| MINISTERIO | ELÍAS | ELISEO |
| Se caracteriza por | La espectacularidad y el poder. Trabajó y enfrentó al pueblo en soledad | La tranquilidad de sus acciones |
| Duración | Poco tiempo | Prolongado |
| Relación con la monarquía | Confrontación - odiado por el rey y por el pueblo | Cooperación - respetado por el rey y el pueblo |
| Milagros | Pocos, notorios y poderosos | Muchos, sencillos y prácticos |
| Objetivo de los milagros | Probar el poder de Dios | Hechos en favor de los demás |
| Misión | Reavivamiento - obtener decisiones en favor del Dios verdadero | Enseñanza - Confirmación en la fe verdadera |
| Resultados | Rápidos y de corta duración | Lentos, permanentes y progresivos |
| Dificultades | Desánimo | No se desanimó |
| Modelo de | Profeta para los últimos días | Cristiano perseverante para hoy |
| Final | Ascendido al cielo. No murió | Hizo milagros aún después de muerto |
jueves, 26 de marzo de 2009
ELÍAS Y ELISEO
martes, 24 de marzo de 2009
MAÑANA LE ABRIREMOS
¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?
¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío!,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
¿Cuántas veces el ángel me decía?:
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»
¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!
Razones poderosas
Después de dos niñas sanas y de partos sin problemas, nació Gabriel, mi primer hijo varón.
Todo hacía presagiar felicidad plena, ternura y amor a raudales para ese niño.
A la media hora de haber nacido, sin embargo, se puso tieso y cianótico.
Corrieron los médicos, las enfermeras y nosotros.
Angustia en vez de gozo...
Tenía un derrame cerebral masivo, consecuencia quizás del trabajo de parto (nunca lo sabremos con seguridad en este mundo).
Fue terrible presenciar su sufrimiento sin poder hacer nada.
En menos de 24 horas de dolorosa agonía para él y para todos, falleció.
Durante ese tiempo, clamé a Dios por la vida de mi hijo.
Confiaba plenamente en su poder para sanar, hasta lo que parecía irremediable.
Me así con fuerza del trono de la gracia.
La contestación llegó entonces con suavidad a mi mente, en forma de un texto bíblico; trágico, doloroso... pero paradójicamente consolador en esas circunstancias: "Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito." Job 1:21
Me inundó una paz que no creía posible, y no solamente a mí sino también a mi esposa, que desde su cama, no había presenciado mi lucha frente a la incubadora.
No se me concedió mi pedido, pero sÍ la fortaleza para afrontar lo que vendría.
No podía encontrar explicaciones ni consuelo suficiente para todos los demás, pero en cuanto a nosotros, estábamos convencidos de que Su voluntad estaba cumplida.
Veintidós años después, cada aniversario de ese triste día, mi querida Norma se deprime, incluso sin saber que día es. Un hijo nunca se olvida.
¿Por qué nos sucedió esto?
Tal vez, como los israelitas en el desierto, damos por sentadas las bendiciones de Dios. Pensamos que Él está obligado a responder a nuestros pedidos y a darnos todo lo que deseamos.
El único compromiso que Dios tiene con nosotros está basado en su amor, no en nuestros deseos.
Sin advertir que eran bendecidos con la nube de día y la columna de fuego de noche, el maná y el agua de la roca, el pueblo de Jehová se quejó y murmuró, protestó y fue incrédulo hasta la saciedad.
Ante los problemas, ¿cuál es nuestra actitud?
De la misma forma, nosotros a veces no nos damos cuenta de que al quitarnos una bendición, nuestro Padre Celestial tiene en vista un bien mayor.
La muerte de Gabriel me ha dado una poderosa razón para esperar Su venida.
No únicamente el fin del mal y el sufrimiento, así en abstracto.
Ansío el día en que mi familia esté completa.
Quiero el privilegio de ponerlo en brazos de su madre y de abrazarlo yo también.
Ir todos juntos a los pies de Jesús.
Espero ese día de la resurrección con gozo.
¡No tardes Señor!
lunes, 23 de marzo de 2009
Las dos liebres
En la narración, la primera liebre pregunta la razón de su apuro a la segunda, y ésta contesta que estaba siendo perseguida por galgos, a lo cual la otra contesta que no eran galgos sino lebreles, provocando la discusión entre ambas sobre cuál era la raza de aquellos canes que se aproximaban.
En tanto que ellas discutían, los perros las alcanzaron y devoraron a las dos.
