miércoles, 6 de enero de 2010

QUE LLUEVA


Habíamos preparado durante varios meses un campamento de Conquistadores (scouts) en el predio de nuestra escuela. Eran alrededor de 600 jóvenes y niños que colocarían sus carpas, harían construcciones, realizarían tareas comunitarias, cantarían y jugarían por varios días.
El clima estaba espléndido, el sol brillaba radiante en el cielo sin nubes y aunque habíamos tenido cinco meses de sequía, todo iba bien. El benigno invierno formoseño no suele plantear problemas.
Repentinamente, esa noche llovió. No fue una lluviecita sinó un diluvio torrencial que parecía desquitarse por tantos meses sin agua. Tuvimos que salir a auxiliar a los acampantes que estaban ya en medio del agua.
A todos por igual la lluvia nos tomó por sorpresa, pero las reacciones fueron diferentes para cada grupo. Algunos se adaptaron rápidamente y siguieron adelante, otros no paraban de quejarse por ver todas sus cosas empapadas y otros más, lamentablemente un grupo grande, se marcharon para no volver.
La Biblia nos habla también de una lluvia venidera, abundante, colosal. No será agua lo que caerá del cielo, sinó la plenitud del Espíritu. Como la lluvia de mi historia nos tomará a todos por sorpresa y no todos reaccionarán bien ante ella.
El profeta Joel la anticipó en su libro, teniendo como modelo las lluvias de Palestina. En aquella región caía una precipitación llamada lluvia temprana, que ayudaría en las tareas de la siembra; luego, vendría la lluvia tardía que haría madurar el grano para la cosecha.
"Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio". Joel 2:23
Fue en el Pentecostés que la iglesia recibió la lluvia temprana, y así lo entendieron los apóstoles citando dicha profecia (ver Hechos 2:14-21).
Sin embargo la lluvia tardía, la plenitud del Espíritu, aun espera por nosotros. La mayor bendición que Dios quiere darnos todavía está en el futuro.
La visión de Joel tenía una aplicaciòn inmediata a la invasión asiria, se cumplió parcialmente en el Pentecostés, pero llegaría a su culminación en el "día del Señor" al fin de los tiempos:"Y Jehová dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?" Joel 2:11
Este cumplimiento de las profecías no es automático, pues tiene ciertas condiciones.
La bendición del Espiritu no es para cualquiera en cualquier tiempo en cualquier condición. Los requerimientos de Dios tienen que ver con una actitud decidida por parte de su pueblo. No individuos solamente, aunque por alli debe comenzar, sino con su pueblo remanente.
¿Cuales son esas condiciones?
"Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo. ¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios? Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea. Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia. Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios? Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo". Joel 2:12-18
La consecuencia de tal búsqueda de Dios no puede sino tener un único resultado: el triunfo glorioso y final de la predicación del evangelio por corazones que arden de amor por Jesús. La culminación de las señales de los tiempos. El desenlace del gran conflicto. El regreso de nuestro Señor en gloria y majestad.
"Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado". Joel 2:28-32
Dios nos llama a buscar el derramamiento del Espíritu. Somos su precioso remanente en un mundo que se deshace en el pecado. Ya está viniendo y solamente faltamos nosotros.
Yo quiero ver ese día.

