domingo, 19 de abril de 2009

DIEZ COSAS FAVORABLES DE DAVID I

David fue, según la Biblia, "un varón conforme al corazón de Dios".
1 Samuel 13:14
Sin embargo, lo que con más frecuencia recordamos de él es el horrible pecado que cometió con Betsabé, que lo convirtió en adúltero, maquinador y homicida.
Conviene recordar que cuando el profeta lo llamó a la reflexión, se arrepintió y pidió perdón a Dios y luego, como su mala acción afectaba a Israel, también confesó su pecado y pidió perdón públicamente, sin minimizar su culpa.
Tal vez sea porque en la naturaleza humana pecaminosa está grabada a fuego la tendencia a resaltar los defectos e ignorar las virtudes ajenas, la mayoría de las veces y la mayoría de las personas destaca sólo su grave pecado, olvidando sus virtudes
O quizá porque nos sirve de conveniente justificativo de nuestras propias debilidades.
O porque en nuestro afán de justicia propia miramos todo como un balance de sumas y saldos, en donde pesamos y comparamos buenas y malas obras olvidando que la salvación es por la fe.
Sin ánimo de disminuir la gravedad de su pecado, vale preguntarse ¿por qué lo eligió el Señor?
Aquí van cinco -de diez- puntos favorables del carácter de David, evidentes en diferentes incidentes de su vida, que pueden servirnos también a nosotros para evaluar nuestra relación personal con Dios.
1- Celo por la causa de Dios:
"Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?" 1 Samuel 17:26
Al ver el nombre de Dios menospreciado por las bravatas de Goliat el filisteo, una santa indignación se apoderó de él. No podía permitir que por la cobardía de su pueblo, el poder y la gloria del Señor fueran objeto de oprobio.
2- Humildad:
"Los criados de Saúl hablaron estas palabras a los oídos de David. Y David dijo: ¿Os parece a vosotros que es poco ser yerno del rey, siendo yo un hombre pobre y de ninguna estima?" 1 Samuel 18:23; - cf. 1º Crónicas 17:16 -
Los hombres llamados por el Señor, aunque fueren poderosos, se ven a sí mismos como poca cosa.No porque se rebajen o tengan baja autoestima, sino porque su modelo es Cristo en su perfecta justicia y no el falible ser humano. ¿A quién imitas?
3- Avanzar bajo la dirección divina:
"Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Iré a atacar a estos filisteos? Y Jehová respondió a David: Ve, ataca a los filisteos, y libra a Keila". 1 Samuel 23:2 -ver también los vs. 4 y 9 al 12-
Salvo algunas señaladas y trágicas ocasiones, vemos a David sometiendo constantemente sus planes a Dios. Sus deseos e impulsos eran voluntariamente entregados al Espíritu para ser moldeados. Tenía presente su voluntad y avanzaba en la dirección que le era señalada.
4- Respeto por los dirigentes nombrados por Dios:
"Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová." 1 Samuel 24:6
En el desierto de En-gadi y luego en Zif, David perdonó en dos ocasiones la vida a Saúl, -quien lo estaba persiguiendo para matarlo- porque le quedaba claro que éste había sido elegido por el Señor como rey.Tenía la íntima convicción de que no le correspondía hacer justicia por sus manos, aún cuando Saúl había caído en apostasía.
¡Qué ejemplo para quienes hoy nos permitimos hablar dura y libremente contra los que están al frente de la obra de Dios!
También Jesús enseñó que no nos corresponde a nosotros separar el trigo de la cizaña. Ésa es tarea del Señor de la viña.
5- Buen testimonio ante los paganos:
"Y Aquis respondió a David, y dijo: Yo sé que tú eres bueno ante mis ojos, como un ángel de Dios; pero los príncipes de los filisteos me han dicho: No venga con nosotros a la batalla." 1 Samuel 29:9
Recordemos que David, fugitivo de Saúl, debió refugiarse entre los filisteos. A pesar de todo, en el concepto final de un rey idólatra, la bondad de su carácter era sobresaliente.
Tristemente, había encontrado mejor acogida entre los paganos que entre sus hermanos los israelitas - ¿no suele pasar hoy lo mismo? -
A menudo los que no tienen nuestra misma fe son más lúcidos para ver los buenos rasgos de carácter de los hijos de Dios, y nosotros, en cambio, muchas veces somos propensos a ver sólo lo negativo.
¿Cómo miras a tus hermanos?
Continuamos en la siguiente entrada.

