalización de la sociedad solo ha terminado por poner de manifiesto la globalización del dolor, la tristeza, la angustia y el desconcierto por el rumbo que lleva nuestra civilización. La misma naturaleza parece protestar por el deterioro de la condición humana.
Jesús lo expresó con ojo profético cuando dijo que en la Tierra habría "angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas". Lucas 21:25,26
También hace muchos años, Elena White escribió esta cita que describe acertadamente la situación actual:
"Está muy cerca el momento en que habrá en el mundo una tristeza que ningún bálsamo humano podrá disipar. Se está retirando el Espíritu de Dios. Se siguen unos a otros en rápida sucesión los desastres por mar y tierra. ¡Con cuánta frecuencia oímos hablar de terremotos y ciclones, así como de la destrucción producida por incendios e inundaciones, con gran pérdida de vidas y propiedades! Aparentemente estas calamidades son estallidos caprichosos de las fuerzas desorganizadas y desordenadas de la naturaleza, completamente fuera del dominio humano; pero en todas ellas puede leerse el propósito de Dios. Se cuentan entre los instrumentos por medio de los cuales él procura despertar en hombres y mujeres un sentido del peligro que corren". (Profetas y Reyes, pág. 207.)
¿Quién entre todos los habitantes del planeta, solo o en conjunto, podrá poner remedio a todos estos males?
Todos los esfuerzos en ese sentido por parte del ser humano, no han sido más que remiendos cuyo mayor efecto fue agrandar la rotura. Cada nueva "solución" trajo nuevos y acuciantes problemas, que ocultan los anteriores, pero sin dar respuesta a los más básicos reclamos de corazones hastiados de tantos pesares.
¿Quién entonces tiene la capacidad de voltear lo que está patas arriba?
Nadie más que Aquel que creó todo lo que existe, y que en el principio de los tiempos sentó las bases de una sociedad próspera, feliz y destinada a la eternidad. El muy profundo anhelo humano de alcanzar paz, justicia, salud, felicidad y trascendencia, únicamente puede ser satisfecho por el Divino Originador de estos bienes.
Así lo espero yo y así lo expresó además el salmista cuando dijo:
"Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; de cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta. ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío." Salmos 42:1-5

lunes, 20 de diciembre de 2010

EXTRAÑA MUERTE

Víctima de una horrible enfermedad, falleció la señora Reunión de Oración miembro de la Primera Iglesia Descuidada, sita en la gran Avenida Mundana. Su dolencia se manifestó lentamente, advirtiéndose los siguientes síntomas:
  • Inflexibilidad en las rodillas
  • Frialdad en el corazón
  • Voluntad debilitada
  • Finalmente, una total inactividad
Sus últimos días los pasó postrada en una cama y sus palabras finales mostraban un gran interés por las cosas materiales.
Dos experimentados facultativos le administraron varias dosis de organización, de reuniones sociales, de concursos y de motivación religiosa, pero todo fue en vano. Más aún, estas dosis parecieron acelerar el desenlace.
La autopsia de la mencionada señora Reunión de Oración reveló deficiencia de nutrientes espirituales y una falta total de ayuno, fe y de experiencia personal.
Las pocas personas que acudieron a su funeral, recordaron con dolor su pasada hermosura y fortaleza.
No se entonó su himno favorito: "Roca de la eternidad", pero en su lugar una jovencita cantó "La hermosa isla lejana".
Sus restos descansan en el cementerio "Las glorias del pasado".
En consecuencia de tan irreparable pérdida, las puertas de la iglesia permanecerán cerradas a la hora de la oración, excepto una vez al mes, en la que la sociedad "Añoranzas" servirá un refresco en memoria de la desaparecida.

(Tomado de un muy antiguo recorte que conservo de un periódico evangélico de Formosa, llamado "Impacto de Dios", sin fecha de publicación).
Puede parecer broma, pero es para pensar, ¿no?