Tentación


En un maravilloso jardín, al principio de los tiempos, ocurrió la primera tentación. Bajo la forma de una hermosa serpiente ,Satanás engaño a nuestros primeros padres incitándoles a comer del árbol prohibido que estaba en medio del huerto. Con superabundancia para su sustento, Adán y Eva cayeron trágicamente ante las insinuaciones del enemigo.
Muchos dicen ante este relato: -¿tanto lío por comer una manzanita?
Pero es que no se trataba acerca de una fruta (no sabemos cual), sino de asuntos más trascendentes como: adoración, obediencia, señorío.
No era cuestión de comer o no comer, se trataba de a quién creerían; era una cuestión de fe.
El asunto, finalmente, era a quién amarían; a Dios o a sí mismos (que es lo mismo que decir a Satanás).
Porque el tentador no estaba tan interesado en los seres humanos como en lastimar a Dios. Deseaba asegurarse su lealtad para causar daño al corazón de Jesús, verdadero objeto de su enemistad.
El nuevo escenario de la tentación escogido por el Demonio varios siglos más tarde, no fue ya un bonito jardín, sino un árido desierto, que reflejaba adecuadamente la condición del mundo bajo su dominio. No enfrentó ya al primer Adán, sino al segundo Adán.
Allí: "Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y en las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios". Lucas 4:1-12
Nótese que Jesús no buscó la tentación, pues había ido allí bajo la influencia del Espíritu, estaba ayunando y orando ¡Qué diferente a nosotros, que a veces caemos en ella porque descuidamos el estudio de la Biblia y la oración!
La oración y la Palabra fueron el consuelo, el refugio y las armas de Cristo en toda su vida terrenal. No debemos descuidarlas nosotros, que estamos mucho más indefensos ante la tentación de lo que lo estaba Adán.
En estas tres tentaciones presentadas al Señor se encuentran resumidas todas las tentaciones de todas las épocas. No hay nada nuevo bajo el sol. El meollo de la cuestión es quien reinará en nuestra vida.
La respuesta a las tentaciones encuentra un modelo en las respuestas dadas por Cristo al enemigo de las almas:
  • Escrito está: la Palabra de Dios debe ser nuestra guía y alimento constante al punto de moldear y trazar límites a cada aspecto de nuestra existencia.
  • No tentarás al Señor tu Dios: únicamente Dios merece nuestra completa fidelidad.
  • Vete de mí Satanás: Si amamos a Dios y creemos en él, rechazaremos los argumentos del adversario.
¿Cuál será el resultado?
"Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo".
Lucas 4:13
Así como al demonio se le acabó el libreto con Jesús, lo mismo pasará con nosotros si resistimos firmemente en oración, asidos de la Palabra de Vida. Cada tentación vencida nos dará más fuerza para resistir; cada tentación en la que caigamos nos volverá más débiles para la siguiente.
La Escritura nos aconseja: "Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca". 1 Pedro 5:8-10
Busquemos pues ser perfeccionados, afirmados fortalecidos y establecidos en el Señor.
¡Perseveremos en Cristo, que ya falta poco!

