jueves, 2 de abril de 2009

Cinco cosas contra tí

Nuestro Señor procede siempre con amor en el trato con cada uno de sus hijos y cuando se trata de su iglesia, actúa obviamente de la misma manera.
Tiene para ella mensajes de aprobación y aliento, y cuando es necesario, también de reprensión. Esto último, aunque pueda parecer desagradable, es necesario para que su pueblo pueda avanzar según su plan.
En el mensaje a las siete iglesias del Apocalipsis se encuentran cinco reprensiones de Dios a su iglesia, aplicables tanto en aquellas épocas, como pertinentes también para la iglesia de hoy - y a no olvidar que la iglesia se compone de personas-
En estos mensajes aparecen cinco pérdidas espirituales que son consecuencia una de la otra; peligros colectivos que el Testigo Fiel desea que su iglesia evite.
  • (PERDIDA DEL AMOR) - El mensaje a Éfeso
Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Apocalipsis 2:4,5
Pablo escribe a los gálatas con tristeza sobre este mismo asunto:
¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos. Gálatas 4:15
Pregúntate: ¿Sigo teniendo siempre el mismo fervor o lo estoy perdiendo con el tiempo?
  • (PERDIDA DE LA PUREZA DOCTRINAL POR INTRODUCCIÓN DE DOCTRINAS EXTRAÑAS) El mensaje a Pérgamo
Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, ARREPIÉNTETE; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca (La Biblia).Apocalipsis 2:14-16
"Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos." Judas 3
Pregúntate: ¿Valoro la verdad que recibí al costo de la sangre de Jesús y los mártires?
  • (PERDIDA DE SENSIBILIDAD ESPIRITUAL) El mensaje a Tiatira
Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos... PERO LO QUE TENÉIS, RETENEDLO HASTA QUE YO VENGA. Apocalipsis 2:20,25
Pregúntate: ¿Me he acostumbrado a no reaccionar ante el avance del pecado, o me mantengo vigilante para no perder lo que he recibido?
  • (PERDIDA DE LA VIDA ESPIRITUAL) El mensaje a Sardis
Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. ACUÉRDATE, PUES, DE LO QUE HAS RECIBIDO Y OÍDO; Y GUÁRDALO, Y ARREPIÉNTETE. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Apocalipsis 3:1-3
Aunque nada de lo que hagamos nos hará justos ante Dios, la triple amonestación de acordarnos, guardar lo recibido y arrepentirnos, nos muestra que el Señor espera que respondamos a su gracia siendo vigilantes, estando dispuestos a obedecerle y obrar en favor de los demás.
Pregúntate: ¿Qué hago por Jesús que demuestra que estoy espiritualmente vivo?
  • (PERDIDA DEL DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL) El mensaje a Laodicea
He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo
Pregúntate: ¿He perdido la noción de la santidad divina y de la gravedad del pecado?
Acudamos a Jesús para poder disponer de sus tres remedios:
Oro refinado en fuego (fe y amor puros que solo proceden de Dios)
Vestiduras blancas (la perfecta justicia de Cristo)
Colirio (el discernimiento dado por el Espíritu Santo)
No permitas que nada te separe de Jesucristo tu amante redentor.

ALABANZAS EN EL CIELO

ALABANZAS EN EL CIELO

En este cuadro aparecen siete alabanzas en el Apocalipsis que van sumando progresivamente adoradores y motivos de alabanza, mientras se desarrolla el plan de la redención. Comienza con el Dios creador del Génesis y finaliza con la alabanza universal en la segunda venida de Cristo.

TEXTO
ADORADORES
MOTIVO DE ALABANZA
  • Apocalipsis 4:4-11
Los 4 seres vivientes y los 24 ancianos que están alrededor del trono

Dios es el único y poderoso Creador

  • Apocalipsis 5:8-14
Los 4 seres vivientes, los 24 ancianos, los ángeles, todo lo creado

Mediante la sangre del Cordero tenemos redención.
Hechos reyes y sacerdotes
  • Apocalipsis 7:9-14
Los 4 seres vivientes, los 24 ancianos, los ángeles y la gran multitud vestida de ropas blancas
Gratitud a Dios y al Cordero por la salvación
  • Apocalipsis 11:15-19
Voces en el cielo. Los 24 ancianos
Dios reina. Trae el galardón para los justos y juzga a los reinos del mundo

  • Apocalipsis 14:1-5
Los 144.000 redimidos
Canto de su propia experiencia. Aparecen sin mancha ante el trono de Dios

  • Apocalipsis 15:2-4
Los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen
Alabanza por la sus justos juicios y por la victoria final. Cántico de Moisés y del Cordero
  • Apocalipsis 19:1-8
Los 4 seres vivientes, los 24 ancianos, los ángeles, una voz del cielo y una gran multitud

