sábado, 21 de noviembre de 2009

ES HORA DE BUSCAR A DIOS

Cuando la vida pierde su brillo.
Cuando el tiempo deja de existir.
Cuando ya no queda esperanza.
Cuando no hay deseo de vivir,
es hora de buscar a Dios.

Cuando las flores no te impresionan.
Cuando no ves la belleza de una mariposa al volar.
Cuando no oyes música en el piar de un pájaro.
Cuando el arco iris no te hace pensar,
es hora de buscar a Dios.

Cuando el alborear no te habla.
Cuando el rayar del día no te hace sonreír.
Cuando el cantar del gallo no te anima.
Cuando el calor del sol no te hace mejor sentir.
es hora de buscar a Dios.

Si te preguntas el por qué.
Si buscas una explicación.
Si la vida no tiene sentido.
Si crees que nadie tiene razón,
es hora de buscar a Dios.

Si el embarazo de una mujer no te dice nada.
Si el nacimiento de un niño no te hace llorar.
Si un "papá dame un beso" no te llega al alma.
Si un nieto no te hace soñar,
es hora de buscar a Dios.

Si el firmamento no te pasma.
Si las estrellas no te vislumbran.
Si la luna no te mira.
Si el universo no te asombra,
es hora de buscar a Dios.

Anónimo

viernes, 20 de noviembre de 2009

Hazte a un lado

¿Cuál era el secreto que tenía Juan el Bautista como predicador para atraer a vastas multitudes y llevarlas al arrepentimiento y la conversión en forma tan exitosa?
Como planteaba en una entrada anterior, entiendo que lo hacía en el poder de Dios, guiado por el Espíritu Santo.
Pero... ¿Cómo llegó a ser tan formidable instrumento divino? ¿Cómo se logra esto, en términos prácticos?
La mayoría de nosotros es preparado desde la niñez, ya sea por influencia de los padres, los establecimientos educativos, la sociedad y aun la  misma iglesia para desempeñarse por su propia cuenta en el mundo. La alternativa es ser un fracasado, un don nadie.
Se nos envían constantemente mensajes de "tu puedes"... Los filmes exaltan a los héroes que resuelven los conflictos por su cuenta, los libros de autoayuda que tanto se venden, los escriben personajes exitosos, y en las noticias se presentan como estrellas a los que logran algo por sí mismos.
Entre los cristianos también sucede algo parecido, pues los líderes se eligen entre los más capaces, lo cual es lógico. Catalogamos así a  las personas que demuestran que logran manejar las situaciones conflictivas con cierto grado de eficiencia.
Solo valen los que pueden.

Los logros llegan a ser entonces algo a que aferrarse, constituyen nuestra afirmación, demuestran lo que somos.
¿Esto es bueno? Creo que no.
No estoy diciendo que sea bueno ser incapaz, pero en el ámbito espiritual, cuando el elemento humano es preponderante, no se deja al Señor lugar para actuar.
Puede ser incluso un elemento retardador del progreso del evangelio cuando los "exitosos" compiten entre sí por destacarse en la iglesia.
El anonadamiento, aunque pasado de moda en esta sociedad hambrienta de notoriedad, es la clave del éxito.
Observemos cual fue el ejemplo de Juan el Bautista:
"Se entabló entonces una discusión entre los discípulos de Juan y un judío en torno a los ritos de purificación. Aquéllos fueron a ver a Juan y le dijeron: -Rabí, fíjate, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, y de quien tú diste testimonio, ahora está bautizando, y todos acuden a él. -Nadie puede recibir nada a menos que Dios se lo conceda -les respondió Juan-. Ustedes me son testigos de que dije: “Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de él.” El que tiene a la novia es el novio. Pero el amigo del novio, que está a su lado y lo escucha, se llena de alegría cuando oye la voz del novio. Ésa es la alegría que me inunda. A él le toca crecer, y a mí menguar". Juan 3:25-30 BLS
En otras palabras, debía dejar su lugar de éxito y pasar al anonimato para que el evangelio pudiera avanzar en manos de Aquel a quién él predicaba.
Es cierto que las personas llegan a conocer a Cristo a través de sus testigos; pero cuando los interesados ponen su confianza en nosotros, debemos ser cuidadosos en transferir dicha confianza a la Palabra y de allí al Autor de la Palabra. Nuestro lugar en sus corazones debe ser ocupado por Cristo y por él solamente.
Elena de White lo dijo con palabras mejores que las mías:
"Suspendido de la cruz, Cristo era el Evangelio. . . "He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1: 29). ¿No mantendrán nuestros miembros de la iglesia sus ojos fijos en un Salvador crucificado y resucitado, en quien se cifran sus esperanzas de vida eterna? Este es nuestro mensaje . . . para los impenitentes, nuestra exhortación para los afligidos, la esperanza para cada creyente. Si podemos despertar en la mente de los hombres un interés que les haga fijar sus ojos en Cristo, podemos hacernos a un lado y pedirles que continúen fijando sus ojos en el Cordero de Dios. Aquel cuyos ojos estén fijos en Jesús, lo abandonará todo. Morirá al egoísmo. Creerá en toda la Palabra de Dios, que está tan gloriosa y maravillosamente exaltada en Cristo". ¡Maranata: El Señor Viene! Página 97
¿Estás tu igual de dispuesto a hacerte a un lado para que Jesús tenga el primer lugar?

