jueves, 24 de diciembre de 2009

BEBER DE LA FUENTE INAGOTABLE

Ayer fui a la iglesia para el culto de oración. Eramos TRES personas.
Me dolió ver tantos bancos vacíos y hubo tres cosas que pensé en ese momento:
  • ¿Dónde están los demás?
  • ¿Qué estarán haciendo?
  • ¿En qué soy responsable yo por ello? (porque es muy fácil repartir culpas)
En casos como el que comento (no con la intención de desanimar a nadie), generalmente salimos del paso diciendo: -"ya estamos dos o tres reunidos en su nombre", -"hay que contar los que vienen y no los que faltan", etc.
Pero lo cierto es que la reunión de oración es uno de los cultos más despoblados en la iglesia a la que asisto.
Escuché muchas veces disculpas sobre esto, incluso de personas sinceras, diciendo que "la mayoría trabaja", "tengo muchos problemas", "vivimos en una generación diferente", "los cultos son ¿aburridos?", "yo hago el culto en casa" y otras más que también mis lectores habrán escuchado.
Las culpas y las disculpas no son más que una reacción defensiva que utilizamos para no admitir el hecho de que estamos en falta.
Probamos entonces cambiar el formato del culto, los temas, el horario, etc., pero nada funciona, porque lo que tiene que cambiar no es el culto, sino los adoradores.
Dejar de interesarnos por la adoración no es un mal moderno; es una antiquisima cuestión espiritual que, como la fiebre, es un síntoma de un mal mayor; revela un problema con nuestras prioridades.
Dios lo planteó así en los días de Jeremías, que no son muy diferentes de los nuestros: "Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua". Jeremías 2:13
Cuando buscamos otras cosas y lo espiritual ya no nos satisface, cuando en nuestra agenda hay más prioridades mundanas que comunión con Dios y con nuestros hermanos, cuando nuestra conversación no gira en torno a lo celestial, solamente sucede porque hemos dejado a Dios de lado.
La consecuencia "lógica" de esa actitud es buscar satisfacer nuestra sed con alguna otra fuente.
Pero abrevar de las fuentes del mundo es una búsqueda no solo inútil sino además extremadamente tonta. Jamás otra cosa puede reemplazar la saciedad que provee Jesús por el Espíritu morando en nuestra vida.
¿De que fuente estamos bebiendo?
Recomiendo una: "En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba". Juan 7:37
Sumo a ello las palabras de Elena de White: "Cristo ha dicho: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba". ¿Habéis extinguido ya la fuente? No, porque es inextinguible. Podéis beber tan pronto como sintáis necesidad, y beber de nuevo. La fuente siempre está llena. Y una vez que hayáis bebido de esa fuente, no procuraréis apagar vuestra sed en las cisternas rotas de este mundo... No, porque habéis bebido de la corriente que alegra la ciudad de Dios. Entonces vuestro gozo será pleno, pues Cristo será en vosotros la esperanza de gloria". (Review and Herald, 15-3-1892).
¿Qué esperas para beber de la única fuente que realmente satisface?

martes, 22 de diciembre de 2009

SEÑOR DE LOS CIELOS QUE MUEVES LOS MUNDOS

Señor de los cielos que mueves los mundos
que todo lo abarcas en tu inmensidad,
¿acaso podría mi labio infecundo,
contar por los siglos tu eterna bondad?

¿Qué es en tu presencia, Dios omnipotente,
el hombre, su gloria, su vano esplendor,
si sus días pasan cual raudo torrente
y desaparecen cual débil vapor?

¡Ah si! Yo comprendo que soy impotente
y que mi existencia cual sombra se va,
por eso contrito inclino mi frente
ante tu grandeza Señor, Jehová.

Otro año ya ostenta sus galas de rosa
y altivo se acerca con paso veloz
haz, oh, Señor mío, que tu faz gloriosa
alumbre mi senda, que escuche tu voz.

