viernes, 22 de enero de 2010

DOBLE CIUDADANÍA


Vivo en una provincia fronteriza, y se puede escuchar allí a la gente hablar dos idiomas entremezclados, el castellano y el guaraní. La mayor parte de la gente tiene dos culturas que coexisten y armonizan. Esto se ve en casi todos los detalles. Las comidas típicas formoseñas incluyen platos como la "chipa" y la "sopa paraguaya" (que no es para nada una sopa). Es además frecuente usar en los negocios del lugar dos monedas, la argentina y la paraguaya.
En la vida cristiana, también podemos encontrar muchas personas que viven con características duales; habitan en la frontera entre el bien y el mal, vive en el límite entre el pecado y la santidad. Hablan dos idiomas, tienen dos culturas, se visten un poco como cristianos y un poco como el mundo, comen como los de aquí y algo del otro lado; en su trato con los demás, sus costumbres y sus pensamientos reflejan esa ambivalencia.
¿Somos nosotros ciudadanos de dos mundos? Positivamente no.
"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo". Filipenses 3:20
"Los hijos de Dios, el verdadero Israel, aunque dispersados entre todas las naciones, no son sino advenedizos en la tierra, y su ciudadanía está en los cielos".-PP 475.
En tiempos de paz no hay nada de malo en tener doble nacionalidad, pero en tiempos de guerra debemos optar por una o por otra, a riesgo de perder la vida. Lo mismo sucede en el plano espiritual. No podemos estar bien con Dios y con el Diablo, tenemos que elegir bando en el conflicto secular entre el bien y el mal. Nos va la vida en lo que elijamos.
¿De qué modo optamos por la ciudadanía celestial?
No hace falta que elijamos a Satanás para enrolarnos en sus filas. Basta con descuidar nuestra diaria comunión con el Señor para optar por el bando contrario. Necesitamos unirnos al pueblo de Dios bajo la bandera del Señor resucitado y apartarnos del enemigo.
"La condición para ser recibidos en la familia del Señor es salir del mundo, separarse de todas sus influencias contaminadoras. El pueblo de Dios no debe tener vinculación alguna con la idolatría bajo cualquiera de sus formas. Ha de alcanzar una norma más elevada. Debemos distinguirnos del mundo, y entonces Dios dirá: "Os recibiré como miembros de mi familia real, hijos del Rey celestial". Como creyentes en la verdad debemos diferenciarnos en nuestras prácticas del pecado y los pecadores... Debiéramos comprender más claramente el valor de las promesas que Dios nos ha hecho, y apreciar más profundamente el honor que nos ha dado. Dios no puede dispensar mayor honor a los mortales que el de adoptarlos en su familia, dándoles el privilegio de llamarlo Padre. No hay ninguna degradación en llegar a ser hijos de Dios".-FE 481.
El amor divino nos llama a no vivir con doble ciudadanía. Hay que elegir un lado por el cual jugarse.
Nuestra elección por el mundo no requiere decisiones firmes, solamente alcanza con ser descuidados e indiferentes.
Cuando hemos elegido luchar por el Señor en cambio, la tarea no ha finalizado ni mucho menos. Se requiere una completa y permanente consagración. Es una tarea diaria, personal e indelegable que continuará hasta el fin de nuestras vidas.
"Somos extranjeros y peregrinos en este mundo. Hemos de esperar, velar, orar y trabajar. Toda la mente, toda el alma, todo el corazón y toda la fuerza han sido comprados por la sangre del Hijo de Dios... Si nuestros corazones están unidos con el corazón de Cristo, tendremos un deseo muy intenso de ser vestidos de su justicia. Nada se colocará sobre la persona para atraer la atención, o para crear polémica. ¡Cristianismo: cuántos hay que no saben lo que es! No es algo que nos ponemos encima en forma externa. Es una vida infundida dentro de nosotros por la vida de Jesús. Significa que estamos usando el manto de la justicia de Cristo".-TM 127, 128.
Mi abuelo Pedro había nacido en Alemania y ya adulto emigró a la Argentina. Cuando tenía casi 90 años anunció gozoso que se había nacionalizado argentino y yo no entendía el porqué de esa decisión.
Me dijo que la mayor parte de sus seres queridos habían muerto en las muchas guerras en que participaron los alemanes, en cambio a su país adoptivo le debía todo lo que era y tenía, por lo que consideraba un honor formar parte de él.
Ahora, a la distancia, lo entiendo. Él eligió.
¿Es un honor para tí ser ciudadano del Reino de los Cielos?