viernes, 1 de enero de 2010

PARALIZADOS


"Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando... Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil... Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño." Mateo 26:36-43
¿Qué andaba mal con los discípulos?
Que estaban dormidos en la hora en que más necesitaban estar despiertos.
Para ellos el día siguiente sería uno como tantos. La rutina de su ministerio con Jesús había sido cansadora y no querían nada más que descansar. No tenían conciencia ni preparación para los cambios abrumadores que tendrían que enfrentar en breve y que afectarían el resto de sus vidas.
Bien que el Señor les había advertido de lo que pasaría, pero no hicieron caso y borraron de su memoria inmediata sus mensajes. Sólo tenían conciencia de una gran tristeza que embargaba el alma de su Maestro y que también los dominaba a ellos.
No es muy diferente el panorama en nuestros días. Quiero compartir con ustedes estas citas de Elena White, escritas hace mucho pero perfectamente aplicables para hoy.
"La crisis se aproxima gradualmente a nosotros. El sol brilla en el cielo, siguiendo su derrotero acostumbrado, y los cielos aún declaran la gloria de Dios. Los hombres aún comen y beben, plantan y edifican, se casan y se dan en casamiento. Los comerciantes todavía venden y compran. Los hombres se incitan unos contra otros, contendiendo por el puesto más elevado. Los amadores de los placeres aún colman los teatros, las carreras de caballos, las casas de juego. Prevalece la mayor excitación, y sin embargo la hora de gracia está próxima a su fin, y cada caso está por ser decidido para la eternidad. Satanás ve que su tiempo es corto. Ha puesto a todos sus agentes a la obra, para que los hombres sean engañados, ilusionados, ocupados y hechizados, hasta que el día de gracia concluya y la puerta de la misericordia se cierre para siempre. Estamos llegando a un tiempo cuando habrá una tristeza que ningún bálsamo humano podrá mitigar. Los ángeles guardianes están ahora reteniendo los cuatro vientos para que no soplen hasta que los siervos de Dios sean sellados en sus frentes; pero cuando Dios les ordene que los suelten, predominará una situación de contienda de tal naturaleza que ninguna pluma puede describirla" (Review and Herald, 14 de marzo, 1912).
¿Te domina el sueño? ¿Estás cansado?
Presta atención a quién es el autor de este estado de cosas: "El pueblo de Dios debe recibir la amonestación y discernir las señales de los tiempos. Las señales de la venida de Cristo son demasiado claras para que se las pongan en duda; en vista de estas cosas, cada uno de los que profesan la verdad debe ser un predicador vivo. Dios invita a todos, tanto predicadores como laicos, a que se despierten. Todo el cielo está conmovido. Las escenas de la historia terrenal están llegando rápidamente a su fin. Vivimos en medio de los peligros de los postreros días. Mayores peligros nos esperan, y sin embargo, no estamos despiertos. La falta de actividad y fervor en la causa de Dios es espantosa. Este estupor mortal proviene de Satanás". (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 88, 89.)
La consecuencia lógica de estar dormidos es la inacción. La inacción lleva seguidamente a la pérdida de la fe.
"La incredulidad, como una mortaja, está rodeando a nuestras iglesias, porque no utilizan los talentos que Dios les ha dado, impartiendo la luz a los que no conocen la verdad preciosa. El Señor pide que las almas perdonadas, que se regocijan en la luz, hagan conocer la verdad a otros". (Boletín de la Asociación General, 1893, pág. 133.)
"Satanás procura mantener al pueblo de Dios en un estado de inactividad, e impedirle que desempeñe su parte en la difusión de la verdad, para que al fin sea pesado en la balanza y hallado falto". (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 88.)
La pérdida de la fe lleva inexorablemente a la pérdida del amor a Dios y a las almas que perecen en el pecado.
Vale hacerse la pregunta: ¿Soy culpable de la perdición de otros? Considera: "Los hombres están en peligro. Las multitudes perecen. ¡Pero cuán pocos de los profesos seguidores de Cristo sienten anhelo por esas almas! El destino de un mundo se halla en juego en la balanza; pero esto apenas si conmueve a los que pretenden creer las verdades más abarcantes que jamás hayan sido dadas a los mortales. Hay falta de aquel amor que indujo a Cristo a abandonar su hogar celestial y tomar la naturaleza humana a fin de que la humanidad pudiera tocar a la humanidad, y llevarla a la divinidad. Hay un estupor, una parálisis sobre el pueblo de Dios, que le impide entender el deber de la hora"(Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 278, 279.)
Solamente el Médico divino tiene el remedio para esta condición. Únicamente en él podremos encontrar seguridad. Nos invita a velar y orar para no ser entrampados por el Diablo.
Comencemos este año despiertos y trabajando por las almas por las cuales Cristo murió.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Isaías 52