miércoles, 15 de diciembre de 2010

CRISIS Y LIBERACIÓN

"Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos". Isaías 26:4
Cuando era estudiante secundario, se podían adquirir en las librerías unos pequeños libritos (los resúmenes "LERÚ"), que contenían un compendio de cada materia. Tanto los alumnos como los profesores los amábamos, porque eran una síntesis genial de pesados volúmenes de estudio. Nos daban una visión de conjunto y ahorraban tiempo de lectura. Hasta creo que los docentes preparaban sus clases con ellos.
Es que a todos nos agradan las síntesis; más todavía en esta época en que se valora tan poco la lectura y nadie quiere enfrentarse a largos y dificultosos textos.
Este breve pasaje de Isaías 26, con apenas 21 versículos, tiene el valor de ser un resumen de la lucha entre el bien y el mal, además de contener también el gérmen de la doctrina de la justificación por la fe y hermosas exhortaciones.
En tiempos de Isaías, los asirios eran una gran amenaza y los ejércitos de Senaquerib habían llegado a atacar la ciudad de Jerusalén. Los israelitas confiaban en las seguras murallas de su ciudad, pero únicamente el poder de Dios los había librado milagrosamente en esa ocasión. Se anima entonces al pueblo a celebrar la victoria con un cántico. No obstante, en un futuro cercano los ejércitos de Babilonia irrumpirían destruyendo la ciudad que los judíos consideraban inexpugnable. La verdad que necesitaban aprender es que la única y verdadera fortaleza se encuentra en el Señor.
En este hermoso pasaje bíblico podemos anticipar con gozo la protección que nos brinda el Señor; vislumbrar por fe la victoria de Cristo sobre las huestes satánicas y elevar un canto de alegre confianza.
"En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro. Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades. Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos". Isaías 26:1-4
Dios es nuestro poderoso refugio contra el ataque del enemigo, hoy al igual que en la antigüedad. Los justos, la gente guardadora de verdades, o la "que se mantiene fiel" (versión Nacar Colunga); recibirá como recompensa una perfecta paz que será su herencia en el reino de Dios; pero también debe ser la feliz experiencia de su pueblo ahora mismo. La perfecta sumisión a la voluntad de Dios trae consigo la bendición de la perfecta serenidad. El cristiano maduro está en paz con Dios, consigo mismo y con los demás, porque persevera en confiar en Jesús.
Después (en sentido escatológico), se presenta un contraste entre la suerte de la Jerusalén simbólica y la Babilonia simbólica. Una es un refugio seguro y la otra será destruida por los juicios de Dios; una representa seguridad para los justos, la otra la opresión del enemigo. Los juicios divinos que caen sobre los malos proclaman tanto su poder como su justicia, cumpliendo así el deseo de sus fieles.
"Porque derribó a los que moraban en lugar sublime; humilló a la ciudad exaltada, la humilló hasta la tierra, la derribó hasta el polvo. La hollará pie, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos. El camino del justo es rectitud; tú, que eres recto, pesas el camino del justo. También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma. Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia".  Isaías 26:5-9
Por otra parte, estos castigos tienen un efecto negativo sobre los que resisten la voz de su misericordia. Los impíos no escucharán y serán arrasados. La impenitencia de los malos, a su vez, tiene como contraparte el arrepentimiento de los fieles, el cual dará paso a una abundante y gloriosa cosecha final.
"Se mostrará piedad al malvado, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová. Jehová, tu mano está alzada, pero ellos no ven; verán al fin, y se avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá. Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras obras. Jehová Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de nosotros; pero en ti solamente nos acordaremos de tu nombre. Muertos son, no vivirán; han fallecido, no resucitarán; porque los castigaste, y destruiste y deshiciste todo su recuerdo. Aumentaste el pueblo, oh Jehová, aumentaste el pueblo; te hiciste glorioso; ensanchaste todos los confines de la tierra".  Isaías 26:10-15
Por medio de la aflicción de la tribulación del tiempo del fin, Dios se propone separar la paja del trigo y dar a cada uno su recompensa. Tal como la angustia de Jacob junto al río Jaboc (ver Génesis 32), los que serán salvos estarán en riesgo cierto de ser exterminados; por eso buscarán la preciosa seguridad de estar en paz con el cielo. El conflicto será tan intenso que se invitará al pueblo de Dios a esconderse "en tanto que pasa la indignación". Su único refugio será la gracia y el perdón de Cristo; ninguna otra fortaleza de factura humana les servirá. Los que serán redimidos en esa ocasión reconocerán que no tienen mérito que reclamar, que sus obras o su justicia propia no tienen valor en absoluto. Se pinta al fin un cuadro de seguridad en el conflicto final, los justos son protegidos y los malos castigados
"Jehová, en la tribulación te buscaron; derramaron oración cuando los castigaste. Como la mujer encinta cuando se acerca el alumbramiento gime y da gritos en sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová. Concebimos, tuvimos dolores de parto, dimos a luz viento; ninguna liberación hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo. Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos. Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación. Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos". Isaías 26:16-21
¡Animo en el Señor!
Él es la Fortaleza de los Siglos, un seguro refugio para todo hijo suyo débil y temeroso.
Cantemos hoy alabanzas anticipando la maravillosa liberación que nos espera.

jueves, 9 de diciembre de 2010

LA IGLESIA ¿INSTITUCIÓN DIVINA O INVENTO HUMANO?

"Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo". Gálatas 1:9-12
Hace algún tiempo compré una rosca de Pascua. La saqué de la heladera por la tarde y comimos algunas porciones con mi esposa en la merienda. Ella le sintió un gusto raro, y al observar lo que quedaba, advirtió que estaba llena de moho en la base. Al rato tuve que llevarla de urgencia al hospital (mi estómago fue más resistente pese a que yo comí más), por haberse intoxicado. Tuvieron que aplicarle suero y pasó un día internada y con mucho malestar.
¿Por qué pasó esto? Por mi incapacidad de notar lo que estaba corrompido. No advertí que la masa estaba verde por debajo ni sentí el amargo sabor de lo descompuesto.
¿No estará pasando lo mismo con la iglesia?
Si nos descuidamos, si nuestros sentidos espirituales están dormidos, podemos no ver lo podrido u olfatear lo descompuesto en ella. La consecuencia sería una intoxicación masiva con falsas doctrinas de hombres corruptos. Pero para advertirlo, tenemos que estar alertas.
Podemos también caer en el extremo opuesto de arrancar el trigo junto con la cizaña. Recordemos que esta obra nos fue prohibida por el Señor.
Continuando con el tema anterior, repaso los ítems faltantes de la entrada "¿CUERPO O CORPORACIÓN?"
5- No hay ninguna esperanza para la iglesia, a menos que se destruya TODA su estructura y se la cambie por una nueva.
6- Si la iglesia no es la transmisora de la verdad y la justicia, no cumple ninguna función.
7- Sería mejor en aras de la libertad humana, que ella no existiera.
8- Los diezmos y ofrendas no son prueba de fidelidad, porque van a engrosar las arcas de gente inescrupulosa.
9- La predicación del evangelio es en realidad un medio de reclutamiento de adeptos para dominarlos.
10- La victoria en este caso le pertenece a una maquinaria humana de dominación y no a Dios.
Creo firmemente que la iglesia, aunque necesitada de reformas, es de origen divino. Creo también, que no dejó librado el triunfo en la lucha contra el mal en manos de débiles mortales, sino que él mismo la dirige y la llevará a buen puerto.
Anteriormente afirmé que: "tal como en la figura del cuerpo, la iglesia es a la vez la obra de Dios y lo que hemos hecho de ella".
Si aceptamos la tesis de la "corporación" terminaríamos desconfiando de la obra que el Señor lleva a cabo por medio de hombres falibles. La predicación del evangelio y la fidelidad en los diezmos se reducirían a simples engañabobos. Satanás sería el vencedor, como siempre quiso.
La experiencia humana acerca de los movimientos reaccionarios, anarquistas y revolucionarios ha sido siempre que se destruye lo anterior para tener luego más de lo mismo. No quisiera ver esto en mi iglesia.
El cuerpo de Cristo es Su creación, no un invento humano. Pero aunque establecido divinamente, es profundamente afectado por lo que los hombres hacemos con él. 
La iglesia fue establecida por el Señor con un propósito santo; pero a veces los que debieran velar por ella son descuidados, indolentes o cortos de miras y causan dificultades. La belleza de la verdad se contamina con el orgullo, la suficiencia propia, el egoísmo y toda clase de males que surgen del corazón que no está anclado en Cristo. Basta una palabra irreflexiva o un instante de negligencia espiritual para causar la ruina de muchas almas. "Mejor es la sabiduría que las armas de guerra; pero un pecador destruye mucho bien". Eclesiastés 9:18
En el incidente que sigue se ve un claro ejemplo de la inconsistencia humana en agudo contraste con el poder divino:
"Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo". Mateo 16:13-20
Hasta aquí, todo va bien. Los discípulos confiesan su fe en Cristo como el Mesías prometido a Israel mediante la inspiración del Espíritu Santo. Pedro, como la voz cantante del grupo hace una grandiosa confesión y el Señor confirma en los doce el nacimiento, la misión y la victoria de su iglesia.
La iglesia está edificada sobre la roca que es Cristo mismo y sobre una confesión de fe en Jesús. Y esto es válido no solo para Pedro; es necesario que todos y cada uno de los cren en Él la vuelvan a hacer individualmente. El Señor es la roca de los siglos, que resistirá los embates del Hades, y todos los creyentes estarán seguros en él.
Unos pocos versículos más adelante, el cuadro cambia por completo: "Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!;  me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará". Mateo 16:21-25
¿Qué paso con la bienaventuranza, la revelación del Espíritu y las llaves del reino?
¿Dónde quedó la seguridad que antes tenía Pedro?
Felizmente, la vacilación, la cobardía o la infidelidad de los hombres no anula los planes y los propósitos que tiene para con nosotros.
Pablo no se equivoca cuando afirma: "antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso". Romanos 3:4
Aunque debemos estar alertas ante las señales de apostasía, no deberíamos dar cabida al pensamiento de que la iglesia ha fallado. Fallan los seres humanos porque son pecadores.
Tengamos cuidado además de no seguir ideas que puedan apartarnos de la sincera fidelidad al evangelio y terminar cambiando algo por nada. Considerar la iglesia como una institución puramente humana es negar que Dios tiene un pueblo aquí en la tierra y concederle la victoria al enemigo.
"Dios ha hecho de nosotros un pueblo para que sea su tesoro peculiar, propiedad suya. Ha determinado que su iglesia en la tierra permanezca perfectamente unida en el Espíritu y el consejo del Señor de los ejércitos hasta el fin del tiempo". (Carta 54. Escrita el 21 de enero de 1908).

