domingo, 27 de noviembre de 2011

COMPLETA CONFUSIÓN

“¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” Isaías 5:20

La siguiente noticia es un claro ejemplo del texto citado arriba:

Ciudad californiana cierra estudio hogareño de la Biblia
En Orange County, California, es ilegal llevar a cabo una reunión religiosa en su casa.
Esto es lo que Chuck y Stephanie Fromm, de San Juan Capistrano, descubrieron cuando fueron multados con 300 dólares a principios de este mes por la celebración de una clase de estudios bíblicos en su propiedad.
Un oficial del condado dijo que la pareja cometió una infracción, ya que se considera ilegal mantener "una reunión regular de más de tres personas" en propiedad privada. Las autoridades afirmaron que los Fromms necesitan una licencia para celebrar reuniones en su casa.
Las autoridades de San Juan Capistrano afirman que un estudio de la Biblia en el hogar no está permitido porque se trata de una "iglesia", y las iglesias necesitan un Permiso de Uso Condicional (CUP) en la zona.
Los Fromms recibirán multas adicionales de $ 500 por cada una de las futuras "reuniones religiosas" en su casa, de acuerdo con el Pacific Justice Institute (PJI).
La acción de la ciudad es una descarada violación de la Primera Enmienda, que garantiza la libertad de culto sin la intervención del gobierno.
El PJI y los Fromms planean apelar la decisión tomada por la ciudad para defender la multa y la restricción ante la Corte Superior de California en Orange County, de acuerdo con KCOY 12 Noticias,una filial de Fox.
Irónicamente, la ciudad de San Juan Capistrano fue fundada como una misión a finales de 1700 por el sacerdote católico Junípero Serra. Una capilla local establecida por Serra es el edificio más viejo de California.
(Publicado por Kurt Nimmo en Infowars.com el 21 de septiembre de 2011)
¡De qué manera el pecado altera las percepciones de estos hombres! Los que dejan a Dios de lado están tan confundidos en su juicio que pueden aprobar todo tipo de inmoralidades, pero condenan un estudio bíblico por “¿ilegal?”. Según este concepto, el estudio de la Palabra de Dios parece algo tan malo e inaceptable que debería quedar restringido solamente al interior de una iglesia.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

UN POCO DE PAZ

“Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.” Números 6:24-26
Todos necesitamos un momento de paz. En el agitado mundo en que vivimos, la tranquilidad se ha vuelto un bien escaso, a veces inexistente.
Al acercarnos al fin del año, cuando se acumulan las obligaciones y los plazos se acortan; cuando la prisa y los nervios son el denominador común, todos deseamos un poco de paz y quietud.
En mi caso, parece que al llegar al final del año lectivo, los niños y jóvenes están más acelerados de lo “normal” (¿o seré yo quien lo está?), y todo se torna más dificultoso: el trabajo en el aula, el diálogo, la disciplina, la convivencia.
Y esto también sucede en nuestros hogares. Los arreglos de la casa, los preparativos para fin de año y el afán por poner al día lo pendiente, se llevan nuestras últimas y agotadas fuerzas.
Esperamos las vacaciones para descansar; pero cuando se acaba el tiempo que tuvimos lejos de las obligaciones, sentimos que no nos hemos repuesto lo suficiente. Queremos algo más.
- ¿Y si fuéramos a tal o cual lugar...?
- Tal vez, si tuviéramos un poco más de dinero, podríamos...
 Pero no... No importa de cuánto tiempo o recursos dispongamos, no hay lugar en este mundo que nos proporcione la calidad de reposo que nos hace falta.
¿Dónde conseguir auténtica paz y reposo duradero?
Para descubrir en qué estamos fallando o qué nos falta para alcanzarlo, nada como apoyarse en las sabias palabras de las Escrituras:
  • “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33
En primer lugar, la verdadera paz se halla en aquel que es la fuente de la paz; Jesucristo. Únicamente él proporciona lo que satisface la necesidad del cuerpo, la mente y el alma. Todo lo que  mundo pueda brindarnos -dinero, lujo, diversiones, placeres-, es un miserable y fugaz sustituto de una correcta relación con el Vencedor del Mundo.
Gran parte de nuestro frenesí viene de la insatisfacción producida por el pecado; y en vez de acudir a Cristo con fe sencilla, buscamos aturdirnos en actividades que solo consiguen alejarnos más de nuestro Salvador.
  • “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien.” Job 22:21
Se nos advierte aqui que las cargas de la vida serían un tanto más soportables si nos apoyáramos en la providencia dvina; conformándonos con lo que tenemos y dejando de lado toda ambición egoísta.
  • “Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, Aun a sus enemigos hace estar en paz con él.” Proverbios 16:7
Las relaciones interpersonales también pueden beneficiarse de este consejo. Estar en armonía con nuestro Dios nos hace estar en paz con nosotros mismos y con los demás.
  • “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:7
. Finalmente recordemos que la paz es un don del Espíritu. Está a disposición de quienes lo piden con sinceridad de corazón y quieren hacer la voluntad de Dios.
Nuestro Señor nos ha dado varias fuentes de reposo en este mundo:
- La paz que se obtiene al obedecer su voluntad.
- El reposo que hay en una familia que se ama y que ama a Dios.
- Los espacios tranquilos que nos brinda la naturaleza, lejos de la agitación humana.
- El sábado, que es el espacio de tiempo que el Señor bendijo y santificó para que reposemos en él.
- Hay paz en la esperanza de la vida eterna, aquel sábado que nunca acabará y que pronto podremos disfrutar.
- Pero, por sobre todo, hay paz cuando permitimos que Jesús tenga el primer lugar en nuestros corazones.
Mi deseo es que hoy experimentes esa paz inefable que solo Cristo da.