EL MENSAJE ADVENTISTA DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Los adventistas del 7º día basamos nuestro mensaje profético en toda la Biblia, tanto en el AT como en el NT. Pero reconocemos que los tres mensajes angélicos de Apocalipsis 14:6-12 son el fundamento de la comprensión de nuestra misión actual.
Entendemos que estos mensajes nos llaman a predicar a todo el mundo el evangelio eterno, el evangelio de la gracia redentora y la justificación por la fe, que incluye tanto la adoración al Creador como la restauración del mensaje del sábado. Nos advierte que Babilonia ha caído y que no debemos adorar a la bestia escatológica ni a su imagen, que representan la unión de la iglesia con el estado para imponerse sobre las conciencias de los hombres. El Apocalipsis también nos advierte que la última de las 7 iglesias, la de Laodicea, se aplica al tibio pueblo de Dios del tiempo del fin.
Pero, aun si no existiera el Apocalipsis o todo el Nuevo Testamento, podríamos tener la misma fe y las mismas doctrinas, contando con el respaldo  del Antiguo Testamento. Hay allí cientos de textos que nos muestran que, efectivamente, el mensaje que predicamos es "el evangelio eterno".
En el pasaje siguiente que se encuentra en Isaías 52 podemos encontrar estos elementos mencionados:
¡Despierta, Sión, despierta! ¡Revístete de poder! Jerusalén, ciudad santa, ponte tus vestidos de gala, que los incircuncisos e impuros no volverán a entrar en ti. ¡Sacúdete el polvo, Jerusalén! ¡Levántate, vuelve al trono! ¡Libérate de las cadenas de tu cuello, cautiva hija de Sión! Porque así dice el Señor omnipotente: «En tiempos pasados, mi pueblo descendió a Egipto y vivió allí; en estos últimos tiempos, Asiria los ha oprimido sin razón.» Y ahora —afirma el Señor—, ¿qué estoy haciendo aquí? Sin motivo se han llevado a mi pueblo; sus gobernantes se mofan de él. No hay un solo momento en que mi nombre no lo blasfemen Por eso mi pueblo conocerá mi nombre, y en aquel día sabrán que yo soy quien dice: "¡Aquí estoy!" » ¡Qué hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas; del que proclama la paz, del que anuncia buenas noticias, del que proclama la salvación, del que dice a Sión: «Tu Dios reina»! ¡Escucha! Tus centinelas alzan la voz, y juntos gritan de alegría, porque ven con sus propios ojos que el Señor vuelve a Sión. Ruinas de Jerusalén, ¡prorrumpan juntas en canciones de alegría! Porque el Señor ha consolado a su pueblo, ¡ha redimido a Jerusalén! El Señor desnudará su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios. Ustedes, que transportan los utensilios del Señor, ¡pónganse en marcha, salgan de allí! ¡Salgan de en medio de ella, purifíquense! ¡No toquen nada impuro! Porque así dice el Señor: «Ustedes fueron vendidos por nada, y sin dinero serán redimidos.» Pero no tendrán que apresurarse ni salir huyendo, porque el Señor marchará a la cabeza; ¡el Dios de Israel les cubrirá la espalda! Isaías 52:1-12 NVI
Aparecen aquí cuatro ideas fundamentales y cuatro exhortaciones.
Veamos las cuatro primeras:
  • La redención es gratuita: Se anuncia aquí el evangelio de la gracia. "De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados". Isaías 52:1-3 RVA
  • Saber o conocer el nombre de Dios significa comprender su voluntad y confiar en él:  Dios siempre tuvo y todavía tiene un remanente elegido por gracia que vive por la fe en su nombre. Como en los días de Isaías, el nombre de Dios es blasfemado y como entonces, el se revelará y actuará por medio de "mi pueblo (que) conocerá mi nombre" Isaías 52:4-6.
  • Debemos publicar que Dios reina: Se nos llama a predicar el evangelio del juicio previo al advenimiento que concluirá con nuestra liberación, cuando Dios reine efectivamente sobre toda su creación. "!Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: !Tu Dios reina!... porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido". Isaías 52:7-9 RVA
  • Salir de Babilonia implica purificación: La obra de la preparación para su venida, incluye la separación del mundo y la remoción de todo pecado conocido de nuestras vidas. "Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová. Isaías 52:10-12 RVA
Cuatro exhortaciones aparecen como imperativos en el texto correspondiente de la Nueva Versión Internacional:
  1. Despierta: ¡Despierta, Sión, despierta! ¡Revístete de poder!
  2. Libérate: ¡Sacúdete el polvo, Jerusalén! ¡Levántate, vuelve al trono! ¡Libérate de las cadenas de tu cuello, cautiva hija de Sión!
  3. Predica: ¡Qué hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas; del que proclama la paz, del que anuncia buenas noticias, del que proclama la salvación, del que dice a Sión: «Tu Dios reina»
  4. Purifícate: Ustedes, que transportan los utensilios del Señor, ¡pónganse en marcha, salgan de allí!  ¡Salgan de en medio de ella, purifíquense! ¡No toquen nada impuro!
Como creyentes en la segunda venida de Jesús, debemos despertarnos a la hora que se avecina, debemos liberarnos por su gracia del pecado que nos asedia, debemos predicar el evangelio sin importar el costo y permitir que el Espíritu nos santifique por completo.
¡Maranatha!