DIEZ COSAS FAVORABLES DE DAVID II

En la entrada anterior vimos que David poseía diez características dignas de imitación y analizamos las primeras cinco. Aunque las primeras ya deberían bastarnos, veamos las cinco siguientes.
6-No aprobó la venganza contra sus enemigos:
"Joab, pues, y Abisai su hermano, mataron a Abner, porque él había dado muerte a Asael hermano de ellos en la batalla de Gabaón. Entonces dijo David a Joab, y a todo el pueblo que con él estaba: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba detrás del féretro."
2 Samuel 3:30,31
Aunque hombre de guerra, David no aprobó el cobarde atentado de Joab. Frente a todos demostró que no tenía nada que ver con el proceder violento de sus seguidores. En varias oportunidades perdonó a sus enemigos, incluso cuando tuvo el poder de eliminarlos.
Es bueno recordar también aquí el ejemplo de Pedro, a quién Jesús reprendió por defenderlo por la fuerza; pues la Biblia declara:"porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. " Santiago 1:20
¿Cómo actuamos?
7- Respeto por el sacrificio de sus compañeros de milicia:
"David... deseó entonces, y dijo: !!Quién me diera de beber de las aguas del pozo de Belén, que está a la puerta! Y aquellos tres rompieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén, que está a la puerta, y la tomaron y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, y dijo: Guárdeme mi Dios de hacer esto. ¿Había yo de beber la sangre y la vida de estos varones, que con peligro de sus vidas la han traído? Y no la quiso beber." 1º Crónicas 11:16-19
Aquí hay una prueba de por qué sus seguidores amaban a David. Con profunda devoción, derramó como ofrenda lo que sus hombres habían traído, pues valoraba grandemente su sacrificio. ¿Aprecio yo lo que hacen mis hermanos?
8- Cumplió sus promesas:
"El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies." 2 Samuel 9:3
Al ascender al trono, una de sus primeras preocupaciones fue cumplir las promesas hechas en vida a su amigo Jonatán. Cuidaría de sus descendientes, fueran quienes fueran, favorables o enemigos de él.
Y nosotros, ¿cumplimos las promesas hechas a Dios en nuestros votos bautismales?
9- Dispuesto a corregir errores: "y les dijo: Vosotros que sois los principales padres de las familias de los levitas, santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehová Dios de Israel al lugar que le he preparado; pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Jehová nuestro Dios nos quebrantó, por cuanto no le buscamos según su ordenanza". 1º Crónicas 15:12,13
El rey había tratado de llevar el arca a Jerusalén, pero lo hizo imitando a los filisteos, poniéndola sobre un carro. Tras la muerte del presuntuoso Uza, ordenó que llevaran el arca sobre los hombros de los levitas coatitas como correspondía. Además dio muestras visibles de humildad y devoción como ejemplo al pueblo.
¡Quién diera que todos los cristianos fueran así de rápidos para enmendar sus errores!
10- Reconocimiento del pecado:
"Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás" 2 Samuel 12:13
Si tomamos en cuenta sus maquinaciones anteriores para ocultar su pecado con la mujer de Urías, es sorprendente la forma inmediata y sin atenuantes en que el rey confiesa su pecado. Posteriormente, cuando censa al pueblo, reconoce también su culpa (ver 1º Crónicas 21:17).
Los grandes hombres de Dios están prontos a doblegarse ante la corrección y admitir sus faltas.
¡Que tú y yo en estos casos seamos como David!

sábado, 18 de abril de 2009

EN ALTA NOCHE

¡Señor, Señor!, los mares de la vida
tienen también sus rudas tempestades;
mi espíritu en las sombras titubea
como Pedro en el mar de Tiberiades.

Hierven las aguas en que yo navego,
mi pobre esquife a perecer avanza...
tú, que la luz le devolviste al ciego,
devuélvela a mi fe y a mi esperanza.

Surge, surge Jesús, porque la vida ágil
se escapa de mis brazos flojos;
y el alma sin calor, desfallecida,
muy lentamente cierra ya los ojos.

Aparece en la inmensa noche oscura;
las conciencias te llaman... están solas,
y pasa con tu blanca vestidura serenando
el tumulto de las olas.


Manuel Gutiérrez Nájera
(México)