martes, 7 de diciembre de 2010

CUERPO O INDIVIDUALISMO

"De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular".  1º Corintios 12:26,27
Tengo 52 años, necesito usar anteojos, tengo una importante pérdida auditiva, mi vientre se abultó, mi cabello abandonó varias áreas de mi cabeza y se cubrió de canas; mi digestión ya no es tan buena, me canso más rápido y mis huesos se resisten a algunos esfuerzos que antes hacía con facilidad.
Aunque tengo mejor salud que muchos otros de mi edad, me doy cuenta que el vigoroso cuerpo de mi juventud está en franca declinación. Y dentro de unos años me fallará por completo...
- Tal vez debería abandonarlo...
- ¡¡¡UPS...!!!
- ¡No tengo otro cuerpo adonde ir...!
Como ven, encuentro que mi condición física es muy similar a la condición del cuerpo de Cristo.
La iglesia de hoy muestra signos alarmantes de decadencia; hay en ella descuido, mundanalidad, incredulidad, formalismo, luchas internas, celos, envidias, además de hombres corruptos y doctrinas de demonios que buscan infiltrarse.
Sin embargo es el cuerpo de Cristo; su deterioro no indica que deba descartarse, sino que necesita cuidado.
"Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos". Efesios 5:29,30
Tal como mi cuerpo, la iglesia es a la vez la obra de Dios y lo que hemos hecho de ella.
No soy responsable por el deterioro normal de mi cuerpo, resultado del pecado, pero sí soy el culpable de su funcionamiento negativo, ya sea por abuso o por descuido. 
En forma similar, cuando nos espanta la condición de la iglesia deberíamos preguntar qué hemos hecho para que se encuentre así, o para mejorarla...
Pero, a diferencia de mi cuerpo físico que un día cesará de funcionar, sin importar cuánto lo haya cuidado, el cuerpo de Cristo no perecerá sino que será gloriosamente renovado por el Señor. Dejará de ser la iglesia militante para transformarse en la iglesia triunfante.
El gran peligro de considerar a la iglesia una corporación (negocio) está en olvidar su condición de cuerpo, dada por Cristo mismo y registrado en su Palabra. Cuando una sociedad comercial no funciona bien, tal vez,  lo mejor es abandonarla y seguir cada uno por su lado. Pero esto no es aplicable a la iglesia.
Aunque la individualidad es valiosa y debe ser preservada, el individualismo no es el método elegido por Dios para la evangelización del mundo y la proclamación de su último mensaje de amonestación.
Elena White afirma:"Dios ha constituido a su iglesia en la tierra en un canal de luz, y por su medio comunica sus propósitos y su voluntad. El no dará a uno de sus siervos una experiencia independiente de la iglesia y contraria a la experiencia de ella. No da a conocer a un hombre su voluntad para toda la iglesia, mientras la iglesia ­-el cuerpo de Cristo­- sea dejada en tinieblas. En su providencia, coloca a sus siervos en estrecha relación con su iglesia, a fin de que tengan menos confianza en sí mismos y mayor confianza en otros a quienes él está guiando para hacer adelantar su obra". Los Hechos de los Apóstoles,  Página 163
En mi condición de soldado raso del evangelio, sin más compromisos que el que hice con mi Señor -de servirle-, creo que tengo algo para decir; aunque no necesito defender a la iglesia.