 Autor anónimo

LUGARES ALTOS

Treinta y cinco de los cuarenta y un años del reinado de Asa tuvieron buen registro, haciendo él lo que era agradable a Dios. Incluso le concedió el Señor la victoria sobre Zera, un etíope que tenía un descomunal ejército con 300 carros y un millón de hombres.
Luego de esa victoria se relata: "Vino el Espíritu de Dios sobre Azarías hijo de Obed,
y salió al encuentro de Asa, y le dijo: Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará. Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseñara, y sin ley; pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos. En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba ni para el que salía, sino muchas aflicciones sobre todos los habitantes de las tierras. Y una gente destruía a otra, y una ciudad a otra ciudad; porque Dios los turbó con toda clase de calamidades. Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra". 2º Crónicas 15:1-7
Aparecen aquí algunos principios del trato de Dios con su pueblo:
  • Cuando lo buscamos con sinceridad de corazón lo encontraremos. Él desea ser hallado por sus hijos.
  • El pecado de los que se desvían trae seguras y trágicas consecuencias.
  • Pero cuando respondemos con verdadero arrepentimiento, Dios vuelve a fojas cero con nosotros. Nos anima a continuar sin reproches y sin tomar en cuenta nuestros errores pasados.
"Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías hijo de Obed, cobró ánimo, y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que él había tomado en la parte montañosa de Efraín; y reparó el altar de Jehová que estaba delante del pórtico de Jehová. Después reunió a todo Judá y Benjamín, y con ellos los forasteros de Efraín, de Manasés y de Simeón; porque muchos de Israel se habían pasado a él, viendo que Jehová su Dios estaba con él. Se reunieron, pues, en Jerusalén, en el mes tercero del año decimoquinto del reinado de Asa. Y en aquel mismo día sacrificaron para Jehová, del botín que habían traído, setecientos bueyes y siete mil ovejas". 2º Crónicas 15:8-11
La consecuencia lógica de buscar al Señor se traduce en un reavivamiento y una reforma. Esto no puede ser pasado por alto por los verdaderos hijos de Dios, como sucedió en los días de Asa. Los que querían seguir siendo fieles en el reino apóstata de Israel (es decir, en Samaria), se pasaron al reino de Judá.
De la misma manera pasará en el tiempo del fin, cuando todos los sinceros de corazón, estén donde estén, se volverán a la iglesia que guarda los mandamientos de Dios y tiene la fe de Jesús, para que por fin haya un solo rebaño y un solo Pastor.
"Entonces prometieron solemnemente que buscarían a Jehová el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma; y que cualquiera que no buscase a Jehová el Dios de Israel, muriese, grande o pequeño, hombre o mujer. Y juraron a Jehová con gran voz y júbilo, al son de trompetas y de bocinas.Todos los de Judá se alegraron de este juramento; porque de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehová les dio paz por todas partes. Y aun a Maaca madre del rey Asa, él mismo la depuso de su dignidad, porque había hecho una imagen de Asera; y Asa destruyó la imagen, y la desmenuzó, y la quemó junto al torrente de Cedrón. Con todo esto, los lugares altos no eran quitados de Israel, aunque el corazón de Asa fue perfecto en todos sus días". 2º Crónicas 15:12-17
Ellos se alegraron de su juramento y lo hicieron sinceramente. Buscaron a Dios "de todo su corazón y de toda su alma".
Pero eso los llevó a ellos, y nos llevará también a nosotros, a hacer cambios decididos. Tendremos que modificar hábitos, derribar todos nuestros ídolos y hasta desfraternizar líderes si es necesario. La consagración, la reforma y el reavivamiento tienen siempre un elevado precio.
El capítulo finaliza con un tono triste. La reforma no fue completa y los lugares altos permanecieron. Fue así que el rey y el pueblo volvieron a caer en el pecado. Asa acabó sus días sin el auxilio divino del que había gozado, por no tener en cuenta a Dios.
Los  que vivimos en los últimos días no podemos darnos ese lujo. Todo pecado debe ser confesado y abandonado. Todo mal rasgo de carácter debe ser subyugado. Toda inclinación del corazón debe entregarse a Dios. No puede haber un lugar alto que destrone a Jesús en nuestro corazón.
¿Cómo?
De la misma manera en que lo hicimos por primera vez cuando conocimos al Salvador. De la misma forma en que lo hizo el pueblo de Dios en los días de Asa: Poniendo TODO el corazón y TODA la voluntad en ello.
Hagámoslo hoy.

lunes, 21 de diciembre de 2009

RESOLUCIONES PARA EL AÑO NUEVO

Una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. Fil. 3: 13-15.

