miércoles, 5 de octubre de 2011

ÉL DA FUERZAS


Confía en el Señor cuando la noche
de la duda y el fracaso te circunden;
confía en su poder cuando te inunden
las olas del dolor y del reproche.

Resiste el vendaval a todo trance
la corona aguarda por delante;
enfréntate a él pues desafiante,
victoria ha de tener quien no se canse.

Insiste en tu puesto de batalla
soldado de la cruz con valentía;
de seguro pasando la agonía
de triunfo te espera una medalla.

Supera los obstáculos confiado
su gracia es suficiente para todo;
derrota no tendrá de ningún modo
aquel que tu poder ha invocado.

Trabaja con fervor por tu Señor
que muchos mueren ya sin tu mensaje;
del mundo no tendrás el homenaje
mas vida eterna aguarda al vencedor.

Obedece pues su ley así sin más
y dispuesto a dar la vida tu te halles;
persiste en amar y no desmayes
que en Cristo nuevas fuerzas hallarás.

Willy Grossklaus

domingo, 2 de octubre de 2011

COLABORADORES CON ÉL

 “Vosotros sois la luz del mundo”. Mateo 5: 14.
Nuestro Señor quiso que su iglesia reflejase al mundo la plenitud y suficiencia que hallamos en él. Constantemente estamos recibiendo de la bondad de Dios, y al impartir de la misma hemos de representar al mundo el amor y la beneficencia de Cristo. Mientras todo el cielo está en agitación, enviando mensajeros a todas las partes de la tierra para llevar adelante la obra de redención, la iglesia del Dios viviente debe colaborar también con Cristo. Somos miembros de su cuerpo místico. El es la cabeza, que rige todos los miembros del cuerpo. Jesús mismo, en su misericordia infinita, está obrando en los corazones humanos, efectuando transformaciones espirituales tan asombrosas que los ángeles las miran con asombro y gozo. El mismo amor abnegado que caracteriza al Maestro se ve en el carácter y la vida de sus discípulos. Cristo espera de los hombres que participen de su naturaleza divina, mientras están en este mundo, de modo que no sólo reflejen su gloria para alabanza de Dios, sino que iluminen las tinieblas del mundo con el resplandor del cielo. Así se cumplirán las palabras de Cristo: "Vosotros sois la luz del mundo" (Mat. 5: 14).
"Porque nosotros, coadjutores somos de Dios", "dispensadores de las diferentes gracias de Dios" (1ª Cor. 3: 9; 1ª Ped. 4: 10). El conocimiento de la gracia de Dios, las verdades de su Palabra, y los dones temporales -el tiempo, los recursos, los talentos y la influencia- todas estas cosas constituyen un cometido de Dios, que ha de emplearse para su gloria y para la salvación de los hombres. Nada puede ofender más a Dios, que está constantemente otorgando sus dones al hombre, que ver a éste aferrarse egoístamente a sus dones, sin devolver nada al Dador. Jesús está hoy en el cielo preparando mansiones para los que le aman; sí, más que mansiones, un reino que ha de ser nuestro. Pero todos los que han de heredar estas bendiciones deben participar de la abnegación y el sacrificio de Cristo en favor de los demás.
Nunca ha habido mayor necesidad de labor ferviente y abnegada en la causa de Cristo que ahora cuando las horas del tiempo de gracia están terminando rápidamente, y ha de ser proclamado al mundo el último mensaje de misericordia. Mi alma se conmueve dentro de mí al oír el clamor macedónico que llega de toda dirección, de las ciudades y las aldeas de nuestra propia tierra, de allende el Atlántico y el anchuroso Pacífico, y de las islas del mar. "Pasa a Macedonia y ayúdanos" (Hech. 16: 9). Hermanos y hermanas, contestemos al clamor diciendo: "Haremos cuanto podamos, enviándoos tanto misioneros como dinero. Nos negaremos a embellecer nuestras casas, adornar nuestras personas y satisfacer el apetito. Daremos a la causa de Dios los recursos a nosotros confiados, y nos dedicaremos también sin reservas a su obra". . . Invertid en el banco del cielo todo dinero que podáis ahorrar.- Joyas de los testimonios, t. 2, páginas. 327-329.
Tomado del libro “Exaltad a Jesús” página 283   