Si alguien espera que haga un minucioso análisis sociológico o una poderosa refutación de lo que otro dijo, quedará decepcionado porque no es mi intención.  Expreso nada más que mi criterio al respecto. No puedo, ni es necesario, dar razones de alta teología o de gran nivel académico, puesto que si la experiencia del cristiano común no es suficiente para dar razón de su fe, ninguna otra cosa serviría. 
Repaso algunos puntos que escribí en la entrada anterior:
1- Si la Iglesia es una burocracia dominante y sometedora, se transformó en Babilonia y Dios no está dirigiéndola.
2- Todo aquel que confía en la iglesia es entonces un crédulo o es cómplice de la dominación.
3- El calificativo da por sentado que la organización de la iglesia es corrupta por completo.
4- La autoridad final no estaría en la iglesia como delegada de Dios sino en el criterio individual.
  • 1a) En lo referente al primer punto, sucede con la iglesia como con el cuerpo. Lo verdaderamente importante no sucede en los altos niveles. 
    • La vida del cuerpo se rige por lo que pasa a nivel molecular; no son los grandes órganos o sistemas los determinantes, sino los intercambios que suceden entre las moléculas individuales.
    • La vida de la iglesia se determina por lo que pasa en cada miembro y en cada congregación local. En la iglesia local tienen mucho mayor impacto las decisiones locales que las que vienen de los administradores regionales o nacionales. Se debe ver la dirección de Dios por la calidad de sus conversos y la profundidad de su experiencia religiosa.
  • 2a) El siguiente promueve el individualismo, en oposición a la búsqueda del consenso y del peso del criterio de los que han servido fervientemente al Señor por años.
  • 3a) El tercer ítem invita a desconfiar de todo y de todos, pero la abolición de la confianza deja como saldo la parálisis espiritual del conjunto.
  • 4a) El cuarto punto nos vuelve a la situación inicial: si el cuerpo no funciona, hay que descartarlo, pero, los que proponen  eso, ¿qué tienen para dar a cambio?
¿Qué cosa superior a lo que ya tenemos hemos de recibir?
¿Hay algún otro cuerpo que reemplace al cuerpo de Cristo?
¿Cambiaríamos la segura palabra profética por la opinión de algunos hombres?
La conclusión es evidente. Cambiaríamos TODO por NADA.
En un cuerpo saludable, la individualidad de cada miembro es reconocida y preservada con dedicación por el conjunto. Cuando estamos sanos, ni siquiera nos acordamos de que tenemos corazón, hígado, riñones o pulmones. Los echamos de ver cuando fallan o se enferman, es decir, cuando nos duelen o funcionann mal.
Los líderes sanos deberían ser igualmente anónimos. No necesitan notarse mientras la iglesia marcha bien. He trabajado en algunas iglesias perfectamente saludables en las que algunos miembros ¡ni siquiera conocían el nombre de su pastor local!
Todos los cuestionamientos al liderazgo surgen pues de una dirigencia afectada y/o de una membresía contagiada por la recurrente enfermedad del individualismo (fruto del pecado).
Cuando el cuerpo de la iglesia deja de actuar en concierto, cuando los miembros dejan de confiar el uno en el otro, cuando sólo se ve lo negativo y se desprecia lo positivo; entonces se halla en graves problemas.
El arrogante egoísmo que proclama "solo yo tengo razón" actúa igual que un cáncer devastador que termina por destruir el cuerpo.
La Biblia contiene esta solemne advertencia al respecto: 
"Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras". 2º Juan 1:8-11
No demos lugar al individualismo.