Ayer fue Navidad. ¿Hicieron como los sabios que ofrecieron sus dones a Jesús? ¿O cambió el enemigo el orden de las cosas, haciendo que la adoración se dirigiera hacia él?
Los regalos se otorgan ahora a los amigos en vez de ofrendarlos a quien hizo un sacrificio tan grande por nosotros. Todos los regalos debieran fluir hacia otro canal, donde puedan ser usados en la salvación de los hombres.
El nuevo año está delante de nosotros. ¿No debieran los regalos ser colocados en una cuenta mejor que en la que los depositaron ahora? ¿No debiéramos confesar y apropiarnos de la sangre de Cristo, quien está dispuesto a limpiarnos de todo pecado? Fue por nosotros que Cristo se hizo pobre.
En el gran día final seremos juzgados por lo que hicimos. Cristo dirá: "Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos les responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?" (Mat. 25: 42-44). Cristo dirá entonces: "En cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeñitos, tampoco a mí lo hicisteis" (vers. 45). Y añadirá: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles" (vers. 41).
Cristo vino y dejó un ejemplo de sacrificio y, si somos de Cristo, haremos sus obras. En vez de agradarnos a nosotros mismos, buscaremos hacer el bien a otros e impartir beneficios a la humanidad sufriente. A menos que lo hagamos, no podemos esperar tener parte con Cristo.
Hay almas que salvar en todo nuestro derredor. Cada uno debe hacer una obra de reconciliación con Cristo. Esta es la obra que debemos emprender en el nuevo año. Estamos viviendo para el tiempo y la eternidad. Deseamos que la luz brille sobre nuestro sendero, y deseamos extender sus bendiciones a otros. La única forma de ser representantes de Cristo es amándonos los unos a otros. Si reflejamos su imagen, cuando entremos por las puertas en la ciudad, se nos dirá: "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor" (Mat. 25: 21).
Esforcémonos por tener un registro mejor en el año venidero, y por vivir tan cerca de Dios que podamos estar rodeados con la atmósfera del cielo, y ser así representantes de Cristo (Manuscrito 60, del 26 de diciembre de 1886, sermón predicado en el salón Municipal de Tramelan, Suiza).

domingo, 20 de diciembre de 2009

DIOS NO HIZO NADA POR ÉL

En la entrada anterior vimos como Jonatán hijo de Saúl obtuvo una gran victoria sobre los filisteos. Su fe lo impulsó a avanzar en una empresa que humanamente estaba condenada al fracaso. Pero Dios honra a los que le honran.
El caso de su padre fue diferente: "Y Saúl consultó a Dios: ¿Descenderé tras los filisteos? ¿Los entregarás en mano de Israel? Mas Jehová no le dio respuesta aquel día".  1º Samuel 14:37
El Señor promete contestar nuestras oraciones, y cumple con lo que prometió; pero en este caso no hizo nada por él.
¿Por qué fue que Saúl no recibió respuesta?
Veamos los pasos que llevaron a este hombre que una vez fue grandemente honrado por Dios y por todo el pueblo a caer de manera tan categórica:
  1. Al finalizar el primer año de su reinado, después de vencer a los amonitas, Saúl confió en sus propias fuerzas para pelear contra los filisteos
  2. Al ver que el pueblo desertaba, ofreció sacrificios, cometiendo así un pecado doble; demostró impaciencia hacia Dios y además usurpó las funciones de sacerdote.
  3. Cuando los filisteos huyen delante de Jonatán, llama al sacerdote para que traiga el arca a fin de consultar a Dios, pero luego considera que no hace falta. Evaluó humanamente la situación y consideró que podía vencer sin necesidad de consultar al Todopoderoso.
  4. A todo esto le añadió una prueba inventada por él mismo para satisfacer su ego: Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había probado pan. (vs. 24)
  5. Finalmente estuvo dispuesto a matar a su propio hijo para mantener su voto, y lo hubiera hecho de no ser por el pueblo:"Entonces Saúl dijo a Jonatán: Declárame lo que has hecho. Y Jonatán se lo declaró y dijo: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la vara que traía en mi mano; ¿y he de morir? Y Saúl respondió: Así me haga Dios y aun me añada, que sin duda morirás, Jonatán. Entonces el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta grande salvación en Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán". (vs. 43-45)
Saúl se convirtió así en un claro ejemplo del que procura ser justificado por sus obras independientemente de Dios, en agudo contraste con el fiel Jonatán.
  • La fe de Jonatán era una fe que obra por amor y produce salvación. Las obras de Saúl eran fruto de la presunción que es la falsificación satánica de la fe.
  • Uno actuó dependiendo de Dios y el otro dependía de sí mismo para la victoria.
  • El hijo esperó señal del Señor para actuar y el padre no esperó ni siguió nada más que su propio criterio.
  • Finalmente, la respuesta que recibió Jonatán fue un despliegue maravilloso del poder divino y la respuesta para Saúl fue el silencio.
Dios no hizo nada por él porque, como dijo el salmista: "Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado". Salmos 66:18
Si queremos que Dios haga algo por nosotros, obremos las obras de la fe como Jonatán, desconfiando de nosotros mismos.