jueves, 16 de abril de 2009

NADIE RECUERDA SUS NOMBRES

¿Identificas alguno de estos nombres bíblicos:?
Samúa hijo de Zacur, Safat hijo de Horí, Igal hijo de José, Palti hijo de Rafú, Gadiel hijo de Sodi, Gadi hijo de Susi, Amiel hijo de Gemali, Setur hijo de Micael, Nahbi hijo de Vapsi, Geuel hijo de Maqui.
Seguramente no.
Nadie recuerda hoy con admiración sus nombres.
No pasaron a la historia, aunque todos eran príncipes elegidos de Israel. Todos tuvieron una misión sagrada que realizar y la llevaron a cabo con éxito.
Su participación está registrada en Números 13 con una nota triste. Todos ellos "murieron de plaga delante de Jehová" (vs. 13).
Éstos fueron diez de los doce espías que Moisés mandó a reconocer la tierra de Canaán, a quienes únicamente recordamos como aquellos que dieron un informe desalentador a la congregación.
Vieron e hicieron lo mismo que Josué y Caleb, pero fueron sus conclusiones las que los diferenciaron de estos héroes de la fe. Mientras los primeros consideraban que "con nosotros está Jehová" (Números 14:9), estos diez veían las dificultades y las pruebas que tenían por delante como insuperables e insoportables.
La manera en que vemos y enfrentamos las cosas determina nuestro destino final. Podemos mirar con resuelta fe las posibilidades que el Señor nos abre, o contemplar con tembloroso descreimiento los gigantescos desafíos venideros.
La incredulidad, que resulta primeramente en freno de la obra de Dios y finaliza -con seguridad- en oposición a ella, es actualmente el signo lamentable de algunos cristianos.
Sus efectos visibles son la tibieza espiritual, la falta de compromiso, las críticas, contiendas, discusiones y debates entre un pueblo que debería estar ocupado solamente en predicar el evangelio a un mundo que agoniza por el avance del mal.
Este estado de cosas provoca una reacción de características opuestas que nos lleva a veces a cargar nuestra agenda con programas y estrategias humanas para "reavivar" la iglesia, que suelen resultar ineficaces por no contar con la voluntad de cambio de los rebeldes y descontentos.
Hay cosas que cambiar o mejorar y otras que debemos discutir, pero éstas, lo reitero, deben estar subordinadas a la única tarea que nos encomendó nuestro Señor: ir y predicar el Evangelio a toda criatura y hacer discípulos Mat. 28.18-20
Tengamos presente que el Espíritu Santo es el único agente divinamente designado para cambiar la situación. Clamemos a él y por él. Tengamos hambre del Espíritu. Pidamos sus frutos en nuestra vida. Busquemos recibir por su medio la justicia de Cristo por la fe.
Nuestra parte en el conflicto, por otro lado, no consiste en intentar cambiar a los demás, sino en estar “siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Ped. 3:15)
La iglesia necesita hoy centinelas sobre sus muros que den sonido certero a la trompeta, hombres valientes que den al pecado el nombre que le corresponda, que sean fieles en su cometido y que sin olvidar lo anterior, sean dulces, piadosos, amables, corteses y considerados con el pecador y con sus hermanos flacos de la fe.
Jesús dijo a sus discípulos que su gozo debería basarse en que sus nombres "estén escritos en los cielos".
Recuerda, nadie tiene dificultad en recordar los nombres de Josué y Caleb, porque fueron de aquellos héroes "que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros."
¿Tu nombre será recordado por la eternidad?
(Doy crédito por la idea central al pastor Darío Caviglione - AAN)

domingo, 12 de abril de 2009

LA FE Y EL GEOIDE

Leí en una publicación que la Tierra tiene forma de geoide, lo que me llevó al diccionario para saber que significaba aquella novedosa palabra. Para mi decepción, la recursiva definición citaba: "forma teórica de la Tierra".
La fe se parece en mucho a esta definición en que es indefinible.
¿Cómo es la fe?
La fe es un regalo de Dios que puesta en marcha navega entre lo racional y lo aparentemente irracional, salta por encima de las imposibilidades y se sumerge en las profundidades de lo imprevisible, para emerger luego triunfante en cada ocasión.
La fe, como leí por allí, es como el radar, que ve lo que no es visible al ojo humano y prosigue con toda seguridad en medio de las tinieblas.
Pero la fe hoy, es más citada que practicada. Son más los que hablan de ella que los que la tienen. Casi podríamos dividir actualmente a las "personas de fe" en dos categorías:
a- Los que hablan, la buscan, oran, discuten o predican acerca de la fe.
b- Los que creen y son salvos
El asunto no es puramente intelectual. No está fundado en conceptos, sino en hechos y relaciones.
Entonces ¿Cómo se tiene fe? La Biblia, con su santa practicidad, nos da ejemplos de ella más bien que definiciones.
Consideremos ahora tres historias de fe que nos pueden dejar lecciones valiosas.
1- La historia del sanamiento del hijo del noble.
"Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. Este vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir. Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue." Juan 4:46-50
Esta fe, que necesita de la ayuda de signos visibles para creer, es fe débil, pero fe al fin. Cristo provocó en el hombre la comprensión de que debía depositar su confianza no en evidencias, sino en Su palabra.
¿Confío yo sin reservas en la sola y suficiente palabra de Dios?
2-La historia del niño endemoniado
Ante el fracaso de los discípulos para curarlo, el padre se dirigió a Cristo para decirle: "pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad." Marcos 9:22-24
Esta respuesta del hombre muestra el deseo de creer que Dios implantó en todo ser humano frustrado por la evidencia de sus sentidos, pero que pudo triunfar en cuanto reconoció su incapacidad.
¿Quiero yo creer, aunque las circunstancias parezcan demostrar lo contrario?
3- El caso del ciego de nacimiento
El había sido sanado por el Salvador, pero no lo había visto personalmente. Al confesar su fe en Cristo, los dirigentes judíos lo expulsaron de la sinagoga.
"Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró." Juan 9:35-38- ¡Qué ejemplo maravilloso de fe!
No dependió de más pruebas ni de una mejor actitud de aquellos que eran supuestamente sus dirigentes religiosos, le bastó con lo que Cristo había hecho en su vida.
¿Creo yo así?
Creamos hoy plenamente, como lo hizo la Virgen María: "he aquí la sierva del Señor, hágase conmigo según tu palabra".