Dios Todopoderoso reina. Llegaron las bodas del Cordero

METÁFORAS DE LA CONSAGRACIÓN

De todos los escritores bíblicos del Nuevo Testamento, San Pablo es quien explica con más detalle el camino de la salvación y la santidad en Cristo.
A veces lo hace en forma directa, con casos y ejemplos concretos, pero alcanza mayores alturas cuando lo hace en forma de metáforas.
Estas figuras del lenguaje responden de manera más adecuada y profunda a la maravillosa obra de la gracia en el corazón humano. Revelan profundidades que el lenguaje llano y sencillo no es capaz de proveer, e impulsan al que lee a una reverente meditación.
Valgan como ejemplo las siete metáforas sobre la entrega (¿por qué serán siempre siete?) que el apóstol menciona en sus cartas
1 – MENTE DE CRISTO - "Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo". 1 Corintios 2:16
Tener la mente de Cristo significa pensar como él, tener sus mismas motivaciones y sus mismos propósitos, renunciar a nuestra antigua manera de pensar y "renovarnos en el espíritu de nuestra mente"
2 – VASOS - "Y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria." Romanos 9:23
Un vaso existe para ser llenado, no importa si es un vaso de plástico descartable o uno lujoso de cristal tallado. Pero debe llenarse, no con cualquier cosa, sino con algo significativo. Para poder estar llenos, en primer lugar debemos vaciarnos de nosotros mismos (de nuestro orgullo y suficiencia propia) para dar cabida al Espíritu Santo
3 – CARTAS - "Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón." 2 Corintios 3:3
Las cartas no se escriben solas, necesitan un Escritor. Un cristiano que ha sido renovado en su mente y lleno de su Espíritu llevará escrito en su corazón un claro mensaje de salvación. Todos los seres humanos podrán leer en ellos el amor transformador del Salvador Jesús.
4 – PIEDRAS VIVAS - "Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo." 1 Pedro 2:5
La edificación del carácter y el crecimiento en la gracia no son cosas espontáneas o accidentales. Son el resultado inevitable de la entrega diaria, continua, de nuestro ser, que requiere junto al poder divino, nuestra voluntaria cooperación para realizarse.
5 – SIERVOS - "Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna." Romanos 6:22
Un siervo no hace su propia voluntad, sino la de su amo, no se centra en sí mismo. Vive para agradarle, para servirle, para hacer su voluntad. Fue en este sentido que la virgen María dijo "he aquí la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a tu Palabra"
6 – CRUCIFICADOS - "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí." Gálatas 2:20
La identificación con Jesús en su abnegación lleva a destronar a las viejas pasiones y los deseos egoístas, y entronizar al Señor en nuestro corazón. Alcanzamos así plenamente el propósito de Dios para nuestra vida.
7 – MUERTOS - "Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios." Colosenses 3:3
El paso final, imprescindible -porque nuestro viejo hombre tiene una pertinaz tendencia a renacer- es la muerte al Yo. Cuando ya no queda nada del viejo hombre, llegamos a estar muertos al pecado, y somos protegidos (escondidos) del mal y del maligno.
Porque: "Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido." 1 Juan 3:6
¡Qué altura y excelencia somos llamados a alcanzar!

miércoles, 1 de abril de 2009

PLEGARIA

¿Qué quiero mi Jesús?... Quiero quererte,
Quiero cuanto hay en mí del todo darte,
Sin tener más placer que el agradarte,
Sin tener más temor que el ofenderte.

Quiero olvidarlo todo y conocerte,
Quiero dejarlo todo por buscarte,
Quiero perderlo todo por hallarte,
Quiero ignorarlo todo por saberte.

Quiero, amable Jesús, abismarme
En ese dulce hueco de tu herida,
Y en sus divinas llamas abrasarme.

Quiero, por fin, en Tí transfigurarme,
Morir a mí para vivir tu vida,
Perderme en Tí, Jesús, y no encontrarme.

Calderón de la Barca

martes, 31 de marzo de 2009

Alimenta a Cristo

Cuando yo era apenas un niño, sucedió algo que me marcó. Me hallaba parado en una esquina, cuando un hombre que pasaba me pidió indicación de cómo llegar a cierto lugar -que ya no recuerdo dónde quedaba- se lo indiqué, él sonrió amablemente, sacó de su bolsillo una golosina y me la dio.
Por varios días, en mi infantil inocencia, me paré en el mismo lugar esperando recibir más dulces como recompensa por ayudar a alguien, lo que no volvió a suceder, para mi chasco.
Es que todos nosotros tenemos un innato deseo de aprobación. Queremos ser reconocidos por los demás, premiados en nuestros esfuerzos, alentados en lo que hacemos.
Es un deseo natural del alma, por falta del cual mucha gente pasa por la vida triste y solitaria, escondiéndose en un rincón, como perros maltratados, lamiendo las heridas de la autocompasión.
Jesús también necesitó la aprobación, la compañía y la simpatía de sus amigos. En su niñez, en su juventud y en su edad adulta sin embargo, anduvo huérfano de ella.
Padeció la incomprensión de sus familiares y conocidos. En cambio fue objeto del odio de los pecadores. Anduvo casi siempre solo y despreciado.
En algunas singulares ocasiones, alguien podía ver en él algo más que un ser humano singular, abría sus ojos a la fe y podía contemplar en su gloria y belleza al precioso Salvador.
Tales fueron los casos por ejemplo de la mujer samaritana, de María Magdalena, del ciego de nacimiento o del ladrón en la cruz, y el caso más destacado: el leproso agradecido
En dichas ocasiones, el reconocimiento arrancaba en Jesús expresiones de gozo y alabanza a Dios, se cumplía entonces lo que estaba escrito: "Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho" Isaías 53:11
Mi esposa, que estaba leyendo un libro, me leyó esta cita que transcribo con asombro:
"Nuestro Redentor anhela que se le reconozca. Tiene hambre de la simpatía y el amor de aquellos a quienes compró con su propia sangre. Anhela con ternura inefable que vengan a él y tengan vida. Así como una madre espera la sonrisa de reconocimiento de su hijito, que le indica la aparición de la inteligencia, así Cristo espera la expresión de amor agradecido que demuestra que la vida espiritual se inició en el alma." El Deseado de Todas las Gentes - Página 191
El dijo a sus discípulos: "Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. " Juan 4:32
Hermano cristiano: ¿Sacias tú las necesidades del alma de Nuestro amado Señor?
¿Reconoces lo que ha hecho por ti? ¿Expresas con frecuencia tu gratitud en alabanzas a Él?
Alimenta hoy a tu Señor y Dios. Déjalo satisfecho.