sábado, 19 de noviembre de 2011

LA MUJER IV

Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba: Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas. Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.” Proverbios 31:28-31
El ideal divino para Adán y Eva cuando fueron creados se refleja en la bendición pronunciada sobre ellos (ver Génesis 1:27,28). Juntos formarían una sociedad de iguales que debían fructificar y multiplicarse reinando sobre el resto de la creación.
Lamentablemente, de aquella sociedad original queda muy poco. Los seres humanos ya no reconocemos -casi en ninguno de sus aspectos-, el plan que Dios tenía para nuestras vidas. La naturaleza no es ya el objeto de nuestra mayordomía, sino algo que podemos explotar a mansalva; la formación de familias felices y temerosas del Señor, ha  sido reemplazada por la persecución de una “carrrera”, un logro personal, o un trabajo que nos otorgue seguridad económica.
Y ha sido precisamente el lugar de la mujer en el hogar y en la iglesia el más afectado por nuestra frenética sociedad.
Importante papel en ello han desempeñado los movimientos feministas nacidos de la Ilustración -que señoreó durante la Revolución Francesa-, y que siguieron desarrollándose en Inglaterra y Estados Unidos a lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX. 
Originariamente buscaban obtener la igualdad frente al hombre en términos de derecho de propiedad, así como igualdad de derechos dentro del matrimonio. Luego, a fines del siglo XIX, sus esfuerzos se concentraron en obtener poder político (en concreto el derecho al sufragio). Pero luego aparecieron nuevas demandas relativas a la sexualidad, la familia, el lugar de trabajo y a los derechos en la reproducción. La tercera ola feminista procura borrar los límites de la sexualidad, dando como válidas todas las orientaciones sexuales
(Sugestivo logo del feminismo con un puño alzado que surge de una cruz invertida)
Lo notable es que este tipo de movimientos no se conforma con una conquista que deja atrás algo de los mandamientos divinos; siempre va por más.
Si la influencia de estos pensamientos se mantuviera fuera de los límites de la iglesia, no sería tan grave; pero de la misma manera que en el Edén, Satanás intenta seducir a las mujeres cristianas con la idea de que si se “liberan“, podrán alcanzar un estilo de vida superior y gozarán de una libertad que por ahora se les niega.
El Diablo ha tenido éxito en muchos casos, al sacar a ambos padres del hogar para luchar por la subsistencia; y nos ha puesto a correr detrás de logros y programas, para que lleguemos al hogar cansados y con los nervios de punta, sin tiempo para antender nuestros hijos y educarlos en el temor de Dios. Pero no conforme con ello, consiguió avanzar en el debate de género en nuestras iglesias, con la idea de que las mujeres tienen que tener los mismos derechos y oportunidades que los varones.
Algo de esto se nos ha colado. Me refiero al debate instalado (y ya resuelto en algunas denominaciones religiosas), por la ordenación de las mujeres al ministerio.
Podría decirse que eso está bien, pero es en realidad un sofisma.
Cuando se lucha por cosas tales como la igualdad de género en la iglesia, damos un mensaje confuso en cuanto a nuestra misión, y podemos perder de vista nuestro objetivo último que es la proclamación del evangelio, el anuncio del juicio y de la segunda venida de Cristo.
Varios líderes religiosos, -¡sorprendentemente todos varones!-, han  sido seducidos a impulsar este cambio de status que no tiene apoyo bíblico. Creo que la mayoría lo hace de corazón y queriendo hacer un bien, pero sin advertir hacia donde le llevarán sus pasos.
Algunos argumentan que tampoco se prohibe en las Escrituras la ordenación de las damas como pastoras; pero no es bueno argumentar con la ausencia de evidencia. La Biblia guarda silencio sobre la esclavitud o la poligamia, por ejemplo; pero esa falta de condena no las vuelve más aceptables.
Tengamos cuidado con lo que apoyamos, puesto que cuanto más ardiente se vuelve la defensa de algún punto, mayores son las posibilidades de que se esté defendiendo el lado equivocado.