domingo, 15 de noviembre de 2009

MENSAJES FUERTES

Una cosa que nunca me agradó de los filmes sobre la vida de Jesús, era la imágen que presentaban de Juan el Bautista. En todos los que vi aparecía como un histérico gritón y desgreñado, con los pelos parados y ojos desorbitados, seguido por un hato de ignorantes y superticiosos; mucho más cercano a un loco que a un profeta.
A un personaje así, Dios no le confiaría el solemne mensaje de la venida del Mesías, las multitudes no le hubieran seguido y mucho menos los rígidos y formalistas fariseos hubiesen ido a pedir ser bautizados por él. Jesús mismo dijo: "Entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista." Luc. 7:28
Sin dudas, el profeta del desierto tenía otro aspecto y poseía una influencia serena y cautivante, a la vez mansa y llena de poder, afirmando con su  carácter y sus acciones lo vigoroso de sus mensajes.
"En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas. Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre. Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados". Mateo 3:1-6
Para los hombres sofisticados, mundanos y sensuales, Juan no tenía mucho atractivo. Incluso creo que a muchos creyentes de hoy, su ascetismo y sencillez no les resultarían para nada agradables. Pero para el alma sedienta de lo espiritual, el Bautista era un faro convocante, un imán irresistible.
Sin embargo, por sobre su personalidad, su mensaje poderoso, teñido de urgencia y gravedad, era el que movilizaba a las masas. Su llamado al arrepentimiento estaba cargado de consecuencias eternas y por ello era difícil de desoír.
Había en sus labios una convicción que procedía directamente del Espíritu Santo y alcanzaba los rincones más oscuros del alma, que si bien reflejaban el amor divino, también reprendían duramente el mal y la hipocresía de los líderes religiosos.
"Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: !!Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no penséis decir dentro de vosotros mismos: a Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo, él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará". Mateo 3:7-12
¿Cuántos predicadores podrían hoy llamar a su auditorio "generación de vívoras" y presentar tan gráficamente el juicio sobre sus malas acciones, sin que todos abandonaran precipitadamente la sala y le retiraran su apoyo por completo?
No ciertamente alguien desposeído del Espíritu de Dios.
Quizá algún loco extremista y fanático, con predecibles resultados.

En esto seguía Juan la línea de los profetas de todos los tiempos, no buscando agradar al oído, sino despertar las conciencias adormecidas por el pecado. El mensaje divino no tiene condicionamientos, no es populista ni efectista, no busca impactar con algo nuevo o sorprendente, sino llamar al arrepentimiento.
Pero había un elemento adicional y definitivo en su mensaje: su autoridad, osadía y poder descansaban en Aquel que vendría tras él; el Rey, el Mesías y el Salvador de Israel.

De igual manera, los que tenemos el encargo de anunciar. no ya la primera venida de Cristo, sino la segunda y definitoria; debemos imitar a su Precursor en el poder, en la urgencia, gravedad e importancia del maravilloso mensaje que transmitimos.

Prediquemos a Jesús viniendo en las nubes del cielo, con el poder y la convicción que solamente el Espíritu nos puede dar.

El mundo lo necesita con urgencia, los campos ya están blancos para la siega y el tiempo se agota velozmente.

¡Sé un nuevo Juan el Bautista!