TITULOS DE CRISTO EN APOCALIPSIS 1-3




Visión de CRISTO EN Apoc. 1


APOCALIPSIS 2,3


SIGNIFICADO


Vers. 13 y 16


El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro

Jesús camina en medio de su pueblo y controla su destino


Vers. 17,18


El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió

No debemos temer ni si quiera a la muerte si Él nos cuida


Vers. 16


El que tiene la espada aguda de dos filos

La palabra de Dios encarnada (Hebreos 4:12)

Vers. 14,15

El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido

Ojos como... Posee una visión íntima y total de cada uno de nosotros

Vers. 16 y Apoc. 4:5

El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas

Siete espíritus:representa la totalidad del poder del Espíritu
Siete estrellas: las 7 iglesias

Isaías 22:22

El Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre

Santo y Verdadero:no se menciona en otra parte
Llave de David:abre el reino mesiánico de Cristo a los fieles

Vers. 5, Prov. 8.22

El Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios
Amén: no se menciona en otra parte
Testigo Fiel: el es la Verdad
Principio... Él es el Creador


ALABANZAS EN EL CIELO


En este cuadro aparecen siete alabanzas en el Apocalipsis que van sumando progresivamente adoradores y motivos de alabanza, mientras se desarrolla el plan de la redención. Comienza con el Dios creador del Génesis y finaliza con la alabanza universal en la segunda venida de Cristo.

TEXTO


ADORADORES


MOTIVO DE ALABANZA

  • Apocalipsis 4:4-11
Los 4 seres vivientes y los 24 ancianos que están alrededor del trono

Dios es el único y poderoso Creador

  • Apocalipsis 5:8-14
Los 4 seres vivientes, los 24 ancianos, los ángeles, todo lo creado

Mediante la sangre del Cordero tenemos redención.
Hechos reyes y sacerdotes
  • Apocalipsis 7:9-14
Los 4 seres vivientes, los 24 ancianos, los ángeles y la gran multitud vestida de ropas blancas
Gratitud a Dios y al Cordero  por la salvación
  • Apocalipsis 11:15-19
Voces en el cielo. Los 24 ancianos
Dios reina. Trae el galardón para los justos y juzga a los reinos del mundo

  • Apocalipsis 14:1-5
Los 144.000 redimidos
Canto de su experiencia. Aparecen sin mancha ante el trono de Dios

  • Apocalipsis 15:2-4
Los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen
Alabanza por la sus justos juicios y por la victoria final. Cántico de Moisés y del Cordero

  • Apocalipsis 19:1-8
Los 4 seres vivientes, los 24 ancianos, los ángeles, una voz del cielo y una gran multitud