De este tipo de discursos puede decirse lo afirmado por el apóstol Pedro: “Pronunciando discursos arrogantes y sin sentido, seducen con los instintos naturales desenfrenados a quienes apenas comienzan a apartarse de los que viven en el error. Les prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción, ya que cada uno es esclavo de aquello que lo ha dominado. Si habiendo escapado de la contaminación del mundo por haber conocido a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, vuelven a enredarse en ella y son vencidos, terminan en peores condiciones que al principio.” 2 Pedro 2:18-20 (NVI)
No ignoro las valiosas contribuciones femeninas a la causa de Dios tanto pasadas como presentes (ver entradas anteriores); pero me quedan algunas preguntas sobre la dirección en que nos estamos moviendo:
  1. ¿Esta iniciativa traerá verdaderas mejoras o tan solo creará nuevos conflictos?
  2. Si se ordenan mujeres al ministerio, ¿qué otras reivindicaciones sociales vendrán a continuación?
  3. Si las damas ejercen el pastorado, ¿quién criará y educará sus hijos?
  4. ¿Quién, además, mantendrá en orden sus hogares?
  5. ¿Cuál sería su mayor prioridad, su casa o sus fieles?
  6. ¿Cómo podría una mujer trabajando tiempo completo (pues el pastorado es muy demandante), ser ejemplo de la conducción del hogar para otras damas?
  7. Si dejamos de lado “la segura palabra profética” para centrarnos en argumentos de corte social, ¿seguiremos siendo una iglesia bíblica?
La experiencia deja ver que aunque los hijos resientan la ausencia del padre -y muchos hijos de pastores manifiestan esa carencia-, ¡cuánto más la de una madre!
Muchos hogares hoy están poblados de niños huérfanos de padres vivos y las consecuencias están a la vista. 
Dar pasos en la dirección mencionada, solo por una presión social, ¿no nos alejaría del ideal bíblico? ¿No recargaría aún más las pesadas responsabilidades de las mujeres? Creo en este asunto que -en relación a lo que se espera obtener-, las pérdidas serían muy superiores a los beneficios.
El modelo femenino de la Palabra de Dios muestra que la mujer -creada por Dios para un alto destino-, no debiera seguir en la dirección del mundo sino buscar realizarse dentro del ideal divino.
¡Qué maravilloso cuadro pinta el Señor de la mujer que vive de acuerdo a su voluntad!
“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias. Le da ella bien y no mal todos los días de su vida.” Proverbios 31:10-12
No se presenta a la mujer en este capítulo como una infeliz esclava de su marido o de las tareas del hogar, sino como una alta ejecutiva que dispone todo para la felicidad de los suyos; que coloca el bienestar de los que ama antes que la engañosa “realización personal” tan fieramente declamada. Es ante todo esposa y madre, sin renunciar a ser empresaria, artesana, comerciante, laboriosa y consejera llena de autoridad; no dejando de ser por ello una fiel misionera.
Sigue diciendo: “Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos. Es como nave de mercader; trae su pan de lejos. Se levanta aun de noche y da comida a su familia y ración a sus criadas. Considera la heredad, y la compra, y planta viña del fruto de sus manos. Ciñe de fuerza sus lomos, y esfuerza sus brazos. Ve que van bien sus negocios; su lámpara no se apaga de noche. Aplica su mano al huso, y sus manos a la rueca. Alarga su mano al pobre, extiende sus manos al menesteroso. No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles. Ella se hace tapices; de lino fino y púrpura es su vestido. Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra. Hace telas, y vende, y da cintas al mercader. Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo por venir. Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua. Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde. Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba: Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas. Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.” Proverbios 31:13-31
La mujer alabada aquí es la que se ocupa fielmente de su casa y dirige sus asuntos y los de su familia en el temor de Dios ¿Lo has notado?