sábado, 14 de noviembre de 2009

BUSCAR A DIOS

En el frente de la iglesia principal de mi ciudad, había un hermoso mural con imágenes de Jesús y los apóstoles con esta llamativa leyenda: "No siempre es facil encontrar a Dios, pero buscarlo es comenzar a encontrarlo".
De primera impresión la frase me pareció buena; pero luego pensé que teológicamente no era correcta, puesto que en definitiva no es el hombre el que busca a Dios, sino que es el Señor quien va al encuentro de los extraviados y pecadores seres humanos.
Al recordarla nuevamente, pensé que debía dejar atrás mis ideas anteriores y tomar un tiempo para investigar el tema en la Biblia.¿Qué es y qué implica el buscar al Señor?
Encontré el orden de temas siguiente:
  • Existe un profundo deseo humano de buscar a Dios
Job 5:8 Ciertamente yo buscaría a Dios, y encomendaría a él mi causa
Salmos 27:8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová
Salmos 63:1 Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas,
Isaías 11:10 Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.
Jeremías 50:4 En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, vendrán los hijos de Israel, ellos y los hijos de Judá juntamente; e irán andando y llorando, y buscarán a Jehová su Dios.
Zacarías 8:21 y vendrán los habitantes de una ciudad a otra, y dirán: Vamos a implorar el favor de Jehová, y a buscar a Jehová de los ejércitos. Yo también iré.
  • La Escritura está llena de invitaciones a buscar a Dios
1 Crónicas 16:11 Buscad a Jehová y su poder; Buscad su rostro continuamente.
2 Crónicas 14:4 y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos.
Salmos 14:2; 53:2 Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido Que buscara a Dios.
Isaías 51:1 Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados.
Isaías 55:6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.
Amós 5:4 Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis;
  • Hay una actitud correcta para buscar a Dios
Deuteronomio 4:29 Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.
2 Crónicas 11:16 Tras aquellos acudieron también de todas las tribus de Israel los que habían puesto su corazón en buscar a Jehová Dios de Israel; y vinieron a Jerusalén para ofrecer sacrificios a Jehová, el Dios de sus padres.
1 Crónicas 22:19 Poned, pues, ahora vuestros corazones y vuestros ánimos en buscar a Jehová vuestro Dios
Jeremías 29:13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.
Daniel 9:3  Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.
  • Debemos cuidarnos de buscar a Dios por motivos incorrectos
1 Crónicas 15:13 pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Jehová nuestro Dios nos quebrantó, por cuanto no le buscamos según su ordenanza.
Salmos 78:34 Si los hacía morir, entonces buscaban a Dios; Entonces se volvían solícitos en busca suya
Isaías 26:16 Jehová, en la tribulación te buscaron; derramaron oración cuando los castigaste.
Isaías 58:2,3 Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios. ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.
Oseas 5:15 Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.
Juan 6:26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.
  • Los resultados de buscar a Dios son maravillosos
1 Crónicas 28:9 Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre.
2 Crónicas 15:4 pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos.
2 Crónicas 7:14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren
mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
2 Crónicas 15:15 Todos los de Judá se alegraron de este juramento; porque de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehová les dio paz por todas partes.
2 Crónicas 15:2 y salió al encuentro de Asa, y le dijo: Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará.
Salmos 9:10 En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.
Isaías 26:9 Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.
1 Crónicas 16:10 Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.
2 Crónicas 31:21 En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado.
Salmos 119:2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan
Lamentaciones 3:25 Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.
En las entradas siguientes desarrollaré estos conceptos.
Bendiciones.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Cuando Jesús nació

"Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta" Mateo 2:1-5
Lo insólito del relato de la visita de los magos no se encuentra tanto en el arribo de estos personajes de lejanas tierras, tampoco en la visita de los pastores, sino más bien en la actitud de los habitantes de Jerusalén.
Ninguno fue a corroborar la noticia dada por los sabios de oriente. Todos "se pusieron muy nerviosos" (vs. 3 versión BLS) pero nadie fue a ver si era cierto lo que habían escuchado.
¿No sería esta la buena nueva que habían esperado por siglos? ¿No habría llegado el Mesías prometido en las Escrituras que decían conocer?
Desde que Adán cayó y se le prometió un salvador, el pueblo de Dios comenzó a aguardar su advenimiento. La promesa fue repetida a Abraham de que en su simiente serían benditas las naciones de la tierra. Y a Moisés se le informó que el Señor enviaría al "Profeta" a quien debían escuchar. Más tarde, los profetas como Isaías, Daniel y Miqueas entre otros, agregaron mayores precisiones al augusto acontecimiento venidero. Se anunció el lugar, el tiempo y las circunstancias de su venida, así como su obra y su muerte por los pecados del mundo.
No les faltaba información. Los religiosos de la época no tuvieron problemas para dar al rey la ubicación exacta del lugar del nacimiento del Mesías, pero no se interesaron en absoluto en ir a su encuentro.
Sus corazones llenos de prejuicio, orgullo y planes mundanales, no tenían cabida para un pequeño niño en Belén, fuera quien fuese. Por otra parte, es de notar que la singular profecía que citaron en esa ocasión los sabios de oriente fue dada por Balaam, un profeta apóstata que ni siquiera era israelita.
No, pensaron ellos; esos extranjeros incircuncisos no podían saber algo que los judíos ignoraban. Y así todos; ya sea por ceguera, prejuicios o por simple indiferencia, dejaron pasar la oportunidad de sus vidas.
Nuestro amante Señor no deja a nadie sin el suficiente conocimiento para su salvación, pero en este caso, estos extranjeros aprovecharon la escasa luz recibida y fueron al encuentro del Prometido, la Estrella de Jacob, con plena confianza.
¿Cómo nos relacionamos nosotros hoy con la luz que el Señor envía sobre su segunda venida?
"Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios". Juan 3:17-21
Las polillas, las mariposas y otros insectos voladores son atraídos por la luz y bailan una danza perpetua alrededor de cualquier fuente luminosa. Las cucarachas, arañas y otras alimañas en cambio huyen a esconderse en las tinieblas. Son ilustraciones adecuadas de los seres humanos. Los que ansían la justicia de Dios por la fe vienen a la luz pero los que no lo aman, huyen de Aquel que es la luz del mundo.
¿Acudes al encuentro de la luz?