Muchos de nuestros debates religiosos se parecen a los de estas dos liebres de la fábula.
Discutimos sobre lo accesorio y olvidamos lo escencial
Podemos asemejarnos a los teólogos bizantinos que discutían si las alas de los ángeles tenían plumas o si Adán tenía ombligo, mientras el ejército turco asaltaba sus murallas.
¿Cómo evitar caer en lo mismo?
En primer lugar, mirar hacia adentro y ser críticos implacables de nosotros mismos. Simultáneamente, buscar la dirección de Dios, sin olvidar que el otro puede tener razón.
Debemos ser cautelosos de nuestra posicion. Las posturas teológicas y la interpretación profética tienen el grave defecto, bastante frecuente, de ser aplastadas e invalidadas por la realidad.
Recordemos las posturas teológicas y la interpretación profética de los fariseos, de los saduceos, y aún de los mismos discípulos, que Jesús mismo reprochó en más de una oportunidad.
Los discípulos, por ejemplo, creyeron hasta el fin del ministerio del Salvador en un reinado terrenal de Cristo, creyeron largo tiempo después, que los gentiles no eran merecedores de la salvación e incluso, como Pedro, que debían defender por la fuerza de las armas a su Maestro
¡Qué lejos estaban de la verdad que el Señor mismo les había enseñado!
La Biblia aconseja lo siguiente: "si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados". 1 Corintios 11:31
Señalo algunas consecuencias de olvidar este consejo:
1- La crítica. Los críticos siempre saben lo que el otro hace mal y cómo debería hacerlo bien, pero casi nunca lo que deberían corregir en sí mismos.
2- El egocentrismo. Generar polémica es generalmente una forma de llamar la atención sobre uno mismo, lo que, tristemente deja al Espíritu de Cristo al margen de la discusión.
3- Las contiendas. Por lo general somos remisos a cambiar de parecer; ni qué decir, a aceptar que nos corrijan cuando estamos en el error. Defendemos con fiereza el castillo de nuestra propia opinión, aunque esto implique destrozar al oponente.
4- Divisiones, fruto de corazones heridos, más que de desacuerdos doctrinales.
En la iglesia adventista, hay, (aunque no siempre) bastante equilibrio en las posiciones y respeto hacia el otro; creemos en la libertad de expresión, pero también personalmente creo que es necesario tomar posición sobre algunos asuntos:
- ¿Puedo decir lo que quiera en la iglesia, sin tener en cuenta cómo les afectará a los demás?
- ¿Qué actitudes son aceptables como libre expresión y cuáles no deberían permitirse en pos de la unidad y de la integridad del mensaje adventista?
- ¿Hay temas que deben evitarse o al menos posponerse?
- ¿Quiénes tienen autoridad para decidir esto?
Recuerden lo que dice la escritura:
Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?
1 Corintios 14:8
sábado, 21 de marzo de 2009
Aprendamos del fanático del fútbol
Va en broma, pero es en serio…
| VIRTUDES | EL FANÁTICO DE FUTBOL |
| FE | Tiene una confianza inquebrantable en el próximo triunfo de su equipo |
| ADORACIÓN | Conoce y admira las historias de su club y de cada uno de sus jugadores |
| IDENTIFICACIÓN | Adopta públicamente y con orgullo el nombre, los colores y modos de vida de su club |
| COMPROMISO | No se pierde un solo partido, así sea en otro continente y a las 3 de la mañana |
| ASISTENCIA | No falta al estadio un solo día, aunque haya 3 partidos por semana |
| PUNTUALIDAD | Ya está en el estadio varias horas antes de comenzar el encuentro y en el lugar más cercano posible |
| PARTICIPACIÓN | Canta con entusiasmo en la tribuna sin importarle conocer a nadie y se abraza con ellos libremente |
| FERVOR | Alienta a su equipo en las buenas y con más entusiasmo todavía en las malas |
| DEFENSA DE SU FE | Se ofende si hablan mal de los suyos y los defiende a muerte (incluso a los indefendibles) |
| TESTIFICACIÓN | Proclama sin vergüenza las virtudes de su club y quiere que todos pertenezcan a el |
| MEDITACIÓN | El encuentro del domingo es tema de conversación por toda la semana, ya sea bueno o malo. Algunas jugadas se comentan por años |
| ESFUERZO | No le importa pagar de más o viajar al otro lado del mundo con tal de ver a sus ídolos |
¿ Y los cristianos?