sábado, 12 de noviembre de 2011

LA MUJER III

“A la mujer le dijo: `Multiplicaré tus dolores en el parto, y darás a luz a tus hijos con dolor. Desearás a tu marido, y él te dominará´”. Génesis 3:16 (NVI)
Lo que sigue, ¡son malas noticias para los machistas...!
Esta declaración de las Escrituras, que ha sido grandemente distorsionada y malentendida por muchos hombres a lo largo de los siglos, trajo una secuela de abusos, discriminación y maltrato.
Pero no hay nada en el texto que indique que las mujeres deban ser reducidas a un objeto, teniendo que estar bajo una tiranía varonil, o que estos tengan algún tipo de derecho divino para oprimirlas a su antojo. No se presenta en este texto una maldición, sino una descripción de los resultados del pecado de Eva -y de las Evas que le seguirían-.
Basta leer un poco la Biblia, para notar que entre en pueblo de Dios de todas las épocas hubo un estado de cosas diferente al del resto. Aunque la sociedad patriarcal, el pueblo de Israel y los primeros cristianos vivieron inmersos en una sociedad predominantemente masculina, no obstante, el trato hacia la mujer tenía grandes diferencias con el resto de las naciones.Tenían derechos legalmente reconocidos y mayor protagonismo que las damas en los pueblos circundantes.
Bastan como ejemplo algunos casos:
  • Abrahám y Sara. En Génesis 16 aparece ella tomando las decisiones en cuanto a darle su sierva para que pudiera tener hijos; se la ve además recriminando al patriarca el menosprecio de Agar y haciéndola expulsar del hogar. No se parece en nada a un relato machista, ¿verdad?
  • Las hijas de Zelofehad (ver Números 27). Las tierras pertenecían legalmente siempre a los hombres. No obstante, estas cinco jóvenes se presentan ante Moisés para reclamar el derecho a la herencia paterna. Moisés consulta a Dios y éste aprueba la petición de las niñas. ¿Discriminación? No.
  • Débora. Ocupaba el triple cargo de jueza, profetisa y líder de Efraín, siendo consultada además por las otras tribus de Israel. Que una mujer ostentara tales responsabilidades no solo demuestra que la Biblia no rebaja a las mujeres, sino que era aceptable en esa época que tuvieran puestos de liderazgo.
  • Abigail. En 1ª Samuel 25 esta mujer casada con el rico terrateniente Nabal, aparece siendo consultada por los siervos de su esposo ante la inminencia del ataque del enojado David. No solo sus siervos ejecutan sus órdenes sin chistar, sino que el mismo David se somete a su razonamiento ¡No parece aquí que las mujeres no tuvieran voz en aquellos tiempos!
¿Qué hay del Nuevo Testamento?
Jesús mismo tuvo trato especial con muchas mujeres a lo largo de su vida terrenal; la samaritana, la sirofenisa, la mujer sorpendida en adulterio, María y Marta de Betania, etc. Las sanó, las reivindicó, las ayudó y convirtió sus corazones. Habló de mujeres en sus enseñanzas y parábolas y en todos los casos las dignificó. No solamente tenía hombres como seguidores, sino que también lo seguían y apoyaban varias mujeres, tal como lo demuestra el siguiente texto: “Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas... y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes”. Lucas 8:1-3
Pablo -acusado de misógino y machista por algunos-, tenía entre su equipo ministerial algunas mujeres a las que saluda en sus cartas. Solo en Hechos 16 nombra las siguientes: Febe, Evodia, Síntique, Priscila, María, Trífena y Trifosa, Julia y a la hermana de Nereo.
La mujer en la Biblia aparece con una esfera de acción mucho más amplia que el de simple fregona y niñera. Es que el plan de Dios incluye ambos sexos en la proclamación del mensaje de salvación.