Dios Todopoderoso reina. Llegaron las bodas del Cordero

miércoles, 20 de enero de 2010

ESPERANDO CORRECTAMENTE


¿Cuánto quiere esperar una novia para casarse? ¿Cuánto tiempo esperaría un trabajador por su sueldo? ¿Y cuánto tiempo quiere esperar un niño para recibir su regalo ?
Entre todas las respuestas posibles, con toda seguridad ninguno de ellos quisiera esperar dos mil años para ver cumplirse su expectativa.
No es propio de los seres humanos el tener paciencia para esperar. Los tiempos de nuestra civilización occidental son vertiginosos y buscamos que todo se haga rápidamente. Tanto es así que se ha formado toda una cultura "express", donde todo se resuelve, se compra, se consume o se come en el menor tiempo posible.
Los cristianos somos llamados a esperar el regreso de nuestro Salvador, pero la espera no ha sido breve. Lleva ya veinte siglos. Y muchos, creyentes o no, se plantean si vale la pena seguir esperando. Pero hay virtud en esperar correctamente.
El poeta R. Kipling lo expresó así en su poesía: "si puedes esperar y no sentirte cansado con la espera..." (ver entrada en poesía Si...)
La pregunta que sigue a la anterior afirmación es que, si hay una forma de esperar correctamente... ¿hay formas incorrectas de esperar?
Pablo en su primera carta a los creyentes en Tesalónica les habló de la esperanza de la resurrección y de la venida de Cristo incluyéndose entre los que estarían vivos al momento de su regreso. ¡Jesús volvería pronto!
Pero en su segunda epístola se encarga de enfriar los ánimos diciendo: "Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca". 2ª Tesalonicenses 2:1,2
¿A qué se debió el cambio?
A que los creyentes habían comprendido mal sus palabras y fueron usadas como excusa por algunos fanáticos para vivir esperando ese gran día de manera desordenada y ociosa (ver 2ª Tesalonicenses 3:6-12). Pone el acento entonces en la manera correcta de aguardar su regreso, viviendo vidas productivas y laboriosas sin abandonar la espera.
El consejo también es para nosotros, los creyentes de los últimos tiempos.
Hay al menos cuatro peligros de los que debemos guardarnos los que estamos esperando su segundo advenimiento:
  • Especular: No debemos perder nuestro tiempo en vanas conjeturas sobre tiempos futuros, que solo tienen como resultado el descuido de los deberes del presente. Nos corresponde vivir una vida de intensa actividad que este sin embargo sustentada por la oración, el estudio de la Palabra y la meditación.
  • Poner fechas: Porque contar y calcular presuntas nuevas fechas proféticas nos llevaría directo al fanatismo y a vivir en una religión basada en el temor.
  • Buscar señales: La excitación pasajera no produce buenos creyentes; tampoco el sensacionalismo, ni los milagros, ni lo novedoso deben constituirse en la base de nuestra fe.
  • Caer en la indolencia: La pereza, los celos, la envidia y las contiendas son su seguro resultado. Como los cristianos de Tesalónica o el siervo de la parábola, podemos decir por palabras y/o acciones: "mi señor se tarda en venir".
Pero...¿Acaso mintió Jesús? ¿No dijo que vendría pronto?
No, el Señor no miente. El tiempo de su advenimiento es presentado siempre en las Sagradas Escrituras como muy corto (Ver por ejemplo Apocalipsis 22:6,7,10,12,22).
Esto es cierto en primer lugar debido a la brevedad de nuestra vida.
En segundo lugar porque las dificultades que esperaban a los primeros discípulos acortarían los plazos de preparación: "Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa". 1ª Corintios 7:29-31
Finalmente, el sentido de urgencia nos es necesario en todo tiempo para que no descuidemos la gran comisión de preparar un pueblo para su venida.
No perdamos además el sentido de expectativa, esperando con toda confianza el momento de recibir nuestra recompensa, como dijo el apóstol: "Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida". 2 Timoteo 4:8
Esperemos en Dios correctamente.
Digamos hoy con el salmista:
De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.
Señor, oye mi voz;
Estén atentos tus oídos
A la voz de mi súplica.
JAH, si mirares a los pecados,
¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?
Pero en ti hay perdón,
Para que seas reverenciado.
Esperé yo a Jehová, esperó mi alma;
En su palabra he esperado.
Mi alma espera a Jehová
Más que los centinelas a la mañana,
Más que los vigilantes a la mañana.
Espere Israel a Jehová,
Porque en Jehová hay misericordia,
Y abundante redención con él;
Y él redimirá a Israel
De todos sus pecados.
Salmos 130

martes, 19 de enero de 2010

¿DARÍAS TU VIDA POR ÉL?