viernes, 30 de septiembre de 2011

COMO LOS PÁJAROS

Esta semana viajé con mis alumnos a las cataratas del Iguazú, una de las más grandes maravillas del mundo natural.
Tiene múltiples saltos, pero en la “Garganta del Diablo” las aguas se precipitan desde una altura de 80 metros, con un estruendo poderoso que puede escucharse a kilómetros de distancia. El espectáculo fue aún mayor porque el caudal había aumentado tanto que, después de pasar nosotros, cerraron los accesos por seguridad.
Parado allí fui consciente de mi pequeñez y fragilidad. Daba miedo mirar hacia abajo por la furia de las aguas, que caían en incansable tropel
¡Qué poca cosa es el hombre frente a estos portentos de la naturaleza!
Sin embargo, pude ver al mismo tiempo una gran cantidad de pajaritos, volando con tranquila seguridad entre las fumarolas formadas por el agua que caía. Le pregunté a mi guía que aves eran aquellas, y me dijo que se llamaban vencejos. Me sorprendió encontrarlo en el mismo logotipo del parque, y quise saber algo más de tan singular criatura y de como hacía para volar en medio de las cataratas.
Este frágil animalito -denominado “vencejo de cascada”-, ha resuelto el problema de evitar a los depredadores construyendo el nido en un lugar de imposible acceso: la pared de roca detrás de la cascada. Para ello no sólo necesita tener unas buenas uñas y un gran equilibrio, sino también la fuerza y habilidad necesarias para poder atravesar volando la potente cortina de agua que cae en las cataratas del Iguazú.
Vino entonces a mi mente este maravilloso texto de Lucas, que nos recuerda que la misma protección, fortaleza y habilidad que ha dado a estas sus criaturas más pequeñitas está disponible también para los incrédulos seres humanos.
“¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos”. Lucas 12:6,7
El amante cuidado del Creador es capaz de sustentar el vuelo de los vencejos y proporcionarles comida y un lugar seguro donde anidar.
¿Qué no hará entonces por aquellos por quienes murió en la cruz?
“Cuando apreciamos la verdad,... tenemos un sentido de la gran misericordia y benevolencia de Dios. Mientras repasamos, no los capítulos oscuros de nuestra vida, para quejamos, sino las manifestaciones de su gran misericordia, amor infalible y poder, manifestados en nuestra liberación, alabaremos mucho más antes que quejarnos. Hablaremos del amante cuidado de Dios, del Pastor verdadero, tierno y compasivo de su rebaño, que nadie podrá arrebatar de su mano, como él ha declarado. El lenguaje del corazón no será egoísta ni descontento, sino que manifestará alabanzas, como claros manantiales... Alabemos a Dios aquí en la tierra” (Carta 138, 1897).
Algo que admiro de los pajaritos es que siempre están cantando, ya sea en momentos de paz como en medio de la tormenta; con alimento o sin él; al levantarse y al ocaso. Admirable lección para los corazones tristes y deprimidos de tantos seres humanos doblegados por las cargas de la vida.
¿Lo alabas tu?
Cantemos pues, aún teniendo que atravesar las turbulentas aguas de la aflicción. Hagámoslo con la seguridad de que el Todopoderoso hacedor de los vencejos es plenamente suficiente para ayudarnos también a nosotros a atravesarlas y encontrar seguro refugio en la Roca que se encuentra tras las aguas.

sábado, 24 de septiembre de 2011

SE FUERTE EN SU GRACIA


“Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”. 2ª Timoteo 2:1-2.
Las lecciones contenidas en las palabras de Pablo a Timoteo son de importancia vital para nosotros. "Esfuérzate", le exhorta. ¿En su propia sabiduría? No, sino "en la gracia que es en Cristo Jesús". La persona que decida seguir a Cristo no dependerá de sus propias capacidades ni tendrá confianza en sí misma. Tampoco permanecerá atrofiada en sus esfuerzos religiosos, no esquivará sus responsabilidades ni se mostrará inactiva en la causa de Dios. Sacará fuerzas de una fuente segura, que nunca desilusiona a los que acuden a ella en busca de poder divino. La exhortación que se nos hace es: "Esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús". Si el cristiano está consciente de su debilidad e incapacidad, al poner su confianza en Dios hallará que la gracia de Cristo es suficiente para cada una de sus emergencias.
El soldado de Cristo tiene que vérselas con muchas tentaciones diferentes. debe resistirlas y vencerlas. Cuanto más encarnizada sea la lucha, tanto mayor será la provisión de gracia para enfrentar la necesidad del alma, y la misma naturaleza de la gracia recibida cambiará la capacidad del siervo de Cristo para conocer a Dios, y a Jesucristo a quien él ha enviado. El alma del creyente experimentará un anhelo intenso de conocer y comprender más acerca de la verdad y la justicia de Cristo. Todos los que avancen en la vida divina desarrollarán una mayor capacidad para buscar la verdad como si fuera un tesoro escondido, y la incorporarán a sus propias almas.
El verdadero cristiano comprenderá lo que significa pasar por conflictos severos y experiencias angustiosas; pero se fortalecerá continuamente en la gracia de Cristo para hacer frente con éxito al enemigo de su alma, quien se vale de los agentes humanos para causar la ruina de los siervos de Cristo. Al pasar por pruebas severas, el seguidor de Cristo comprenderá mejor los caminos de Dios y el plan de redención, y no ignorará las estratagemas del enemigo. A veces las tinieblas envolverán su alma, pero la luz verdadera brillará, y los resplandecientes rayos del Sol de justicia disiparán el abatimiento; y aunque Satanás trate de desanimarlo por todos los medios posibles, presentándole obstáculos en su camino, la gracia de Cristo lo capacitará para ser un testigo fiel de las cosas que ha escuchado del mensajero inspirado por Dios. No desprecia ni descuida el mensaje recibido, sino que comparte su conocimiento con personas fieles, quienes, a su vez, serán capacitadas para enseñar a otros. Al comunicar la luz a otros, el cristiano comprueba la veracidad de las palabras que dicen: "La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto" (Prov. 4: 18).
Extraído del libro "Exaltad a Jesús"  Página 261  