Hace ya casi un siglo, Elena de White escribió: “Los adventistas del séptimo día no deben de ninguna manera despreciar la obra de la mujer. Si una mujer confía el trabajo de su casa a una ayudante fiel y prudente, y deja a sus niños bajo buen cuidado, mientras ella trabaja en la obra, la asociación debe tener bastante sabiduría para comprender que es justo que reciba salario”  (Obreros Evangélicos, pág. 468. Año 1915).
Y agrega en otro de sus escritos: “Si las mujeres hacen el trabajo que no es el más agradable para muchos de los que trabajan en palabra y doctrina, y si su obra testifica que están llevando a cabo un trabajo que ha sido manifiestamente descuidado, ¿no debería esa obra considerarse tan rica en resultados como la obra de los ministros ordenados? ¿No debiera eso imponer el empleo de esa obrera?. . . Este asunto no deben resolverlo los hombres. El Señor ya lo ha resuelto. Debéis cumplir vuestro deber con las mujeres que trabajen en el Evangelio, cuya obra testifique que son indispensables para llevar la verdad a las familias. Su obra es justamente la que debe hacerse y debiera estimularse. En muchos sentidos una mujer puede impartir a sus hermanos un conocimiento que los hombres no pueden darles. La causa sufriría una gran pérdida sin esa clase de trabajo realizada por las mujeres. Una vez tras otra el Señor me ha mostrado que las maestras son tan necesarias como los hombres para la obra que Dios les ha designado” (Manuscrito 142, 1903).
Y ahora, ¡malas noticias para las feministas!...
Si bien el lugar de las mujeres en la iglesia es significativo y debe ser reconocido, esto no significa que el orden asignado a hombres y mujeres en el Edén después de la caída haya perdido vigencia.
Las siguientes instrucciones paulinas, aunque controversiales, iluminan otro aspecto del lugar de la mujer en la iglesia.
  1. “Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo... Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón... Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón”. 1ª Corintios 11:3,8,9,11 (ver también Efesios 5:23).
Correctamente entendido, este pasaje (referido a problemas de la iglesia de Corinto), coloca a la mujer bajo la autoridad del hombre, así como éste se halla bajo la autoridad de Dios. El propósito del consejo era evitar las contiendas, la falta de decoro y otras situaciones que fuesen ofensivas a la sociedad de sus tiempos (véase vers. 16).
  1. “Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación”. 1ª Corintios 14:34,35
De la misma manera, en la sociedad oriental de sus días, la ley excluía a las damas de los asuntos públicos y del culto, por lo que una intervención femenina era muy mal vista. En nuestros días ese problema no tiene la misma dimensión, pero el consejo permanece en cuanto a que la mujer debe estar sujeta a su marido.
  1. “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad. La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia”. 1ª Timoteo 2:9-15
Una vez más, las mujeres son llamadas a ser ejemplo de virtudes y a evitar contiendas, lo cual recomendaría grandemente el evangelio. No es descuidando sus deberes y enredándose en discusiones como darían mejor testimonio.
Resulta extraño al espíritu de la Biblia que hombres y  mujeres compitan entre sí  o que quieran ejercer un dominio tiránico sobre su pareja. Aunque la mujeres puedan (y deban) asumir responsabilidades en la sociedad y en la iglesia, haciendo buenas obras con humildad y modestia, el cuidado del hogar y de los hijos debe seguir siendo la prioridad número uno para ellas. 
Es acertado aplicar aquí el siguiente texto: "si alguno no provee para los suyos y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo" 1ª Timoteo 5:8
Dejo para la siguiente entrada el rol de la mujer en la actualidad, tanto en el hogar como en la iglesia. 