¿Es malo tener confianza propia?
Una de las acusaciones que los no creyentes vierten sobre los cristianos es que la idea misma de nuestra fe está en rebajarnos a nosotros mismos. Los mentores de la autoayuda proclaman: "tú puedes" y toda una generación enseña hoy a sus hijos que pueden ser lo que desean con solo proponérselo.
Es bueno creer en nosotros mismos, confiar en nuestros dones y desarrollar nuestro potencial, - a esto se le llama autoestima- puesto que de esa manera progresaremos en la vida. Pero lo que sucede es que con demasiada frecuencia (por decir poco) no conocemos realmente lo que somos o podemos hacer.
Tanto podemos subestimarnos, negando nuestro valor como hijos de Dios, como creer que podemos alcanzar el éxito en nuestra vida sin necesidad de Su ayuda. 
La experiencia de la negación de Pedro puede ayudarnos a colocar este tema en la perspectiva adecuada.
Veamos los relatos paralelos de los evangelios:
  1. "Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas... Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré. Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo". Mateo 26:31-35
  2. "Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. El le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte". Lucas 22:31-33
  3. "Entonces Jesús les dijo: Todos os escandalizaréis de mí esta noche...Entonces Pedro le dijo: Aunque todos se escandalicen, yo no... Mas él con mayor insistencia decía: Si me fuere necesario morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo". Marcos 14:27-31  
  4. "Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti. Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: no cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces". Juan 13:37, 38
Conocemos el resto de la historia y el lamentable y completo fracaso del temerario discípulo. ¿A dónde fueron a parar sus valientes palabras cuando estaba en el patio del sumo sacerdote?
Las enfáticas afirmaciones de Pedro (y del resto de los discípulos, a no olvidarlo), abarcaban cuatro áreas invaluables de la experiencia cristiana:
  • Compromiso: Yo no me avergonzaré de tí.
  • Fidelidad:Confesaré tu nombre hasta la muerte.
  • Perseverancia: Estoy dispuesto a ir a la cárcel y a la muerte.
  • Abnegación: Mi vida pondré por  tí.
Sus palabras (verdaderamente proféticas) fueron pronunciadas con una convicción nacida de la autosuficiencia, pero sus buenas intenciones estaban empañadas por el orgullo y la confianza propia, y velaban al monstruo de la negación y la cobardía que estaba al acecho en su interior.
Elena de White comenta: "Cuando Pedro dijo que seguiría a su Señor a la cárcel y a la muerte, cada palabra era sincera; pero no se conocía a sí mismo. Ocultos en su corazón estaban los malos elementos que las circunstancias iban a hacer brotar a la vida. A menos que se le hiciese conocer su peligro, esos elementos provocarían su ruina eterna. El Salvador veía en él un amor propio y una seguridad que superarían aún su amor por Cristo. En su experiencia se habían revelado muchas flaquezas, mucho pecado que no habla sido amortiguado, mucha negligencia de espíritu, un temperamento no santificado y temeridad para exponerse a la tentación. La solemne amonestación de Cristo fue una invitación a escudriñar su corazón. Pedro necesitaba desconfiar de si mismo y tener una fe más profunda en Cristo. Si hubiese recibido con humildad la amonestación, habría suplicado al pastor del rebaño que guardase su oveja... Pedro sintió que se desconfiaba de él, y pensó que ello era cruel. Ya se escandalizaba, y se volvió más persistente en su confianza propia". El Deseado de Todas las Gentes pag. 673
Muchos hay hoy, que al serles revelada alguna debilidad en su vida espiritual, se defienden diciendo:
"Aunque no vaya yo a la iglesia, eso no me apartará de mi fe". "Un par de adornos o un poco de color aquí o allá, tales compañías o esta música no me apartarán de Dios". "Tomar un poco de esto o de aquello no me va a hacer renegar de lo que creo". "Los demás sí, pero yo no; no soy como los otros"...
Y así por el estilo, recorremos el camino de Pedro, desconociendo lo que hay en nuestro propio corazón y dándole armas al enemigo para que nos destruya.
La Escritura afirma que: "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?" Jeremías 17:9
Roguemos al Padre en nombre de Jesús que nos conceda la humildad necesaria para caer a sus pies reconociendo nuestras debilidades y pidiéndole ayuda para no fracasar en la ya cercana y decisiva "hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero para probar a los que moran sobre la tierra" Apocalipsis 3:10.
Si Jesús te hiciera hoy la pregunta: ¿Tu vida pondrás por mí?
¿Cómo responderías?