viernes, 23 de septiembre de 2011

CRUZANDO LA LÍNEA

“Se unieron asimismo a Baal-peor, y comieron los sacrificios de los muertos. Provocaron la ira de Dios con sus obras, y se desarrolló la mortandad entre ellos. Entonces se levantó Finees e hizo juicio, y se detuvo la plaga; y le fue contado por justicia”. Salmos 106:28-31
¿Se justifica matar en nombre de Dios? ¿Puede alguien ser “justificado” por quitar la vida a otras personas?
La respuesta no es sencilla, pero está a nuestro alcance mediante un estudio honesto y desprejuiciado de las Escrituras.
Para aquellos a quienes todavía les cuesta entender al Dios “sanguinario” del Antiguo Testamento, pues les parece cruel que ordenara tales matanzas, quiero referirles la siguiente historia de la Biblia:  
“Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel. Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor”. Números 25:1-5
Como el falso profeta Balaam no pudo maldecir al pueblo de Israel, intentó hacerlo cruzar la línea por otros medios. Las mujeres madianitas y los moabitas fueron y los invitaron a participar de una fiesta; pronto el convite degeneró en orgía y en adoración idolátrica. Comieron “los sacrificios de los muertos”, bebieron hasta embriagarse, cometieron inmoralidades sexuales -que acompañaban tales cultos-, y adoraron a dioses paganos.  
Esto trajo el desagrado del Señor y ordenó que los responsables fueran ejecutados, y que los que habían participado fueran muertos por sus propios hermanos como una señal de lealtad a Dios. Este juicio sumario era necesario por causa del desenfreno en que habían caído los hijos de Israel.
No conforme con su propia apostasía, uno de ellos avanzó en su rebelión, llevándola  dentro mismo del campamento hebreo. Es que está en la naturaleza misma del pecado extender su infección a cuanto toca.  
“Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión. Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel. Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil”. Números 25:6-9
Como Jesús al limpiar el templo de Jerusalén, y actuando con santo celo por la causa divina, Finees tomó una lanza e hizo justicia. Su acción fue aprobada por Dios y se detuvo la matanza.
“Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha hecho apartar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos; por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel. Por tanto diles: He aquí yo establezco mi pacto de paz con él; y tendrá él, y su descendencia después de él, el pacto del sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israel”. Números 25:10-13
De este texto podemos sacar lo que se nos ocurra, o podemos entenderlo tal como está escrito. Podemos escandalizarnos o podemos aprender. Podemos renegar de Dios o afirmar nuestra fe. 
No obstante, este relato no está allí para justificar el crimen, ni la guerra religiosa, ni la Inquisición o cualquier tipo de violencia que pueda ejercerse invocando el nombre de Dios. El cielo no aprueba ninguna clase de maltrato del hombre por el hombre; el mandamiento de “no matarás” es suficientemente claro en cuanto al valor de la vida.
Lo que sí podemos extraer de este pasaje es que:
  • El pecado produce muerte (Romanos 6:23)
  • La rebelión contra Dios tiene un límite más allá del cual no se le permitirá desarrollarse (Deuteronomio 7:9,10)
  • El Señor tiene la soberanía para ejercer juicio contra el pecador usando el medio que crea conveniente, ya se trate de la naturaleza o de los hombres (Ezequiel 14:21)
  • Si sentimos celo por su causa no permitiremos el avance del mal sin intervenir (Malaquías 3:16)
  • Dios bendice y aprueba la obra de los que son celosos por su causa (Salmos 106:31)
No es que Finees resultó justificado por haber matado. El texto bíblico inicial simplemente dice “le fue contado por justicia” o sea que su intervención fue aprobada por Dios. El que conoce las intenciones del corazón pudo ver en este joven pureza de motivos, y lo bendijo por ello.
Por otra parte, al actuar así, Finees evitó que siguiera la mortandad, salvando la vida de quienes podrían haber sido arrastrados por el ejemplo de los malvados.
Malentienden a Dios los que objetan la inspiración de estos relatos, pero al mismo tiempo se quejan de que no hace nada para detener el avance del mal.
Dios está activo en la historia, manejando los tiempos, las acciones de las naciones y de los individuos. Ha trazado una línea sobre la cual no permitirá que el pecado avance y no dejará sin castigo a quien la cruce.
La humanidad se encuentra hoy en su conjunto al borde de esa línea divisoria. Cuando la haya cruzado renegando de Dios, de su ley y de su gracia, el ángel de la misericordia levantará vuelo para nunca más volver.
Entonces se ejecutará la sentencia: “El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía” (Apocalipsis 22:11) la gracia habrá cumplido su cometido, y los juicios divinos caerán sobre todos los que se amaron más a sí mismos que a su Creador.
Su destrucción, sin embargo, representará la liberación del pueblo de Dios.
¿De qué lado estarás en aquel gran día?