miércoles, 9 de noviembre de 2011

LA MUJER II

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él... Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” Génesis 2:18,22-24
La palabra que usa Adán para nombrar a Eva es casi idéntica a la usada para varón en hebreo; lo cual tiene un mensaje muy apropiado para nosotros. Expresa igualdad entre dos seres que son distintos; habla de compañerismo, de afinidad y de parecido. Afirma que el hombre y la mujer fueron creados iguales tanto en dignidad, como en esencia y propósito. Pero también hay muchos aspectos en los que, felizmente, no somos para nada iguales.
Con 30 años de casado con mi querida esposa, puedo decir con propiedad que aprecio como una  enorme bendición que haya disparidades entre nosotros dos. Su sensibilidad contrasta con mi sentido práctico, su cuidado por el detalle me impacienta un poco, pero resulta necesario. Sus consejos y su punto de vista diferente del mío son grandemente valiosos a la hora de tomar decisiones importantes. He encontrado en ella alguien a quien puedo hacer feliz y que me devuelve centuplicada la felicidad. Es  realmente mi “ayuda idónea”.
Biológicamente, en nuestra manera de pensar y de afrontar las situaciones, en cómo nos relacionamos y cómo valoramos las cosas, ambos somos muy diferentes. Estas diferencias pensadas por nuestro Creador tenían el propósito de hacernos complementarios, y no competidores.
Pero por sobre todo, la mayor y verdadera diferencia entre ambos sexos, es que Dios concedió a la mujer el bendito privilegio de la maternidad. Por eso, el nombre de la primera mujer fue Eva (madre de todos los vivientes) y no Adana (o algo así).
Concebir, gestar en su vientre y dar a luz un bebé, es una experiencia vedada al sexo masculino. Las poderosas relaciones que se forman entre la madre y el niño o la niña, están fuera de las vivencias varoniles. El rostro de la madre es el primero que el infante reconoce; la madre es la primera a la que acude en sus dificultades; es también para ellos el refugio en los difíciles años de la adolescencia y la juventud (y lo seguirá siendo el resto de sus vidas).
Sin embargo, el mundo moderno desprecia el rol de esposa y madre. Lo considera un estorbo para el progreso femenino. Dicha actitud desvaloriza cada vez más el papel de la mujer y de la familia.
Por otra parte, el desenfreno sexual y la infidelidad arrastran a miles de mujeres (muchas apenas son niñas), a tener que decidir entre tener hijos no deseados o abortar. La ausencia de la figura paterna en el hogar se ha convertido casi en una constante, algo “normal”. Formar una familia y tener hijos resulta así más una carga que un privilegio.
Los resultados están a la vista. Sus efectos en la sociedad solamente son ignorados por quienes no los quieren ver. Abuso doméstico, hogares destrozados, niños huérfanos de padres vivos, desajustes de todo tipo, indiferencia, violencia, agresividad... y la lista podría seguir...
El Diablo ha tenido éxito en atacar lo que constituye la base de la sociedad, desvirtuando el lugar que el Señor le concedió a la mujer y reemplazándolo por otro más “progresista” y “elevado” -pero ajeno al plan de Dios-.
Elena de White escribió al respecto: “Junto a su esposo, Eva había sido perfectamente feliz en su hogar edénico; pero, a semejanza de las inquietas Evas modernas, se lisonjeaba con ascender a una esfera superior a la que Dios le había designado. En su afán de subir más allá de su posición original, descendió a un nivel más bajo. Resultado similar alcanzarán las mujeres que no están dispuestas a cumplir alegremente los deberes de su vida de acuerdo con el plan de Dios...” El Hogar Adventista, Pág. 100.
Lógicamente, a algunas se le encenderán las luces de alarma al llegar a este punto...
No intento decir que las mujeres deberían quedarse en la cocina. De veras.
Pero... ¿Cuál es ese “plan de Dios“ para la mujer?
Lo cierto de la situación y lo que la cita anterior plasma con toda claridad, es que la situación de las mujeres hoy día no es mejor que en la antigüedad.
Desde que el pecado entró en el mundo, tanto varones como mujeres no hemos estado sino empeorando día con día en todo respecto. Y si antes la mujer era menospreciada, desvalorizada y convertida en un objeto, hoy lo es más todavía.
Ciertamente las damas hoy ocupan lugares que hace no mucho tiempo estaban reservados con exclusividad para los hombres; pero no ganan iguales salarios que ellos. Las hay doctoras, abogadas, ingenieras, ministras, soldados, e incluso presidentes. En muchos casos -vale consignar-,  haciendo mejor labor que los varones; pero... sin nadie a la vista para relevarlas de su lugar en el hogar y la crianza de los hijos. Su recompensa es tener ahora doble trabajo.
Mal que les pese a las defensoras de los derechos de la mujer (legítimos como son), si sus logros no están de acuerdo al plan de Dios, no importa cuanto lugar conquisten en el mundo de los hombres.
Para descubrir cual es la voluntad del Señor para sus femeninas criaturas, les invito a volverse a la segura guía de las Escrituras. Únicamente allí encontraremos un fundamento estable para avanzar.
Como declaración inicial: el varón y la mujer aparecen como inseparables en la Biblia.
El destino de uno está ligado al de la otra. Recuperar su dignidad también es un trabajo conjunto. No era la voluntad divina que fueran antagonistas o competidores, sino compañeros. Prestemos atención a que en el mismo Edén se dijo: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” Génesis 2:18,22-24
Pablo afirma que: “en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón” 1ª Corintios 11:11.
En la siguiente entrada veremos cuál es la esfera que Dios ha diseñado para ellas, cuánto hay de cierto y cuánto hay de mito en aquello de la supuestamente “machista” sociedad patriarcal, la de los tiempos de Cristo y la de los días del apóstol Pablo.