sábado, 26 de diciembre de 2009

PÍDEME, Y TE DARÉ POR HERENCIA LAS NACIONES

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra". Salmos 2:8
Hace algunos años miré un mapa de la provincia de Formosa y  noté con tristeza que en la mayor parte del territorio no existían iglesias adventistas. Había un vacío que esperaba ser llenado desde hace mucho tiempo. Desde la localidad de Pirané hasta el límite oeste con la provincia de Salta no había ni siquiera una congregación o un grupo pequeño (ver mapa).
Sentí un deseo inmenso de que allí se encendieran las luces del evangelio. Sin duda habría allí hijos de Dios.
Se me ocurrió entonces preparar un plan sencillo para evangelizar esta zona. Leí libros, consulté la Biblia, oré mucho y luego volví a orar, pregunté a mis amigos, a líderes de la iglesia y a mi familia, y finalmente lo puse por escrito.
Quedaba ahora lo más difícil: ponerlo en acción.
Lo envié a Corrientes a la Asociación Argentina del Norte, sede de nuestro campo, para que los líderes vieran cómo implementarlo.
Confieso que tenía muy pocas expectativas, porque las prioridades y el avance del evangelio pasaban por otro lado, como yo bien sabía por haber participado en algunas juntas misioneras. Pero lo que sucedió a continuación me hizo ver lo que todos debiéramos saber: que Dios está al frente de su obra.
Los dirigentes vinieron a mi casa y demostraron sincero interés por el proyecto. Todos advertíamos claramente las dificultades que entrañaba el desafío. No había disponibilidad de recursos humanos ni económicos, así como tampoco había interesados en esa zona. A pesar de todo, el plan les pareció bueno y acordaron recorrer la zona para conocerla de primera mano.
Nuestro bondadoso Dios me mostró con claridad por medio de las circunstancias que se fueron sucediendo, que la obra de llevar el evangelio a todo el mundo no está en nuestras inseguras manos, ni depende de medios visibles.
Todo el oeste de Formosa tiene un clima extremadamente seco, casi desértico y muy caluroso. Pero donde no había nada, el desierto floreció. 

Encontraron allí, en un pueblo llamado Ingeniero Juárez, situado casi en el extremo oeste provincial un consagrado hermano, que soñaba como yo con una "gran iglesia" en ese lugar.
Comenzaron a tener interesados, pero necesitaban alquilar un salón para conferencias.
Se presentó en esos días en Corrientes una persona que venía de otra provincia de nuestro campo con un dinero para donar "en lo que hiciera falta para evangelismo" ¡Era justo lo que se necesitaba para el alquiler de un año!
Pronto hubo un grupo de 25 personas que se congregaban allí y fueron bautizados. El grupo creció y hacía falta ahora un templo.
Cuando sus hijos ponen los pies en el agua se abre camino en el mar, pero en este caso,  el poder de Dios  obró antes incluso de que hubiera en vista algún terreno; una persona del exterior donó el dinero para construir el templo.
Pregunto: ¿quién en el extranjero conocía siquiera ese lugar para interesarse por él?
¡Maravilloso Señor y Salvador tenemos!
 En menos de un año ya había un templo nuevo en esa localidad.
Luego comenzaron a suceder otros milagros, que hicieron que nuestro pastor se viese obligado a viajar los casi 500 km. desde nuestra capital hasta el nuevo lugar, cada vez con más frecuencia. Incluso en Ibarreta una familia llamó para ser bautizados sin haber sido instruidos por ningún pastor o laico. Pronto surgieron nuevos lugares, al punto que hoy hay allí cuatro localidades en donde se congrega un buen grupo de creyentes. Se formó un nuevo distrito que ya cuenta con su pastor y la obra continúa en progreso.
Cuando vi en el siguiente congreso  los cuatro nuevos puntos en el mapa, lloré de emoción.
Fui luego invitado por el pastor local a dirigir una semana de oración en un pequeño pueblo llamado Pozo del Tigre. Allí tuve el privilegio de ver con mis propios ojos lo que nuestro Padre Celestial está haciendo. Conocí a consagrados hermanos, como a la Sra. Pascuala, que nos alojó en su casa, quien por 25 años fue fiel al Señor en soledad en donde estaba, también rogando por tener un lugar donde adorar.

Este año se dedicó el templo de Juárez y el año que viene se cumplirán los 5 años del  plan que escribí.
Al volver a leerlo, encuentro que mi visión del asunto era demasiado limitada y que Dios obró de maneras maravillosas, como lo hace siempre, yendo muy por delante de nuestra pobre fe.
La obra de predicación sufre años de atraso, no porque no tengamos los medios o falten obreros. Quizá es por falta de sueños.
Soñemos  en grande. Soñemos con ver concluída la obra. Soñemos con su venida. Soñemos que con solo pedir Dios puede cumplir su promesa: "Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra" Salmos 2:8